Eramos todos de izquierda

Durante la campaña electoral de 2005, el kirchnerismo acusaba a Carrió y a su partido de entonces, el ARI, de desplazarse hacia la derecha, después de haber “corrido por izquierda” al radicalismo de donde provenía, incorporando dirigentes de pensamiento económico ortodoxo y prácticas políticas conservadoras.

Eramos todos de izquierda
24-08-2026 | 00:34

Interbloque Pino Solanas: se suman V. Benas, G. Iturraspe, L. Parada, C. Merchán, M.Bonasso, V. Donda, C. Lozano, A. Argumedo, J. Cardelli y E. Macaluse.

Durante la campaña electoral de 2005, el kirchnerismo acusaba a Carrió y a su partido deentonces, el ARI, de desplazarse hacia la derecha, después de haber “corrido porizquierda” al radicalismo de donde provenía, incorporando dirigentes de pensamiento económicoortodoxo y prácticas políticas conservadoras. Pocos años antes, Carrió había encabezado una cruzadacontra los bancos, liderando la Comisión Antilavado del Congreso, e impulsado los juicios a los exrepresores, promoviendo la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final,contradiciendo a su propio partido radical mientras estaba en el gobierno.

Después de haber hecho propias e implementado las banderas de Carrió, de haber fracasado con latransversalidad, de haber acusado al peronismo de retrógrado y haber abolido todos los íconos de laliturgia peronista (como no cantar la marcha peronista en los actos del Frente para la Victoria),al kirchnerismo le correspondió la misma acusación de correrse a la derecha durante la campañaelectoral de 2009, donde se replegó sobre el PJ más clásico desprendiéndose, voluntaria einvoluntariamente, de los aliados de izquierda que confirmaban su transversalidad.

Las consecuencias palpables de esa “derechización” del kirchnerismo se materializóel miércoles pasado durante la presentación del interbloque de Proyecto Sur, integrado por variosdiputados electos en junio último pero, también, no pocos diputados que ya estaban en el Congreso yeran ex aliados del kirchnerismo. Liderado por Pino Solanas, el interbloque lo forman ademásClaudio Lozano, Alcira Argumedo, Liliana Parada y Jorge Cardelli, de Proyecto Sur; Cecilia Merchány Victoria Donda, de Libres del Sur; Eduardo Macaluse y Verónica Benas, del SI; Miguel Bonasso, deDiálogo por Buenos Aires; y Graciela Iturraspe, del Instrumento Electoral de la Provincia de BuenosAires. Durante la conferencia de prensa, pusieron especial énfasis en remarcar que en el pasado selos alineó al oficialismo pero que sería un error que se los siguiera presumiendo así.

“Somos todos de izquierda”. Ese fue el título de esta contratapa en laedición del 6 de junio pasado, donde se anticipaba la potencia electoral de Pino Solanas y laconfusión (y hasta travestismo) de todas las otras fuerzas políticas que hacían esfuerzos (a vecespatéticos, como el de Gabriela Micheti) por parecer de izquierda. Cité una encuesta realizada envarios países latinoamericanos, donde los ciudadanos asimilaban el concepto socialismo con virtudescívicas como “ser solidario”, “honesto” o “buena persona”. Alaparecer esa asociación entre izquierda y positivo en la mente de las personas, la palabraizquierda alcanzó un estatus transideológico y se hizo apetecible hasta para aquellos que pudieranestar en sus antípodas.

A la larga, como le gustaba decir a Perón, “la única verdad es la realidad” y“en el camino, los melones se acomodan solos”, por lo que el paso del tiempo devolvió acada uno su verdadera condición, y tras el terremoto de 2002 con el “que se vayantodos” –en el que cada uno trató de disimular su tradición política que lucíacuestionada– ahora nos encontramos con un Kirchner que aspira a ser el candidato del PartidoJusticialista y una Carrió que aspira a ser la candidata de la Unión Cívica Radical (o unacoalición donde ese partido sea la fuerza mayoritaria).

La emergencia de Pino Solanas no es más que el síntoma de la hipocresía de quienes“corrían por izquierda” a sus adversarios: primero Carrió porque los integrantes del SIdentro del interbloque Proyecto Sur, Eduardo Macaluse y Verónica Benas, eran del ARI; y despuésKirchner, porque Cecilia Merchan y Victoria Donda, de Libres del Sur, y Miguel Bonasso, de Diálogopor Buenos Aires, lo eran del oficialismo.

Como en los versos de Machado, tras cada orgía de caos “con la resaca a cuestas, vuelve elpobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza”, y los radicales al radicalismo, losperonistas al peronismo (dos partidos claramente de centro) y la “izquierda” porseparado. Tampoco habría que descartar que con el tiempo se compruebe que Solanas no era tan deizquierda, pero eso sería adelantar contratapas del futuro.

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