•crece el Tea Party

Estamos invitados a tomar el té

El conservadurismo extremo se expande en Estados Unidos. Tradición y patriotismo. Homofobia con edulcorado discurso político.

Estamos invitados a tomar el té
24-08-2026 | 18:26

El 19 de febrero de 2009, el periodista financiero Rick Santelli, de CNBC (cadena de televisiónespecializada en Economía), perdió la compostura mientras emitía desde la Bolsa Mercantil deChicago, desquiciado por la decisión del gobierno de Obama de rescatar con fondos públicos negociosruinosos y propietarios de inmuebles en bancarrota. Entre pantallas planas, aplausos de empleadosde la Bolsa y la expulsión de abundantes partículas de saliva, en 4 minutos y 57 segundos de fervorpor el capitalismo libre de mercado nació para la espiritualidad el movimiento Tea Party.

Se trata de la histórica cúspide del conservadurismo ortodoxo norteamericano, hacia la queascienden columnas de patriotas, de aislacionistas, de integristas, de místicos y de liberaleslibertarios (cada una de ellas precedida por carteles que rezan “Expreso ‘Teaparty’”, “Patriotas ‘Tea Party Incorporated’”, “Nación‘Tea Party’”, “Coalición ‘Tea Party’”), cuyo nombrederiva de la cólera de los habitantes de Boston, quienes el 16 de diciembre de 1773 bloquearon ladescarga de tres buques de la East India Company, a manera de protesta colonial por la monopólicaLey del Té, sancionada por el metropolitano Parlamento Británico, y luego los saquearon, lo quepreludiaría la revolución independentista. Algunos han traducido la expresión “TeaParty” como “Fiesta del té” o “Motín del té”.

Si bien el “Tea Party” es un movimiento de base, no identificado con los partidospolíticos tradicionales, durante el proceso de elecciones primarias previo a las nacionales demedio término, previstas para noviembre, ha nutrido con no pocos (ni pocas) candidatos (ycandidatas) al Partido Republicano. Asciende a un número aproximado a los cuatro mil grupos ycarece de jerarquía centralizada y de siderales gastos administrativos, lo que no fue un obstáculopara que Mark Meckler y Jenny Beth Martin –los líderes de “Patriotas ‘Tea PartyIncorporated’”– recibieran el 21 de septiembre pasado una donación anónima de unmillón de dólares, con la única condición de ser erogado antes de noviembre, lo que los patriotasharán motivando a los votantes a inclinarse por quienes defiendan la cordura fiscal y lajibarización del Estado hasta reducirlo por debajo del mínimo no imponible.

Tradicionalistas, no rechazarían de Aristóteles ni su noción del derecho natural ni la lógicaaristotélica: en su website oficial, Randal “Rand” Paul –candidato a senador porKentucky– afirma que con “nuestro endeudamiento nacional de más de 12 trillones dedólares, el déficit creado por Washington DC continúa hipotecando los frutos de nuestra laborfutura para fondear programas federales que ni necesitamos ni podemos afrontar”; añade que elsistema de salud norteamericano está sobrerregulado y que necesita “serias reformas demercado”. En su presentación, detalla que ha estado casado con su amantísima esposa Kelleydurante los últimos 19 años; que es un médico de carrera y no un político; y que su ingreso a lavida pública guarda correspondencia con el trabajo de su vida: el deseo de diagnosticar problemas yproveer soluciones prácticas (como por ejemplo, librar la salud pública al mercado).

Una encuesta publicada por The Washington Post y realizada entre los integrantes del movimientoevidencia que al menos el 60% de los preguntados está “profundamente en contra” delmatrimonio entre homosexuales. Pasando por alto el detalle del adverbio, el porcentual supera losochenta puntos. El periodista Glenn Beck se pregunta: “¿Que si hay ateos entre nuestrosmilitantes? Estoy seguro de que sí, y muchos. También los había entre los Padres Fundadores”.Glenn Beck, mormón, quien tiene un movimiento llamado “912” (en referencia al mundodespués del famoso “9-11”), conduce un exitoso talk show en la cadena Fox News, consecciones llamadas “La Constitución atacada” o “Apocalipsis económico” y esuno de los referentes nacionales del Tea Party.

Glenn Beck empezó a trabajar en la radio a los 13 años, en 1977, año en el que se suicidó sumadre alcohólica; por la misma adicción malogró su primer matrimonio. Luego de la muerte de sumadre, quien se quitó la vida fue su cuñado, y su hermana murió de un síncope. Tras años dealtibajos y de la conversión religiosa, logró forjarse un nombre y atesorar 3 millones detelespectadores. Christina O’Donnell, candidata republicana del Tea Party al Senado porDelaware, permitió que la filmaran confesando: “Coqueteé con la brujería. Nunca me uní a unareunión de brujas. Pero sí experimenté con la brujería (…). Una de mis primeras salidas conuna bruja fue sobre un altar satánico y yo no lo sabía. Quiero decir, había un poco de sangre ycosas así (…)”. Glenn Beck no hizo ningún aporte acerca de si entre los PadresFundadores había o no alguno o varios inclinados a los filtros y sortilegios. Sharron Angle,también candidata republicana a senadora por Nevada, acaba de disparar que su propio partido perdiósus principios y se está boicoteando desde adentro su candidatura. Según el periodista CarlosFresneda, inclusive para los conservadores de Nevada, la propuesta de retirar a Estados Unidos dela ONU (“ese bastión de liberales”) o de suprimir la Secretaría de Educación es–al lo menos, por ahora– un poco demasiado.

No es de extrañar, entonces –hastío popular, alcohol, brujas y paranoia mediante–que la cercanía del Tea Party sea vista tanto como una fuente de la que los republicanos puedenbeber propuestas y energía, como un lastre en condiciones de malograr cuantitativamente susmagníficas posibilidades electorales de noviembre. El editor de noticias Steve Kornacki lo dice enlos siguientes términos: “Rand Paul es el ejemplo perfecto. La cuestión no es que aventaje asu competidor demócrata, Jack Conway, por siete puntos, según la encuesta más reciente; es que noesté adelante por un margen mayor. Recuerde: estamos hablando de una carrera directa en Kentuckypor un asiento en el Senado –un Estado conservador y profundamente‘Obamafóbico’– en un año inusualmente ‘anti-Demócrata’. LosRepublicanos tienen un ancho margen de error en esta carrera; deberían estar ganándola por 15 oveinte puntos”.

Así y todo, algo para recordar: según un reporte de opinión pública de Rasmussen, el americanomedio sobre cuestiones concretas se declara más próximo a los puntos de vista del Tea Party (48%)que a los del Presidente Obama (44%).

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