En offside

Al final, el técnico químico pasado a la clandestinidad por estar metido en la producción de efedrina, el padre golpeador, el abusador de niños, el asesino prófugo que había matado a toda su familia, no era nada de eso, era solo una persona que había chocado en la noche inmensa de la provincia de Buenos Aires.

En offside
23-08-2026 | 23:53

Al final, el técnico químico pasado a la clandestinidad por estar metido en la producción deefedrina, el padre golpeador, el abusador de niños, el asesino prófugo que había matado a toda sufamilia, no era nada de eso, era solo una persona que había chocado en la noche inmensa de laprovincia de Buenos Aires. El peor final, titulaban los noticieros, como si hablaran, no tanto dela tragedia, sino de la desilusión porque el desenlace de la historia fuera la hipótesis másevidente, la menos intrincada, la menos policial. Un fiasco narrativo, un final malo, un accidentede tránsito que de haber sido descubierto al día siguiente apenas habría tocado las páginas de latragedia diaria en la ruta. Fue puro suspenso. Pero de eso se trata, del suspenso. Necesitamosquedar suspendidos en la intriga, necesitamos la miniserie en capítulos que nos dejen concuriosidad, necesitamos no saber por un rato para después saber y entender.

Todos queremos jugar a CSI, al detective; tanto los redactores como los lectores de noticias nosbeneficiamos si las resoluciones de los casos se demoran, así tenemos tiempo para lanzar hipótesis,suposiciones, competir por la alternativa más disparatada o siniestra. Somos animales narrativos,constantemente nos estamos contando historias los unos a los otros. Historias del trabajo, deltrayecto al trabajo, historias de amor y desamor, chismes de los vecinos, micro-relatos de lo quepasó en el supermercado, largos culebrones familiares y noticias. Nos contamos mucho las noticias.Las comentamos, las desglosamos, las pasamos en limpio. Si una familia desaparece por un mes,durante todos esos días tenemos la posibilidad de armar varias tramas de película de distintosgéneros: policial, narco, ciencia ficción, terror, drama familiar...

Existe una inclinación natural hacia la elaboración de variables, quizá porque nuestro cerebroestá constantemente haciendo eso, pensando en las distintas posibilidades, tratando de prever, deanticiparse; necesitamos prejuzgar, pensar de antemano un trayecto, premeditar un trabajo. Es laforma que tenemos de sentirnos seguros, como estar ahí ya habiendo estado ahí, como tocar yahabiendo tocado. Para uno, la vida de los otros es un ejercicio de especulación sin riesgo, sinconsecuencias por equivocarse, un cuento que explicamos de manera propia, llenando los espaciosfaltantes con nuestras suposiciones. En ese sentido, la historia “una familia desaparecedurante un mes” es perfecta, cada uno la resuelve como le parece. Hasta que se devela laincógnita.
Finalmente, como a la realidad no le preocupa ser creíble, sucede lo increíble: era laprimera hipótesis, la descartada, el accidente. Estaban el auto y los cuerpos a quince metros de laruta. En 24 días no los vio nadie. Supuestamente habían rastrillado la zona. Entonces el final noes el final. La historia sigue y se convierte en cómo puede ser que no los hayan visto, quién nohizo su trabajo y cómo se hace ese trabajo. Se cruzan acusaciones, se aprovecha el caso para hacersaltar la térmica para que vuele la cúpula policial, se rasgan vestiduras y uniformes, y seentrevista a la abuela arrasada por la tragedia. Eso es todo lo que queda: una mujer llorando porhaber perdido a su familia que había sido hecha picadillo por la prensa, las investigaciones y lainoperancia policial.

Siempre es sorprendente que encuentren a alguien perdido en la dimensión gigante de este país.Sólo la provincia de Buenos Aires tiene el tamaño de Alemania. Pero en este caso no había más quebordear las rutas de acceso a Pergamino. Incluso es extraño que no los haya visto ninguno de loslugareños que pasan a caballo. No los encontraban y, mientras, se hablaba de “ajuste decuentas” (esa expresión mafiosa con que se mancha tan rápido a cualquier víctima) y sehablaba de secuestro, y se pensaba que algo habría hecho ese hombre para tener que fugarse así consu mujer y sus hijas. La Policía confiscaba la computadora familiar, realizaban periciassicológicas a los dibujos de las hijas, se hablaba de un conflicto en el hogar. Se agregabanimágenes y pistas, algunas falsas, otras verdaderas: una foto de los Pomar en el peaje, un video deellos en un cumpleaños, la supuesta mascota muerta a balazos en una banquina, otra supuesta mascotaen una guardería de perros, un video de una familia similar en un supermercado del sur. Pero ellosestaban al costado de la ruta, muertos. Y nosotros, los vivos, quedamos todos en offside.

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