•incertidumbre y cambio social

Elogio de la ambigüedad

La vida es en general más incierta de lo que voluntariamente imaginamos. Como cualquiera de las especies que ha logrado sobrevivir hasta ahora, la nuestra trabaja sin descanso en reducir la incertidumbre; busca permanentemente producir entropía negativa, es decir, generar orden a partir del caos.

23-08-2026 | 16:02

La vida es en general más incierta de lo que voluntariamente imaginamos. Como cualquiera de lasespecies que ha logrado sobrevivir hasta ahora, la nuestra trabaja sin descanso en reducir laincertidumbre; busca permanentemente producir entropía negativa, es decir, generar orden a partirdel caos. En el caso de los mamíferos superiores y por lo tanto también en el caso del homosapiens, la vida social es el principal instrumento de producción de orden, pero el orden queproducimos al vivir en sociedad es siempre relativo y parcial, tenemos que pensarlo en términoscuantitativos: es una cuestión de tasa, de grado, de proporción, de porcentaje. Y así como laprobabilidad de un accidente varía de una compañía aérea a otra, también la tasa de incertidumbrevaría de una sociedad a otra. Aunque en ninguna la incertidumbre es igual a cero.
Una consecuencia de esta situación que caracteriza la condición humana, es que ningúncomportamiento social es unívoco, ninguna acción social (decisión gubernamental, declaración de unpolítico, voto de un legislador) es interpretable de una sola manera: toda acción social esambigua, tanto para el agente como para el paciente, tanto para el que la produce como para el quela recibe o la interpreta. Habría que decir – pero el término no es muy bonito – quetodo comportamiento social es multívoco, admite siempre varias “lecturas”, diversasinterpretaciones. (Justamente, mi computadora me está señalando la palabra ‘multívoco’como incorrecta: es su manera de responder a la incertidumbre).
Ahora bien, las interpretaciones de una acción social dada no son infinitas, porque si laincertidumbre nunca es igual a cero, tampoco nunca es igual a uno, donde todas las interpretacionesposibles tendrían la misma probabilidad. El talón de Aquiles de las teorías económicas, políticasy/o sociales que presuponen actores (individuales o colectivos) puramente racionales (teorías queno por incorrectas han dejado de dominar los principales escenarios académicos del mundo) es queson incapaces de tomar en cuenta el papel que juega la incertidumbre, tanto en la toma dedecisiones de los actores cuanto en la interpretación de sus comportamientos.
Si a los científicos (economistas, cientistas políticos, sociólogos, etc.) les resultacomplicado pensar la incertidumbre de nuestras sociedades (es decir, su creciente complejidad),sería entonces injusto reprocharles a los periodistas el hecho de que tienden a ignorar laambigüedad de los comportamientos sociales. La forma extrema de esa ignorancia es la teoría delcomplot, característica de lo que yo llamo el periodismo paranoico, según el cual el comportamientode los actores sociales es una apariencia y siempre hay detrás una verdad oculta (y absoluta) queel periodista, claro, conoce y revela.
Esta relativa intolerancia a la ambigüedad que caracteriza a muchos periodistas, esexplicable: los medios informativos son dispositivos históricos que las sociedades modernas hanproducido con la finalidad de reducir la incertidumbre. En la situación clásica, digamos,característica del siglo pasado - que hoy parece estar desintegrándose - se trata de que cadamañana, el ciudadano tome su desayuno leyendo el diario y que esta acción le produzca la sensaciónde vivir en una sociedad más o menos “normal”, más o menos esperable, medianamenteordenada. Esta descripción no contradice en modo alguno la famosa regla según la cual “lasbuenas noticias son malas noticias”. Porque si las malas noticias, las noticias sobre eldesorden (crímenes, crisis, catástrofes) son las buenas, es porque invitan al ciudadano a que, a lolargo de ese nuevo día que comienza de manera tan agradable, leyendo su diario preferido oescuchando su programa habitual de radio, se entregue, con la debida motivación, a generar entropíanegativa. Las noticias sobre el orden son desmovilizadoras: si las cosas andan bien, no tengo nadaparticular que hacer para reforzar el orden.
La ambigüedad de las acciones sociales es la figura positiva de la incertidumbre: laambigüedad no es orden ni desorden. El actor social que decida operar sobre ella, podrá llevarlahacia un lado o hacia el otro. Es por eso que resulta tan difícil hablar de la ambigüedad. Pero esporque la vida social es ambigua que el cambio social es posible. Reconocer la ambigüedad de lasacciones sociales, generar nuevas ideas (nuevos órdenes) a partir de la ambigüedad: en laaceptación de este desafío se reconocen los buenos periodistas y los buenos líderes políticos.

*Profesor plenario Universidad de San Andrés.

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