•LA ARGENTINA DEL ODIO Y DE LA FIESTA

Fracturas, venenos y madureces

Pese a los multitudinarios y pacíficos festejos del Bicentenario, la dirigencia oficialista y opositora se obstina en fragmentar más que en consensuar.

Fracturas, venenos y madureces
24-08-2026 | 13:41

Hace más de quince años que escribo, como mínimo, cinco columnas de opinión por semana. Sonalrededor de cuatro mil textos donde puse cara y firma. Tuve aciertos y errores, que reconozco. Dehecho, en estas mismas páginas, hace algunas semanas dije que yo, como gran parte de los analistas,había dado casi por muerto político al kirchnerismo con vistas a 2011 y que, ahora, por muchosmotivos, CFK y NK tenían un horizonte difícil pero que ya no era imposible que llegaran al númeromágico del 40% en la primera vuelta. Respecto a los dos panoramas anteriores, con eje en elBicentenario (pre y post), debo ratificar mis reflexiones sobre lo que parece estar pasando enestos momentos en la sociedad. Lo hago, claro, con la fragilidad y subjetividad que implican tomarposición sobre la realidad más compleja y dinámica que se registra desde 1983. El respetablewebsite Diario sobre diarios publicó lo siguiente:

“Leuco, del ‘odio’ a lo ‘festivo’ sin escalas. El sábado 22 demayo, Alfredo Leuco escribió en PERFIL: ‘El Bicentenario, en lugar de convertirse en unsímbolo de unidad y cohesión nacional, va a expresar como nunca desde el ‘83 la fractura deuna sociedad envenenada por el odio’. El sábado pasado, sin admitir su fallido pronóstico, elcolumnista expresó: ‘La movilización más grande de la historia argentina, que tomó por asaltolas calles con patriotismo festivo y apartidario, fue el medio y el mensaje’. Y agregó quefue una ‘creación colectiva’ que ‘ya tiene un valor de tierra fértil queentusiasma a los sembradores de esperanzas superadoras de enfrentamientos y fracturassociales’.”

Con el riesgo que implica reducir a 761 caracteres los 12 mil con los que argumenté mipensamiento, elijo participar de este debate apasionante, porque tal vez nos ayude a mejorarnuestros diagnósticos (empezando por el mío) y encontrar los mejores remedios para las enfermedadesque aún tiene esta democracia.

Es un reduccionismo creer que cuando hablo de la movilización más importante de la historia,algo objetivo y comprobable, ello significa que deba negar que también existe una sociedadatravesada por el odio como nunca antes en democracia desde la división entre peronismo yantiperonismo. Una cosa no quita la otra. Ambos sentimientos coexisten. Son dos caras de la moneda,indivisibles en la Argentina de hoy. Una se funde en abrazos. La otra tira cascotazos.

¿Alguien cree que el masivo patriotismo festivo y apartidario de hace dos semanas eliminó elveneno que recorre las venas de otra porción importante de la sociedad? El simplismo que eliminalos matices y cree que todo puede ser mirado en blanco o negro achica la riqueza conceptual de lossucesos. Celebro esa tierra fértil que permite sembrar esperanzas. Y lamento esa intolerancia conel que piensa distinto que instaló NK y en la que se prendieron sectores de la oposición y elperiodismo.

Hay muchas formas de entrarle a estos temas. Una de ellas, tal vez la más elemental, es dividiren dos planos a los argentinos. Un sector tiene como columna de su vida a la política y está todoel tiempo atento a los acontecimientos nacionales. Y el otro, más recluido en su vida familiar ylaboral, mira con menos interés y cierta prescindencia las lógicas combativas de la militanciapartidaria. No hago juicios de valor. Como periodista integro, obviamente, el primer grupo. Pero amenudo creo que la sabiduría y la felicidad están más cerca del segundo. Este sector fue el quetomó por asalto las calles y generó un viento fresco reclamando mayor unidad y madurez paraafrontar los problemas concretos. La fractura social apareció con toda claridad en los dos Tedéum,en la infantil pelea entre “las alfombras rojas del Colón y la cena de la Casa Rosada”y en los francotiradores de los blogs cargados de ponzoña, a favor y en contra del Gobierno. Hayescraches en ambos lados. Hay guerra oficial contra los periodistas críticos y hay exageración osatanización informativa en un sector del periodismo. ¿Es necesario recordar que el proyecto Kpartió a todos los partidos y hasta a los movimientos de derechos humanos?

No se puede fotografiar esta etapa de la Argentina sin mostrar por lo menos estas dosrealidades. La euforia esperanzada de abajo y el odio peligroso de arriba. El humor social, lasencuestas y los discursos están cargados de subjetividad fugaz. La única verdad es la realidad. Lasurnas volverán a pronunciarse en 2011. Hace un año mostraron que el oficialismo perdió en BuenosAires y hasta en Santa Cruz. En Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires hubo paliza para los Kirchner.Luego se sucedieron distintos hechos políticos favorables al Gobierno (economía vigorosa,recuperación de la iniciativa, desilusiones de la oposición...), pero aún está por verse elverdadero impacto electoral que han tenido esos movimientos y los nuevos que se van a producir. Lospingos se verán en la cancha.

Mientras tanto, el peronismo peronista y el radicalismo que busca su destino están que arden.Mañana se abrirán las urnas de la provincia de Buenos Aires y Ricardo Alfonsín o Julio Cobos habránavanzado o retrocedido algunos casilleros. Será determinante la manera en que procesen estosresultados, con altura y prolijidad o con denuncias de fraude. En el peronismo hay varias certezasy algunas dudas. Está sellado el acuerdo de casi todos los principales protagonistas para buscar uncandidato único que los represente y para ir por afuera de las estructura del PJ que preside NéstorKirchner. Tras el mundial aparecerán todos juntos (Duhalde, Solá, Rodríguez Saá, Das Neves)anunciando este compromiso. Los une más el espanto a un nuevo triunfo de Kirchner que el amor.Están convencidos de que, como dice la marchita, todos unidos triunfarán.

La única preocupación que los altera es la versión de que hubo un acuerdo entre Francisco deNarváez y Néstor Kirchner en Olivos para que “el Colorado” sea habilitado para competirpor la presidencia y de esa manera atomizar las opciones no kirchneristas. Aseguran que el juezManuel Blanco y la Cámara Electoral permitirán lo que la Constitución no permite y que la Corte nose pronunciaría sobre el fondo de la cuestión hasta después de las elecciones. Fuentes delperonismo federal plantean que Kirchner no pondría ninguna traba a estos movimientos y que DeNarváez consultó sobre estos temas a Carlos Corach, el ex ministro de Carlos Menem.

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