Eran para Kirchner

Kirchner todavía pregunta: “¿Por quién doblan las campanas?” ante cada político caído, lo reemplaza como puede y saca cuentas de porcentajes, distritos y votos que podría obtener el oficialismo el próximo octubre.

Eran para Kirchner
21-08-2026 | 22:37

Huevazos a Rossi. Fue el lunes 2 en Santa Fe, lanzados por productores ruralesmientras él subía al auto.

Kirchner todavía pregunta: “¿Por quién doblan las campanas?” ante cada políticocaído, lo reemplaza como puede y saca cuentas de porcentajes, distritos y votos que podría obtenerel oficialismo el próximo octubre. Quizá leyó la novela de Ernest Hemingway sobre la Guerra CivilEspañola Por quién doblan las campanas. La frase que inmortalizó Hemingway la escribió por primeravez en 1624 el poeta John Done, y el párrafo original decía así: “Nadie es una isla, completoen sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquierhombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quiéndoblan las campanas: doblan por ti”.

La belleza metafísica de la pluma de Dole –maestro de lo que en literatura se denomina“concepto extendido”– creó una súper metáfora en la que también Kirchner sepodría ver reflejado y obtener una enseñanza. Por ejemplo, que los huevazos (y el excremento decaballo) que días atrás recibió el diputado Agustín Rossi no eran sólo para él, porque si en sulugar, en ese mismo auto, hubiera estado el lunes pasado Néstor Kirchner, los huevos que volaronpor el aire como municiones en Laguna Paiva, provincia de Santa Fe, no habrían sido menos.

Si bien es santafesino –lo que agrega irritación a los productores agropecuarios de esaprovincia, quienes lo consideran más un “traidor” que un “enemigo”–,y su hermano (quien conducía el auto) también es diputado por esa provincia, Rossi, por sobrecualquier otro legislador del Frente para la Victoria de Santa Fe, es visto con desagrado por serel jefe del bloque de diputados del kirchnerismo.

No es él solo, sino lo que él representa: a Kirchner.

Reutemann, el peronista con mejor imagen de Santa Fe, al rechazar la invitación a integrar lacomitiva presidencial a España y, sin disimulo, expresar que cualquier foto con cualquierkirchnerista es hoy “pianta votos”, demuestra que los huevos no eran sólo paraRossi.

El Kirchner actual se parece al Duhalde de hace tres años: tiene el control de la estructura ymuchos recursos, lo que predispone a muchos candidatos a contar con su apoyo, pero de formasolapada, porque exponerse públicamente junto al matrimonio presidencial es un seguro de derrotagarantizado.

El rechazo que generan Néstor y Cristina Kirchner en todas las provincias agropecuarias espersistente y prácticamente inmodificable. En esas zonas, la pampa húmeda y sus alrededores, seconcentra la mayoría de los votos del país. El kirchnerismo apenas puede esperar el apoyo electoralde varias de las provincias cuya producción está orientada a la minería y la energía –laspatagónicas y las andinas, menos pobladas– y del Conurbano bonaerense, su gran esperanza,donde sí se encuentra aglutinada la mayor cantidad de ciudadanos del país. O sea que elkirchnerismo podría hacer una elección decorosa en octubre próximo sólo en aquellas áreas dondecasi nada se cultiva. En todas las demás, no sólo perderá las elecciones por una aplastantemayoría, sino que los políticos oficialistas ni siquiera podrán caminar por la calle.

El campo es el fenómeno sociológico más contundente de la última década. Hay que remontarsehasta el origen de los piqueteros para encontrar una fisura de otro sector de la población queafecte a todo el resto del país. Los dirigentes que aumentaron notoriamente su popularidad lohicieron gracias a haberse opuesto al Gobierno en su enfrentamiento con el campo: Solá enDiputados, Reutemann en el Senado y Cobos desde la Vicepresidencia. Los tres fueron la contracarade Rossi en el Congreso que, a mitad del año pasado, terminó rechazando la 125.

Como el fenómeno piquetero, el campo es una hidra con mil cabezas que se esparce por todo elpaís, inorgánicamente. Los productores de Laguna Paiva que le tiraron huevos a Rossi son unoschacareros toscos, que sin mucho pensar produjeron la foto política de la semana para luego volvera aislarse en sus campos. Comparten con los piqueteros su carácter de estructuras de base y no setrata de un aparato organizado y bajo control, como es la CGT. Los sindicatos, que emergieron deotra fisura social hace más de medio siglo, ya pasaron por décadas de cohesión y homogeneización,que los transformó en una herramienta política.

El Gobierno dice que no negocia con la Mesa de Enlace porque no importa qué conceda, serásiempre insuficiente ante la aversión política de estos dirigentes, que sólo se saciarían con uncambio de gobierno. Es cierto, pero si el Gobierno lograse convencer a los dirigentes de la Mesa deEnlace, lo que acordara con ellos tampoco solucionaría el problema, porque no controlan a todos losruralistas. Abriendo el paraguas, la Federación Agraria decidió “evitar y no estimular loscortes de ruta” porque son “el peor de todos los mecanismos”, pero advirtió sobresu incapacidad de controlar a los productores autoconvocados.

El viernes, dirigentes kirchneristas hicieron un desagravio a Agustín Rossi por los huevazos.Dante Gullo fue el orador del acto, en el que participaron Daniel Filmus, Remo Carlotto, JorgeCoscia y Dante Dovena. Los discursos (Gullo: “Individualismo o solidaridad, la Argentina deldesastre o la Argentina de la solidaridad”) y las declaraciones (Filmus: “Es simbólicoque fuera agredido Agustín, quien tiene la fuerza de la palabra”) muestran que elkirchnerismo no lee bien lo que le pasa.

El acto de desagravio no debería haber sido para Rossi sino para Néstor Kirchner, y para ellosmismos. Las campanas no doblan por Agustín Rossi, doblan por cada uno de los kirchneristas.

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