| JUSTICIA CON OJOS ABIERTOS. Ciertos fallos exprés sobre la Ley de Medios hieren suprestigio. |
Un embajador europeo con experiencia en destinos subdesarrollados de Asia me contó esta semanalo escandalosa que le resultaba la actitud de los intendentes del Conurbano bonaerense, a quienesconoció hiperkirchneristas hace cuatro años cuando presentaba sus cartas credenciales, y que ahora,al despedirse, le confiesan abiertamente que en la interna del PJ apoyarán al opositor peronistaque mejor mida en las encuestas: “Duhalde, De Narváez, el que sea, porque Kirchner yafue”.
Para el embajador, los intendentes no disimulan, como normalmente harían los políticos detodo el mundo, sino que exponen abiertamente un espíritu típicamente comercial donde lo único queimporta es maximizar el beneficio.
También le resultaba de mal gusto una actitud similar en los jueces expresada en las últimassentencias sobre la Ley de Medios, que en una sola semana acumuló tres fallos adversos, un récordpocas veces visto. Para el embajador, aunque disimulen en sus declaraciones públicas, estos juecesno son tan distintos a los primitivos intendentes del Conurbano, por lo menos en lo que hace aseguir la dirección del viento.
Estos fallos, y su rapidez, mínimamente contrastan con la demora que sufrió el amparo por ladiscriminación con la publicidad oficial iniciado a comienzos de 2006, con un fallo adverso enprimera instancia y recién uno favorable en segunda instancia casi tres años después. Más aúnteniendo en cuenta que sobre la Ley de Medios existen opiniones divididas, mientras que sobre eluso abusivo de la publicidad oficial no hay quien salga a defender lo que hizo el Gobierno, nisiquiera los propios oficialistas.
De la misma forma que Clarín se dañó a sí mismo asumiendo una línea editorial opositora queno resultaba natural ni coherente con su pasado reciente con el Gobierno, porque demostraba así quetanto lo que había hecho en el pasado como lo que hace en el presente no es íntegramenteperiodismo, la Justicia, con algunos de estos fallos igualmente sobreactuados, se daña a sí misma,porque el contraste de sentencias tan distintas en el pasado próximo con las actuales no hace másque revelar que no es íntegramente justicia lo que hizo ni lo que ahora hace.
Si uno se encontrara perdido en medio de una geografía desconocida, la recomendación seríasiempre mantener un único rumbo que aunque terminara siendo el más largo por lo menos llevaría aalguna parte, mientras que si se tentara con los atajos, se correría el riesgo de recorrer uncamino en círculos que llevaría de vuelta al lugar de partida.
Esta recomendación es también válida y evidente para la economía: es casi tan grave irsiempre en la dirección equivocada como cambiar de rumbo cada pocos años.
La decadencia argentina no es sólo fruto de equivocaciones de los políticos, también elperiodismo y la Justicia son copartícipes de esos errores. Al igual que cualquier sistema, el poderes un entramado de componentes donde, como si fuera una tela, uno tira de una parte y se mueve todoel resto. Los políticos, los periodistas y los jueces en el campo de lo inmaterial, y losempresarios y los sindicalistas en el campo de lo material, son esa trama. No resulta disculpa paraninguno de los sectores el error del otro, ni se puede justificar la necesidad de adaptarse alresto para sobrevivir porque, como es un sistema, alcanzaría con que alguno de los sectorescambiara para que comenzara el cambio de todos los demás. El peronismo se ha comportado como unasociedad anónima, pero si el periodismo no hubiera seguido su ejemplo, el peronismo sería otro. Laadaptación de cada componente del entramado del poder a los errores de las otras partes no hace másque reforzar el círculo vicioso y es funcional a la perpetuación de la lógica de reelección ocárcel para la política, Justicia superadaptada al humor social, periodismo lacayo-extorsionador yempresarios acomodados al beneficio de corto plazo. Eso es el subdesarrollo.
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Post scriptum: Más importante que preguntarse sobre el fallo de Oyarbide acerca de la fortunadel matrimonio presidencial sería hacerlo sobre si en España el juez Garzón, de haber tenido uncaso como el de la efedrina, los medicamentos y los aportes a la campaña presidencial, no habríapuesto ya a un político preso.






