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Error sospechoso

Según parece, habrá elecciones pronto y el kirchnerismo las propone como un plebiscito. Curiosamente, parece que uno de los ejes de la campaña será la reafirmación de uno de sus peores errores: la batalla que se empeña en librar contra los productores rurales, que hasta ahora le trajo su única derrota parlamentaria y un brusco descenso en popularidad.

Error sospechoso
22-08-2026 | 05:48

Según parece, habrá elecciones pronto y el kirchnerismo las propone como un plebiscito.Curiosamente, parece que uno de los ejes de la campaña será la reafirmación de uno de sus peoreserrores: la batalla que se empeña en librar contra los productores rurales, que hasta ahora letrajo su única derrota parlamentaria y un brusco descenso en popularidad.
La desatinada política agropecuaria del Gobierno logró la hazaña de disminuir las exportaciónde granos y la superficie sembrada, que el país se encamine hacia la importación de carne y deleche y que cada transacción del sector esté sujeta a una burocracia malintencionada ydiscrecional. El resultado, ayudado por la sequía y la crisis financiera, es la paralización delsector más dinámico y competitivo del capitalismo nacional y la llegada de la recesión, eldesempleo y la desesperanza a un número cada día más importante de poblaciones del interior. Sinembargo, los Kirchner siguen empeñados en bloquear toda solución a los problemas del campo y endemonizar a quienes viven de la tierra hasta convertirlos –junto con la prensa– en laprincipal bestia negra del discurso de campaña según un argumento absurdo: que el empobrecimientode los productores y el freno a la actividad agropecuaria lograrán –mediante la mágicapalabra “redistribución”– convertirse en prosperidad para el resto de losargentinos.
Cuando entre 1932 y 1933 Stalin decidió reprimir y asesinar por hambre a diez millones decampesinos ucranianos acusados de burgueses y contrarrevolucionarios, toda la Unión Soviéticasufrió las consecuencias de la colectivización forzada y del terror consiguiente. Sin embargo, elpoder terminó fortalecido: lo que era malo para Rusia resultó bueno para el dictador.
Kirchner no es Stalin (no intento decir eso), pero hay en ambos casos una lógica similar. Loserrores políticos y hasta las penurias de los ciudadanos no son necesariamente malos para quiengobierna si sirven al propósito de fabricar chivos expiatorios y justificar el enfrentamientopermanente con la sociedad.

*Periodista y escritor.

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