Gobernabilidad

La película Invictus desarrolla cómo Nelson Mandela hizo revocar la decisión de cambiar el nombre y la camiseta (basada en los colores de la bandera de Sudáfrica del apartheid) de la selección nacional de rugby, los Springboks, tomada por su propio partido. Como el rugby era el deporte de la minoría blanca, cuando la selección de Sudáfrica enfrentaba a la de Inglaterra, la mayoría negra sudafricana hinchaba por Inglaterra para provocar el enojo de los blancos de su propio país.

Gobernabilidad
24-08-2026 | 05:25

MANDELA EN “INVICTUS”, la película que muestra a un estadista encontraste con nuestra política.

La película Invictus desarrolla cómo Nelson Mandela hizo revocar la decisión de cambiar elnombre y la camiseta (basada en los colores de la bandera de Sudáfrica del apartheid) de laselección nacional de rugby, los Springboks, tomada por su propio partido. Como el rugby era eldeporte de la minoría blanca, cuando la selección de Sudáfrica enfrentaba a la de Inglaterra, lamayoría negra sudafricana hinchaba por Inglaterra para provocar el enojo de los blancos de supropio país. Lo mismo que hacen los futboleros argentinos al hinchar por el adversario de laselección de Brasil y que, siendo lúdico, es divertido, pasaba a ser un símbolo de desuniónnacional dentro del mismo país.

Mandela siguió su lema, con el que se ayudó a sobrevivir los casi treinta años en prisión:“Soy el dueño de mi destino y capitán de alma”, y se opuso al deseo del pueblo que loeligió, desafió su voluntad de venganza y decidió utilizar el rugby como herramienta deconciliación para acabar con el enfrentamiento de blancos y negros.
Primero logró que Sudáfrica fuera elegida sede de la Copa Mundial de Rugby en 1995, tras añosde ser excluida de las competiciones internacionales por el apartheid, y luego, que los Springbokssalieran campeones al vencer a los All Blacks, hasta entonces invictos. Sería recomendable quetodos los políticos argentinos vieran Invictus.
Esta cultura de hincha, que apoya siempre al adversario del adversario sin importar quiénsea, quién haya sido o ahora qué mérito le asista, sino que resulte suficiente simplemente conenfrentarse a “mi enemigo”, desgraciadamente tan común en la política argentina, nopara de quedar expuesta en el conflicto entre Redrado y la Presidenta.

Personalmente, no comparto la crítica de los radicales y, cuándo no, de Elisa Carrió a Cobos porsu voto en sintonía con el Poder Ejecutivo en el dictamen sobre la remoción de presidente del BancoCentral. ¿Debería el vicepresidente haber votado en contra de la posición del Gobierno ampliandoasí el daño institucional que los Kirchner crearon con la remoción de Redrado a pesar de que eldictamen de la comisión no fuera vinculante? ¿Debería haberse amparado en que la Comisión no podíaexpedirse hasta fines de febrero, cuando recién estuviera perfectamente conformada con elrepresentante del Senado (los dos legisladores fueron diputados y debían integrarla uno por cadacámara)? ¿O exigirle al Ejecutivo que llamase a extraordinarias para recién allí dictaminarestirando el conflicto un mes más?
Es un espectáculo ridículo ver a la Coalición Cívica, al peronismo no K y al PRO promoveranteayer una investigación de la actuación del Banco Central durante los últimos años por sercopartícipe de la inflación y la manipulación del INDEC, un día después de criticar a Cobos porrecomendar la remoción de Redrado con esos mismos argumentos.

Igual contradicción la de Prat-Gay, quien esgrimiendo las mismas críticas a la gestión deRedrado, que fueron el fundamento de Cobos para recomendar su alejamiento, termina votando a favorde mantener a Redrado. Idéntica inconsistencia que la del jefe del bloque de senadores radicales,Gerardo Morales, quien como compañero de fórmula de Lavagna en las elecciones de 2007 criticaba lapolítica inflacionaria del Gobierno, de la que Redrado fue un actor no menor, y ahora critica aCobos por dictaminar en contra de Redrado por esos mismos motivos.
En síntesis, cien por ciento chicana, oponerse por acto reflejo a lo que diga o haga eladversario y con idéntico impulso visceral aliarse a lo que diga y haga el adversario deladversario. Chicana, en el automovilismo, son dos curvas apretadas en forma de S, y en lunfardo:argucia, triquiñuela, engaño o ardid, que procede del argot francés de chiqué, una trampa o reddonde entra el pez y no puede salir.

La misma miopía institucional tienen aquellos que criticaron el fallo adverso de la CorteSuprema de Justicia al amparo solicitado por la provincia de San Luis sobre el uso de las reservasdel Banco Central. ¿Cómo hubiera afectado la gobernabilidad un fallo impidiendo al Ejecutivo apelara las reservas para pagar vencimientos de la deuda en medio del recrudecimiento de la crisisfinanciera internacional que estalló anteayer?
Es una buena señal que tanto la Corte como el presidente del Senado, a quien le tocarádesempatar en temas cruciales más a menudo en los próximos meses, como bien señaló el presidentedel radicalismo, el senador Ernesto Sanz, ponderen la gobernabilidad. Bajo presiones políticassimilares, en otras épocas del país desde fuera del gobierno habría quienes estarían forzandoconflictos institucionales con el único fin de adelantar la salida de un presidente no deseado. Eneso, la experiencia de De la Rúa dejó una enseñanza.

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