•marchas

Fe de erratas

No menos de un tercio de mis columnas de estos sábados de PERFIL contienen pronósticos a corto, medio o largo plazo y una parte de ellos suelen cumplirse.

Fe de erratas
24-08-2026 | 13:22

No menos de un tercio de mis columnas de estos sábados de PERFIL contienen pronósticos a corto,medio o largo plazo y una parte de ellos suelen cumplirse. No fue el caso de la columna del 9 deseptiembre del año pasado, donde anunciaba que la pareja Macri&Cristina no podría enfrentar alpúblico ni a los artistas y trabajadores de Colón tan maltratados por esas dos gestiones de signodiferente pero de idéntica ignorancia e ineficiencia. Me equivoqué: mientras la presi evitó asistir–y si fue por su fobia a las silbatinas o por el ofensivo e inoportuno comentario de Macrisobre su causa penal es algo que nunca se sabrá–, el porteño dio la cara y gozó la presenciade figuras, figurones y de su ámbito predilecto de ricos y famosos y figuras de la farándula cuyaafinidad con el arte no es mayor que la de los ejecutivos de Socma y la de los managers de losgrupos piqueteros oficialistas.

Eso explica las ovaciones que celebraron un programa lamentable: una pieza de museo, un tramo deballet vistoso y disciplinado que, a decir de los críticos más respetables, actuó acompañado de unaorquesta mal elegida y de metales estridentes, y un acto de una ópera nada original y cantado anivel de un ensayo de rutina y apenas “marcado”, según el respetado crítico de Clarín.Pero, reconozcamos que, artísticamente, el resultado debió estar a la altura de lo que ese públicomerece y que, ruido más, ruido menos, el evento plebiscitó favorablemente la conservada acústica deteatro, y con ella a los medios y funcionarios que alentaron el master plan y su cuenta de gastosde más de cien millones de dólares.

Otro error: escribí que ni el Gobierno nacional ni el de la Ciudad de Buenos Aires contarían conalgo digno de mostrar al mundo en oportunidad de la celebración del Bicentenario.

También me equivocaba: muy a pesar suyo y de su necesidad de montar un escenario conflictivo,contaban con una masa de población de clases medias y subordinadas dispuesta a consensuar con elobjetivo común de disfrutar en paz de la convivencia urbana, de contemplar el arte de la manera enque pueden verlo, de aplaudir a los ídolos populares y mediáticos, de gozar colectivamente y en pazde lo que asombra y lo que emociona, desde los trinos de Fito Páez hasta el despliegue circense deFuerzabruta, sin descontar las gigantografías y los efectos de 3D-mapping de las proyecciones, yhasta el desfile militar que despertó la ovación de dos, o tres, o cinco, o nueve cientas milpersonas espontáneamente instaladas en las mismas calles que tantas veces paralizaron marchas decien o de mil piqueteros convocados por el Gobierno o por los mayoristas de sus planessociales.

También en Perfil