•EL ULTIMO HIT DE NESTOR KIRCHNER Y SUS PINGINOS

Engañapichanga

Néstor Kirchner está a punto de darle el más grande abrazo del oso, y no del pingüino, a su señora esposa desde que ella asumió la Presidencia.

Engañapichanga
22-08-2026 | 09:18

Néstor Kirchner está a punto de darle el más grande abrazo del oso, y no del pingüino, a suseñora esposa desde que ella asumió la Presidencia. Hace un par de semanas, con una ya clásicaincontinencia verbal, el piquetero Emilio Pérsico instaló la génesis de la extorsión electoral enmarcha: “Si perdemos le tiramos por la cabeza el gobierno a Julio Cobos”, dijo. Sesupone que si, finalmente, el gobernador Daniel Scioli encabeza las listas bonaerenses del Frentepara la Victoria como candidato a diputado (o secunda a Kirchner en ellas) habrán analizado quéhacer en caso de que esa boleta resulte derrotada. ¿Le “tirarán” la gobernación aAlberto Balestrini? Porque perder siempre es una posibilidad, en cualquier elección. ¿Qué pasaríaen semejante caso? Entraríamos en un peligroso pantano institucional producto de lo que elconstitucionalista Gregorio Badeni definió como “farsa institucional”, el propio Coboscomo una “aberración” y Eduardo Duhalde como un “disparate total”.

Las malas noticias que le trajeron las encuestas parieron a un Kirchner en estado puro quequiere vaciar de contenido una elección legislativa de medio tiempo que debería ser tranquila yrutinaria. En un segundo transformó la República en una timba de jugador compulsivo. Los reflejosde Kirchner están intactos y son coherentes con su matriz autoritaria y mezquina de concentrar lasganancias y socializar las pérdidas.

Obliga a todos a que pongan el cuerpo, les pide más verticalismo y en ese mismo acto les dicesin decirlo: “Si me hundo, me los llevo puestos a todos”. Si ganan será el triunfo delproyecto del matrimonio Kirchner. Néstor será el padre de la victoria y Cristina, la madre, como sihabláramos de Máximo y Florencia. Pero si la polarización extrema los perjudica, habrá sido unfracaso de todos sus actuales aliados.

Pero todavía no hay nada cerrado. Todo está en el laboratorio. Habrá que ver la magnitud de larebeldía de algunos otrora incondicionales (como el eterno intendente de Tres de Febrero, HugoCurto) que se niegan a ser candidatos a concejales. Un viejo caudillo peronista bonaerense definíala lealtad como “la decisión de acompañar al líder hasta el cementerio... pero nuncaenterrarse con él”.

¿Cuáles son los dilemas de Néstor Kirchner? Si abandona la candidatura y deja a Daniel Scioli ala cabeza de la lista, la intención de voto sube y aumentan las posibilidades de que el Frente searealmente para la Victoria. Scioli tiene mayor intención de voto, más imagen positiva y muchísimamenos imagen negativa. Su apuesta al “optimismo dialoguista hacedor” le ha generado muypocos rechazos. Daniel, en este aspecto, es casi la contracara de Néstor. Recoge simpatías yrespeto hasta de sus posibles rivales electorales. En cambio, Néstor es un coleccionista deenemigos y despierta sentimientos revanchistas. El drama de Néstor es que si Daniel encabeza ygana, se convertirá automáticamente en el nuevo conductor de hecho del PJ, con todos losintendentes atrás bancando su candidatura presidencial. Scioli lo sabe y por eso analiza sindisgusto esta posibilidad.

No se trata solamente de lealtad u obsecuencia hacia Kirchner. Una derrota en la provincia deBuenos Aires (y en el país) dejaría colgado del pincel al gobierno de Cristina y también alprovincial. Y eso Scioli también lo sabe.

La otra posibilidad, con Kirchner-Scioli a la cabeza como en 2003, tiene menos intención devoto: Néstor tira para abajo a Daniel y erosiona su buena imagen.

En caso de que las urnas les fueran favorables el 28-J, los Kirchner tendrían más aire parapilotear las fuertes tormentas económico-sociales que se avecinan.

No tan felices Pascuas está por pasar el matrimonio presidencial en El Calafate. Parece que lacaja no está en orden.

Están tapados por pilas de encuestas, obsesionados por estas especulaciones del rompecabezaselectoral.

