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En búsqueda de consensos

Las últimas noticias sobre América latina van transformando el pesimismo de hace unos meses en un razonable optimismo. Por un lado, se proyecta un crecimiento del orden del 4% para 2010, lo que permitiría reducir parte del aumento del desempleo que tuvimos este año, como así también restablecer la tendencia a la reducción de la pobreza que caracterizó a los cinco años previos.

24-08-2026 | 00:43

L as últimas noticias sobre América latina van transformando el pesimismo de hace unos meses enun razonable optimismo. Por un lado, se proyecta un crecimiento del orden del 4% para 2010, lo quepermitiría reducir parte del aumento del desempleo que tuvimos este año, como así tambiénrestablecer la tendencia a la reducción de la pobreza que caracterizó a los cinco años previos. Porel otro, la última encuesta de Latinobarómetro muestra que la aprobación de la democracia siguemejorando. Este resultado es de especial relevancia, dado que se temía que la crisis llevara a unmayor desencanto, algo alarmante en un período de numerosas elecciones en varios países.
Ello implica que, en la medida en que la recuperación internacional sea sostenible–algo que no está asegurado–, habrá más oportunidades para debatir la estrategia dedesarrollo de mediano y largo plazo. Para ello, es crucial analizar las características del mundoque tendremos que enfrentar en los próximos años y cuál será su efecto en el ámbito regional.
Temas relevantes serán el ritmo de crecimiento de la economía mundial, los cambios en lagobernabilidad de la globalización, cual será la región con mayor dinamismo, el papel del comerciointernacional, las características de la estructura productiva mundial, los sectores más dinámicos,las exigencias y las oportunidades asociados al cambio climático y la lista podría continuar.
Algunos posibles desenlaces a los aspectos planteados, estarían caracterizados por: un menorritmo de crecimiento de la economía mundial al registrado en los últimos quince años; una mejorregulación de los sistemas financieros; organismos financieros internacionales con mayores recursosy una política algo más amistosa con respecto a los países en desarrollo; Asia en desarrolloseguirá siendo la región más dinámica del mundo, aunque con un mayor dinamismo de su mercadointerno que en el pasado reciente; el comercio volverá a ser una fuente dinámica de crecimiento; yseguirá habiendo concentración de la propiedad y deslocalización de la producción, con laconsecuente importancia de las cadenas de valor globales en el comercio y la producción.
Las especulaciones respecto de los interrogantes arriba planteados podrían continuar yprofundizarse, pero quisiéramos subrayar tres cuestiones que se desprenden de estas brevesrespuestas.
Habrá precios relativamente altos para las materias primas, más financiamiento de losorganismos internacionales para los países en desarrollo y una creciente competencia internacionalpor una demanda que no crecerá al ritmo de los últimos años. Es decir, la vida no será fácil paralos países en desarrollo, pero en América latina, al menos, para los productores de materiasprimas, habrá una nueva oportunidad. Una oportunidad que durará diez o quince años y que esnecesario aprovechar para crear las bases de un crecimiento sostenible. Es cada vez mayor elconsenso respecto a que la innovación debe ser central en esa estrategia.
Aunque la innovación va más allá de la tecnología, la relevancia de ésta es innegable. Porende, es una buena noticia que la nueva revolución tecnológica –bio y nanotecnología, nuevosmateriales, difusión y ampliación de oportunidades de las tecnologías de la información y lascomunicaciones a los países en desarrollo– atraviese a todos los sectores, pues ello permitelograr fuertes aumentos de la productividad, no sólo en la manufactura, sino también en lossectores primarios y en los servicios.
Que sea posible no significa que sea espontáneo. Necesitamos políticas de largo plazo, unaestrategia de país que implique un cambio cultural, no solo porque es necesario lograr ciertosconsensos de largo plazo para tener un horizonte predecible, sino porque no puede haber innovaciónsi no somos capaces de mejorar la educación, de ofrecer incentivos para la formación de ingenierosy técnicos, de acercar las empresas a las universidades, de cambiar los incentivos de losinvestigadores y de mantener las reglas del juego.
Además, no puede haber innovación gravitante si no se focaliza el esfuerzo, porque losrecursos son, por el tamaño de las economías, relativamente pequeños para ser relevantes en muchasáreas.
La búsqueda de consensos y el diseño de una estrategia dependen básicamente de nosotros. Loque hagamos hoy definirá nuestra presencia en el mundo y nuestro bienestar en el primer cuarto deeste siglo.

*Director de la Cátedra Raúl Prebisch Universidad de Alcalá (España). Ex secretario ejecutivo dela Cepal.

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