•DERECHA / IZQUIERDA

¿Existen las ideologías?

Sí, existen, pero no a la manera en que existen las piedras, los perros y las narices. Las ideologías tienen que ver con el poder. Sin una inserción política no hay ideología. Incluso la ideología religiosa se refiere a un modo de gobernar el mundo. Si Dios no fuera poderoso, no habría religión.

¿Existen las ideologías?
23-08-2026 | 07:26

Sí, existen, pero no a la manera en que existen las piedras, los perros y las narices. Lasideologías tienen que ver con el poder. Sin una inserción política no hay ideología. Incluso laideología religiosa se refiere a un modo de gobernar el mundo. Si Dios no fuera poderoso, no habríareligión.

Es cierto que filósofos como Gianni Vattimo o Hans Jonas nos presentan un dios débil,necesitado, amigable, pero no deja de ser un hijo o un padre abandonado. Hablar de un diosnecesitado es desplazar nuestra propia carencia.

Es más sencillo decir que existen dos polaridades ideológicas: la izquierda y la derecha.Durante mucho tiempo, era frecuente decir: “Ese es de izquierda”, la sospecha dirigidaa un ser peligroso para la sociedad se orientaba hacia ese lado. Con la categoría criminalizada de“subversivo” concluyó este tipo de designación persecutoria.

Desde hace unos años, el sistema de coordenadas invierte la dirección y localiza cuando hayalguien de derecha. “Ese es de derecha” marca el estigma en la nueva sociedad deexclusión ideológica.

Decir que no hay ideologías no es convincente. Nos hemos acostumbrado a ver cómo muchospolíticos para evitar incomodidades se presentan con frecuencia en sociedad con un sello que dice“centro”.

Esta referencia hacia una equidistancia respecto de extremos ideológicos pretende trasmitirflexibilidad doctrinaria y aptitud para adecuarse a circunstancias cambiantes. Y es además unaconsecuencia de una incredulidad generalizada respecto de cánones ya anacrónicos.

Las ideologías políticas con las que se legitiman las acciones provienen de los siglos XVIII yXIX: el socialismo, el anarquismo, el liberalismo, el comunismo. Las enormes transformaciones queha vivido la humanidad en tres siglos no han incorporado nuevas visiones del mundo y de lasociedad. Las mutaciones tecnológicas, las ciencias aplicadas son paralelas a la interpretación deun mundo que apenas conocía la industria.

Las ideologías de aquel mundo eran prometeicas, se referían a un futuro y a una sociedaddeseable y posible, y tenían agentes sociales portadores de un programa para la acción. Hoy lasmismas ideologías son retrógradas. No tienen ni presente ni futuro, sólo un pasado que actúa comoun gran relato fantasmal que alucina su objeto.

Raymond Aron decía que izquierda y derecha no se diferenciaban por el hecho de que una luchabapor la transformación de las relaciones sociales y la otra por la defensa del statuo quo. Sosteníaque izquierda y derecha son dos paradigmas diferentes acerca de cómo producir un cambio social:una, inclinada hacia la igualdad de resultados y una versión económica de la justicia; y la otra,hacia la igualdad de oportunidades y una política de la libertad.

Sabemos que la torta es un elemento pastelero muy apreciado cuando se habla de cuestionesrelacionadas con la riqueza y su distribución. Darle a todo el mundo lo mismo parece paradisíaco yen realidad es un infierno. Mantener la tensión entre las bocas, los estómagos y las almas es tanimportante como la cantidad que se come.

Marx decía: “Dé cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad”. Perolos dos estados no son fisiológicos sino culturales, contingentes y arbitrarios. Dar todo lo que sepueda y recibir lo que nos complete constituye un mundo feliz y muerto.

Hay quienes descartan la existencia de ideologías sin dejar de hablar de populismo, gorilismo,macartismo, menemismo, neoliberalismo, posmodernismo, feminismo, setentismo, honestismo,bilardismo.

Agregaré el pragmatismo. Este es el verdadero enemigo de las ideologías. Para algunos, serpragmático es ser cínico. Es no creer en los valores y sólo tener en cuenta los resultados. Seagrega que para un pragmático el fin justifica los medios. En realidad los“pragmáticos” no son una especie aparte. Stalin era pragmático, los papas, ídem; nihablar de Perón.

No puede haber política que no sea pragmática. En la política, el fracaso es excluyente. Elpragmatismo no es una ideología sino el horizonte regulativo que afirma que las acciones tienen unpropósito de realización, que no son inútiles, y menos en política.

Lo que señala aquello que se hace llamar pragmatismo es que la discusión técnica es inevitablecuando se habla de realización de fines. Importa el “cómo” se llega al objetivo, y sise cumple. Una política progresista que acaba en la hiperinflación y la desocupación masiva o unapolítica liberal que atrae inversiones que redundan en créditos para la vivienda, que les da techoa miles de pobladores de villas, no se definen por la izquierda o la derecha, sino por el objetivobuscado y su concreción. Si lo que se persigue es el bienestar general, es mejor política, en estecaso, la liberal.

La palabra gestión no es un capítulo de los libros sobre gerenciamiento, es algo más que eso, esla interpelación y un llamado de atención a los ideólogos, de que las formas de organización y sueficacia son un asunto ineludible en lo que atañe a las políticas públicas.

El filósofo Gilles Deleuze al hablar de microfascismo resituó a las formaciones ideológicas enlos niveles de la subjetividad. La ideología dejó de ser una declamación explícita sobre valoressociopolíticos, y se hizo pulsional. Desde esta perspectiva, la ideología no se reduce a unadoctrina sino que integra una forma de vida. Claro que es más complejo juzgar una forma de vida,pero una ideología ya no puede descartar los gestos cotidianos y la sociabilidad próxima; ensíntesis, el mundo de los afectos se incorpora al análisis teórico de las ideologías. Pasionestristes, pasiones alegres, decía Spinoza, modos de reducir y contaminar la vida, otros depotenciarla.

Dicen que en el fondo, siempre hay una ideología por más técnica que se presente una decisiónpolítica. Aparentemente no nos podemos escapar de una ideología, pero nadie sostiene que somoscautivos de cuatro o cinco ideologías. Se enuncian como bloques argumentativos unificados. No sepuede ser un poco católico, bastante ateo, de derecha a la mañana y de izquierda a la noche. Ser unperiodista progresista y un cavernícola reaccionario en la casa. Ser filántropo y un patrón racistaa la vez. Querer crear un hombre nuevo y fusilar a todos los viejos. Ser un humanista de simposio yrodearse de doberman. Invocar a la juventud maravillosa y ser un lobbista corrupto. No, jamáspodrían concretarse estas insensateces si la coherencia fuera un requisito definitorio paracalificar a los humanos como lo es en la conducta de los paquidermos. Pero no lo es, la zona grisexiste, ya lo ha mostrado Primo Levi, también Kafka con su hombrecillo sentado ante la Ley, y esmás real la demora de los hombres en el Purgatorio que los mundos extremos de Dante. Somos seresdesajustados en una sala de espera que se configuran de acuerdo a una identidad absoluta, aunqueesta unidad sea un espectro de una novela familiar, una realidad sin cuerpo, como el Marx del librode Jacques Derrida (Les spectres de Marx), y el papá de Hamlet.


*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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