Pero las demandas de gran parte de la sociedad van exactamente en sentido contrario y no hay quedescartar que esto multiplique el voto castigo hacia todo oficialismo. La muerte de Raúl Alfonsínfue el catalizador que puso otra vez sobre la mesa las preocupaciones sobre la calidadinstitucional y la inmensa brecha entre el ciudadano común y la dirigencia política. Con su letalmordacidad, la revista Barcelona tituló: “Néstor Kirchner negó que fuera a morirse paramejorar su posición en las encuestas”.

Es que se va instalando, lenta pero inexorablemente, una sensación similar a la que se expresócon esa injusta consigna del “que se vayan todos”. Todos los partidos se igualan haciaabajo a la hora de ser irrespetuosos de las reglas del juego.

Las elecciones se cambian de fecha según la conveniencia del que las convoca. Los candidatos nocumplen sus mandatos y renuncian para ir a nuevas candidaturas o ni siquiera asumen y llegan al“éxtasis sincericida” de avisar de antemano que se someten a las urnas pero que no vana respetar el resultado porque se trata sólo de “candidaturas testimoniales”.

Todos los partidos tienen representantes que cambian de distrito como de camiseta y esaspresuntas picardías que no llegan a delito se convierten en cachetadas a una ciudadanía queinterpreta que “todo vale” y baja los brazos ante un sistema del que no participa nivalora. La malversación de los contratos electorales es una forma de corromper y degradar lapalabra. Es la cultura del engañapichanga.

El vehículo que eligió Kirchner para anunciar esta movida –a través de CQC– hablapor sí mismo. Es joda este invento que finge candidaturas como orgasmos.

Es tragicómica la manera en que la desconfianza de los argentinos hacia la democracia crece enforma geométrica. Cada día necesitamos más una restauración, aunque no conservadora sinodemocrática y republicana.

Una reforma electoral a fondo que prohíba todos esos atajos y truchadas electoraleras. Una formade instalar la “tolerancia cero” a la violación constante del reglamento. Esta podríaser la piedra angular para un pacto refundador de la democracia que se realice después de loscomicios y que permita el ingreso de aire puro, de credibilidad.

Gabriela Michetti y Martín Sabatella, parte de una nueva generación de políticos que se abrieronpaso ofreciéndose como superadores de las viejas transas partidocráticas, deberían dar el ejemplo,volver sobre sus pasos y terminar los mandatos para los que fueron elegidos.

Y Felipe Solá tendría que renunciar a una banca conseguida en las listas kirchneristas con lasque ahora confronta, para relegitimarse en las listas de la disidencia peronista. Aquellos quecumplan con la palabra empeñada y sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen seránreconocidos por la sociedad, más temprano que tarde. Se trataría de un camino más largo pero mássólido y hacia futuros liderazgos no tóxicos como el de Néstor Kirchner.

El patagónico se cansó de humillar y ningunear a Felipe Solá cuando éste fue gobernador. Intentóridiculizarlo. Ya decía Perón que “el ridículo es el único lugar de donde no se vuelve”y Lenin, que “el enemigo ridiculizado es un enemigo muerto”. Escribas de Néstor sedivertían descalificando a Solá como “Felipe es Felipe”. Ahora que el ex gobernador deBuenos Aires tomó otro rumbo, casi empujado por estas agresiones, para Kirchner “es undesertor que no tiene coraje” y Aníbal Fernández lo vuelve a chicanear como “FelipeII”.

En Córdoba pasó algo parecido, primero con Luis Juez y ahora con Juan Schiaretti. Es asombrosala habilidad demostrada por Néstor para convertir en muy poco tiempo a un amigo leal de latransversalidad como el ex intendente de Córdoba en un enemigo acérrimo para toda la vida.

Ahora le reprochan al gobernador cordobés que haya elegido al flamante ex defensor del Pueblo,Eduardo Mondino, como candidato a senador. Florencio Randazzo tuvo que dar el paso de comedia:“Si el peronismo pierde, la culpa será de Schiaretti y Mondino”, dijo sin ponersecolorado. “No conozco a ese señor”, dijo recaliente Kirchner sobre Mondino.

El cordobés, al fin, retrucó con humor: “No me sorprende que no me conozca, si no conocela Constitución”. Todo el mundo sabe en Córdoba que la irracional guerra que Néstor desatócontra el campo logró que productores agropecuarios e intendentes que simpatizaban con el Gobiernonacional se hayan pasado a la oposición más cerrada y sientan repugnancia ante cualquier tufillokirchnerista.

¿Quién será el mariscal de la derrota, entonces? Adivina, adivinador.

Exactamente lo mismo le pasó a Carlos Reutemann en Santa Fe. El senador no tiene un especialrechazo hacia los Kirchner. Pero no le quedó otro remedio que diferenciarse de ellos para conservarsus chances electorales y la alianza con sus pares agrarios.

