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Estado de bienestar

No se puede entender a la Argentina sin entender al peronismo, pero no se puede entender al peronismo sin entender a Racing Club. Y Racing Club es un fenómeno muy difícil de entender.

Estado de bienestar
22-08-2026 | 22:41

No se puede entender a la Argentina sin entender al peronismo, pero no se puede entender alperonismo sin entender a Racing Club. Y Racing Club es un fenómeno muy difícil de entender(“una pasión inexplicable”, así decía la bandera que sus hinchas colgaban y que diocomienzo a la costumbre de poner frases de amor en las tribunas).

En esta semana que pasó se produjo un nuevo avatar en la estrecha historia que existe entreRacing y el Estado benefactor justicialista, de la que resultó por ejemplo nada menos que elsemimaracanense estadio de Avellaneda a mediados del siglo pasado. Ahora aconteció esto otro: elpresidente testimonial Néstor Kirchner bajó literalmente de los cielos para ofrendar a losjugadores del plantel tres o cuatro plasmas de regalo. ¿Salieron campeones? No, le ganaron unpartido a Boca. Pero una promesa había sido pronunciada y luego fue necesario cumplirla (poraquello de que “Perón cumple…”, etc.). Una promesa surgida de una combinacióndecisiva entre la informal campechanía de Estado (tradición peronista representada por Kirchner) yla socarrona picardía popular (tradición peronista encarnada por Caruso Lombardi). Los plasmasllegaron y el pacto se confirmó: primero la Patria, después el Movimiento y después el Club; y todoen celeste y blanco.

Hizo falta en 2001 que el Estado nacional colapsara y que la irrealidad total se tragara a lasociedad argentina para que pudiese pasar lo que pasó: que saliera campeón Racing. Vuelto a lasenda de la penuria renovada, la Academia vivifica esa condición tan argentina de zozobra estable yde angustia, su destino de grandeza siempre diferido y ausente.

Racing nunca se acabará, y el peronismo tampoco.

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