•Respuesta a Duran Barba

¿En nombre de quién habla?

El señor Jaime Durán Barba es un conocido consultor de marketing político y estratega de campañas electorales, de manera que todo lo que diga por los medios de comunicación debe ser enmarcado en el contexto de algún servicio que legítima y onerosamente brinda.

24-08-2026 | 10:47

El señor Jaime Durán Barba es un conocido consultor de marketing político y estratega decampañas electorales, de manera que todo lo que diga por los medios de comunicación debe serenmarcado en el contexto de algún servicio que legítima y onerosamente brinda.
No es reconocido ni como tratadista ni como jurista, de modo que sus interpretacionesrespecto de la Constitución argentina y la actitud que puedan llegar a tener los magistrados denuestro país tienen la misma validez que los dichos de cualquier otra persona. Es más, resultaaltamente probable que muchos sepan más que él de la política de nuestra Patria, por propiaexperiencia ciudadana, sin que esto implique desconocer los saberes académicos y empíricos delconsultor.

En su nota del diario PERFIL del domingo último, donde se ensaña con el rumbo político deFrancisco de Narváez, Durán Barba evidencia un importante grado de desconocimiento, soberbia ynarcisismo, propio de quienes convierten sus conjeturas en verdades absolutas, irreprochables eincontrastables. Sus últimas afirmaciones en esta misma columna se asemejan más a las de unmilitante o dirigente de un determinado espacio político que a las palabras de un asesor encomunicación estratégica.
Las críticas que hace a una posible candidatura presidencial de Francisco de Narváez y a laposibilidad de que se presente en la Justicia para que interprete la letra de la Constitución nomerecen réplica alguna, porque Durán Barba no es político, ni juez, ni constitucionalista. Lacuestión será eventualmente resuelta por quienes tienen verdadera autoridad y conocimiento del temaen cuestión. No se entiende por qué teme que De Narváez sea “candidato” a presidente.Tal vez, Durán Barba actúa como portavoz de quienes, mediante un doble discurso, dicen: “DeNarváez no puede ser candidato”, cuando lo que quieren decir, en verdad, es: “¡Cuidado,que si es candidato nos gana!”.

En diversas apariciones mediáticas, el señor Jaime Durán Barba pretendió atribuirse méritos delúltimo resultado electoral en la Argentina, sin tener siquiera la modestia de saber que unconsultor sólo es un consejero (y en su caso, nunca fue el único, ni el primero, ni el último). Enla elección de junio pasado, más de un centenar de personas, entre ellas expertos y especialistasen distintas ramas del conocimiento, trabajó denodadamente, días y noches enteras, sin descanso,para alcanzar un sueño que parecía imposible. Un verdadero equipo. Con el mayor esfuerzo, cada unoaportó lo mejor de sí mismo para llegar con éxito a una meta trazada mucho tiempo antes de suincorporación.
Sería bueno que cuando un consultor contratado se dirige a la opinión pública en generalsincere desde qué lugar lo hace, a los efectos de no engañar a quienes no están advertidos y creenque se trata de las palabras de un experto imparcial o independiente.

No corresponde que un consultor critique a un dirigente simplemente porque no les ha prestadoimportancia a sus sugerencias. Tampoco corresponde que revele tácticas o estrategias (actuales opasadas) de las que es o fue en alguna medida partícipe en ámbitos más reservados. No voy aextenderme aquí en el consabido respeto a ciertas normas de confidencialidad cuando se asesora aalguien en cualquier materia. Se trata de un bien preciado que siempre debe imponerse por sobretodas las cosas, al momento de las eventuales referencias que los consultores puedan hacer sobresus clientes, algo que el señor Jaime Durán Barba parece haber olvidado u omitido adrede. Es comosi un médico hiciera público el diagnóstico o cuadro clínico de un paciente simplemente porque esapersona dejó de concurrir a su consultorio.
De manera que le propongo desde este espacio al señor Jaime Durán Barba que la próxima vezque opine públicamente sobre la política argentina explicite en nombre de quién habla, para que susdichos lleguen con suficiente claridad a los lectores u oyentes, de manera que, luego, cada cualpueda crear su propia opinión.

*Jefe de Prensa de Francisco de Narváez.

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