En Mendoza se repite la historia por la condena al ostracismo al que sometieron alvicepresidente de la Nación.

El radicalismo, el cobismo y el felipismo cuyano se unieron para ganar las elecciones más por elespanto que les produce Kirchner que por el amor que se tienen.

Por eso los Kirchner han cosechado tantas negativas para correr con sus colores en la Ciudad deBuenos Aires.

Progresistas e inteligentes cuadros como Aníbal Ibarra, Daniel Filmus, Jorge Telerman y RafaelBielsa han preferido no ir o ir mejor solos que mal acompañados. Néstor fue un gran constructor depoder político en su trepada de los dos primeros años. Y después de sacarse de encima la sombra quele hacía Roberto Lavagna, se transformó en un gran destructor de sus logros.

¿Cuál es el método de Kirchner para lograr semejantes milagros? Es una máquina de expulsar gentede su lado, incluso a sus amigos más cercanos. Alberto Fernández y Miguel Bonasso son los mejoresejemplos. A uno, Cristina no le dirige la palabra y al otro, por una suave disidencia política, leclavaron un puñal en la espalda de su historia.

El día que homenajearon a Héctor Cámpora en la Casa de Gobierno ni siquiera invitaron a Bonasso,seguramente quien más lo quería y con quien había trabajado estrechamente.

Así son los Kirchner y por eso han dilapidado tanto capital político. El rencor y la necesidadde someter al otro supera cualquier ideología. Por eso es falso el debate sobre si este gobierno esprogresista o no. Este gobierno es kirchnerista.

Y el kirchnerismo es la etapa superior del resentimiento. Ahora es Graciela Ocaña la que está enel potro de tormentos, instancia previa a su salida del Gobierno.

Una de las funcionarias más honestas y progresistas que ha tenido la democracia desde sureinstauración fue abandonada a su suerte en el medio de la explosión del dengue.

Nunca antes el kirchnerismo había “entregado” un ministro o ministra a los senadorescomo lo hicieron con Ocaña. Antes, todos y todas habían sido “protegidos”. ¿Cuál fue elpecado de Ocaña? No levantar el pie del acelerador en su lucha contra la corrupción, pese a queHugo Moyano le tiró el camión encima. Fue descarado lo que hicieron las fuentes gremiales estasemana.

Entre sus demandas para cuidar el empleo, metieron un reclamo de bolsillo: que Ocaña nocentralice más las compras de medicamentos y que se les devuelvan 2.500 millones de pesos que sonde todos los argentinos. Los medios de comunicación que edita Néstor Kirchner le dieron a Ocañacomo en bolsa y, de paso, fogonearon la candidatura de Claudio Zin para reemplazarla.

Otra ministra con prestigio profesional como Débora Giorgi también es obligada a dejar jironesde su credibilidad en la defensa de lo indefendible: las cifras de la caída industrial del INDEK,ese Frankenstein cuyo autor intelectual es Néstor Kirchner y cuyo autor material es GuillermoMoreno. Los empresarios de la UIA bebieron de su propia medicina. Tantas veces aplaudieron en laprimera fila los anuncios del Gobierno, tanto miraron para otro lado cuando algunos de sus pareseran atacados, tanto militaron en la conveniencia de su billetera más que en la convicción de losvalores del capitalismo humanizado que ahora tienen que dar muchas explicaciones para despegarsedel dispositivo kirchnerista.

Esta semana no hubo paro agropecuario ni cortes de ruta ni productores a la vera de los caminos.Ni siquiera hubo palabras duras en las declaraciones. La Mesa de Enlace se llamó casi a silencio.Sin embargo, Cristina, en lugar de aprovechar esa posibilidad los provocó dos veces. Primero lesdijo, forzando la metáfora del Exodo jujeño, que los chacareros preferían incendiar la Patria contal de defender su quintita ante el avance de un ejército enemigo. Después los calificó de patronesinescrupulosos que no hacen los aportes jubilatorios. Se nota que está abierta al diálogo y querechaza los agravios.

Está claro que todo lo que tocó Kirchner lo contaminó de su impronta. Muchos políticos,intelectuales, periodistas, sindicalistas y empresarios, por presión o por goce, dejaron sushuellas y quedaron pegados a la complicidad. Se vienen días turbulentos. Carpetazos de losservicios nac&pop y valijas de Antonini, pero hay un final de época en marcha que está más alláde las elecciones.

Hay un esquema mental blindado con puño de hierro que se termina. La soberbia autoritaria entraen su crepúsculo. Parece atardecer pero, en realidad, amanece.

Que no es poco.

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