Después de la apertura de las sesiones del Congreso de la Nación, quedó la sensación de quereconstruir el buen trato y el respeto entre los poderes del Estado y con los ciudadanos no seráfácil. Por eso resultó bienvenida la información de que desde hace meses, un pequeño grupo dedirigentes políticos –jóvenes y veteranos– está en contacto con Roberto MangabeiraUnger, ex ministro de Asuntos Estratégicos del presidente Lula y ex profesor del presidente Obama.El contacto se estableció en la Universidad de Harvard, donde los representantes de distintasfuerzas políticas opositoras recibieron la invitación del profesor a cuestionar las ideaspreconcebidas y a embarcarse juntos en la generación de nuevos modelos políticos para sacar al paísdel atraso. Una de sus enseñanzas es que en la búsqueda de un proyecto colectivo de país debeorganizar el disenso más que apostar a un consenso imposible entre gente que piensa muydistinto.
Interesa el gesto de los argentinos de aprender a pensar junto al brasileño, porque durantelargo tiempo los dos países rivalizaron y se descalificaron mutuamente y la clase política eintelectual se mantuvo distante. Esto que venía desde los tiempos coloniales, cuando el Virreinatodel Río de la Plata se constituyó como tal para ponerle freno a la expansión portuguesa, finalizócon la decisión política de los presidentes Alfonsín y Sarney que en 1986, dio una vuelta de tuercaa la relación bilateral.
Hoy, la conciencia de que la República Federativa de Brasil es la primera potencia regional,mientras la Argentina ha retrocedido en su rol continental invita a la reflexión. ¿En qué consistela diferencia brasileña? Si se vuelve la mirada hacia la época de la crisis del imperio español yde las independencias americanas (1808-1810), se ve al regente de Portugal trasladarse al Brasil yconvertir a Río de Janeiro en la capital del imperio. Había tomado la decisión de abandonar Lisboaante la invasión francesa para no someterse a las humillaciones que el emperador Bonaparte infligióa los soberanos de Europa, entre ellos, a su cuñado español, Fernando VII. Esta decisión lepermitió a Brasil modernizarse y evitó las sangrientas guerras de los procesos de emancipaciónhispanoamericanos. Porque cuando la Corte portuguesa regresó a Europa, el príncipe herederoproclamó la independencia con una sola frase: “Me quedo”. El hecho de que la nuevanación adoptara hasta 1889 un régimen monárquico contribuyó a la “singularidad brasileña enel contexto americano dominado por las formas republicanas”, según puede leerse en la obradel profesor Joao Paulo G. Pimenta Brasil y las independencias de Hispanoamérica (2007) en la queel autor analiza los puntos de contacto entre las vertientes revolucionarias hispano ylusoamericanas y las respectivas influencias. No hay dos movimientos, afirma, son uno solo. Por suparte, Laurentino Gomes, en una obra publicada con motivo del Bicentenario del traslado de laCorte, titulada 1808, rescata al regente Juan VI como verdadero fundador de la nacionalidadbrasileña porque aseguró la integridad territorial y dio lugar a la clase dirigente que seresponsabilizaría de la construcción del nuevo país. Sin esa decisión, Brasil no existiría en suforma actual. Se hubiera fragmentado en pequeños países autónomos muy parecidos a sus vecinos deAmérica española sin otra afinidad que el idioma. No tendría el poder y la influencia que hoyejerce sobre América latina y dicho papel correspondería a la Argentina.
Quizá fue la experiencia imperial lo que dejó en herencia a la política brasileña el hábito depensar las políticas de Estado. Esta es sin duda una de las fortalezas de su política exterior.Otra es la capacidad para transformar un pasado traumático que proviene de una larga historia deesclavitud (abolida en 1888), en una poderosa fuente de identidad. Como ha observado GilbertoFreyre, los brasileños, sean o no de origen africano, “se unen en el sentimiento de que nadaes honrado o sinceramente brasileño si se niega la influencia de lo amerindio y lo negro”.Buena suerte, entonces, a quienes desafían el clima de intolerancia que baja desde el poderpolítico a la sociedad y que se proponen pensar el futuro aprovechando los ejemplos que en muchascuestiones ofrecen nuestros vecinos brasileños.
*Historiadora.





