Muchos sentimos que la conversación cotidiana nos tiene podridos y casi todos pensamos que notiene remedio: las cosas son como son y no vale la pena buscarles remedio. Así me dicen amigosargentinos.
No estamos de acuerdo. No aceptamos convertir la resignación ajena, aunque sea de muchos, en unarazón que justifique nada. Y esta es una característica esencial del emprendedor o emprendedora:busca remediar los dolores que afectan a muchos de nosotros, a los que estamos resignados. Remediarmalestares reconocidos no requiere nada de liderazgo ni de emprendimiento, basta con comprar elremedio adecuado en cualquier farmacia. Son los dolores que no tienen (parecen tener) remedio losque obsesionan y movilizan a los emprendedores.
Como el teléfono móvil alivió la incomunicación imposible de arreglar que afectaba a nuestrospadres cuando viajaban en automóvil. Como Wikipedia puso una gran enciclopedia gratuitamente ennuestras manos. Como Kindle nos permite leer todos los libros con derechos de autor extinguidosprácticamente gratis. Nadie puede quejarse ya de que no hay recursos para tener bibliotecas en loscolegios pobres. En cada caso fueron actos de liderazgo emprendedor que crearon las nuevasposibilidades que hicieron posible lo imposible.
Líderes se tomaron en serio malestares que nos resignaban a todos: enseñar es caro, porquecomprar millones de libros requiere mucha guita. Si una enciclopedia es confiable debe ser cara:máximo hay una por colegio. Sin esos emprendedores seguiríamos con los mismos dolores crónicamentepegados.
Convirtámonos en espacios de producción de confianza, seamos honestamente sensibles con losmalestares que nos aquejan a todos, probemos juntos remedios que en estado incipiente seguramenteexisten en otras partes; sobre todo, mantengamos el compromiso pleno. No convirtamos los fracasos ylos resultados iniciales a medias en justificación para el desaliento y el cinismo.
*Consultor chileno, expositor del Congreso Internacional de Liderazgo Emprendedor www.mujeryliderazgo.com.ar




