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Grietas en Oriente Medio

A pesar del dicho persa: “… la mitad de la alegría reside en hablar de ella”, hoy son pesares los que soliviantan las lenguas en Irán. Y quien dice Irán, dice Estados Unidos, Israel, Rusia, Siria. Por diferentes motivos: censuras y aprobaciones, en dosis imperfectas.

Grietas en Oriente Medio
23-08-2026 | 04:28

A pesar del dicho persa: “… la mitad de la alegría reside en hablar de ella”,hoy son pesares los que soliviantan las lenguas en Irán. Y quien dice Irán, dice Estados Unidos,Israel, Rusia, Siria. Por diferentes motivos: censuras y aprobaciones, en dosis imperfectas.

No se trata sólo de los problemas económicos por los que pasa la República Islámica. Supresidente, Mahmoud Ahmadinejad, probó resolver el flagelo de la inflación, el injusto reparto delos subsidios, el bajo valor de la moneda y el brete energético con bálsamos islamistasconservadores, sin haberlo logrado. Le queda el vulgar remedio occidental de echarle la culpa enpersa a la crisis mundial, pero allí no terminarían sus preocupaciones.

A partir de los comicios del 12 de junio en los que se impuso con cuestionamientos, todos hansido contratiempos. Aunque el Consejo de Guardianes (máxima autoridad electoral) convalidó sutriunfo ante Mir Hussein Mussavi y el ayatolá Alí Khamenei (líder supremo del país) lo apoyórespecto de la victoria, los disturbios del arco opositor se multiplicaron. La represión causó almenos 20 muertos.

A las 19.05 del 20 de junio, en la avenida Kargar, en la esquina donde cruzan las callesKhosravi y Salehi, Teherán, Neda Agha-Soltan –una estudiante de 26 años– convirtió sumuerte a manos de esbirros pro-gubernamentales, con la simultaneidad de Internet mediante, en elsímbolo mundial más trágico de las protestas.

Ni la movilización contestataria ni la reacción de las milicias del Basij y la Policía hancesado. Barack Obama advirtió a Irán que su comportamiento lesionará el diálogo con Washington.Posición costosa en términos de política exterior, porque implica un retroceso en el avance de undiálogo parsimonioso, que se agravaría si fuese cierto que Ahmadinejad dispuso de asesores rusos ensu lucha para aplacar la gastritis poselectoral.

Durante las plegarias del viernes 17 de julio en la Universidad de Teherán, el ex presidente ysponsor de Mussavi, Alí Akbar Hashemi Rafsanjani, se proclamó como el verdadero heredero de laRevolución Islámica y acusó a Khamenei de violar los principios al aceptar el triunfo deAhmadinejad. Afuera, los partidarios del presidente gritaban “¡Muera América!”, y susrivales “¡Muera Rusia!”. El carácter clásico de la primera imprecación releva de tenerque explicarla, pero lo segundo exige algún prolegómeno.

El binomio “Khamenei-Ahmadinejad” puede ser caracterizado como conservador ortodoxo;Occidente suele adjetivar al dúo “Rafsanjani-Mussavi” como reformistas partidarios del“diálogo cuidadoso” con el Oeste. En un texto inolvidable, nuestro Albino Gómezrecuerda algunas respuestas del “reformista” Rafsanjani cuando lo entrevistó en agostode 1980: las dificultades internas de Irán se terminarían con la presencia en el nuevo gabinete dela gente joven de la revolución, le confió.

Dijo que él había estado detenido en las prisiones del sha y había sido torturado por losagentes de la Savak, que estaba supervisada por expertos norteamericanos. Para terminar, sepreguntó qué era lo que Occidente denominaba derecho internacional, para contestarse con algunosinterrogantes retóricos: “¿La ocupación de Jerusalén? ¿O la ausencia de un Estadopalestino?”. Entre Albino Gómez y Rafsanjani no faltó el diálogo, pero sí entre Argentina eIrán: los pedidos de captura de ocho ex funcionarios iraníes, entre ellos el ex presidenteRafsanjani, como presuntos responsables por la voladura de la AMIA, jamás fueron respondidos porTeherán.

¿Por qué razón la muchedumbre anti Ahmadinejad voceaba: “¡Muera Rusia!”? El analistaGeorge Friedman sostiene que Ahmadinejad teme que los Estados Unidos estén planeando una“revolución de colores”. La expresión remite a una serie de revueltas, notoriamente lade Ucrania en 2004, llamada la “revolución naranja” (por el tono elegido para enseñas yhasta prendas de vestir), que culminó con la instauración de un régimen pro norteamericano y proNATO, al que los mullahs (clérigos chiíes) iraníes llaman gobierno títere. Previendo que losEstados Unidos estén apoyando los disturbios alrededor de Mussavi, Ahmadinejad adoptó la posiciónrusa con todos los repuestos incluidos, y de allí las imprecaciones de sus adversarios el 17 dejulio.

En momentos en que Ahmadinejad se encontraba bajo una creciente presión de sus sponsorsfundamentalistas para poner fin a las protestas sociales, tuvo la ocurrencia de proponer comoprimer vicepresidente (son doce en total) a su consuegro Esfandiar Rahim Mashaei, “uno de losmás grandes favores que Dios me dio”. Pocos pensaron lo mismo. El diputado conservador HamidRasaei bramó contra la nominación. Dariush Ghanbari la consideró “una declaración de guerracontra el Parlamento”, porque Mashaei había absuelto a Israel en el pasado y porque elpresidente iraní había prometido una ronda de consultas. El líder de la asociación fundamentalistade estudiantes fue más allá: “Le propondremos nuestros propios lineamientos respecto delgabinete”. Khamenei, quien tiene la última palabra en asuntos de Estado en Irán, rechazó lanominación. Luego de algunas jornadas de extrema tensión, el viernes 24 de julio Ahmadinejad diomarcha atrás. Grietas nada más, entre su vida y la de sus patrocinadores.

Las recientes y ostentosas maniobras israelíes con submarinos y corbetas desplazándose por elcanal de Suez y el mar Rojo han sido una magnífica noticia para los sectores más recalcitrantes delrepublicanismo norteamericano, lo mismo que el anuncio de que el ministro de Defensa Robert Gatesvisitará Tel Aviv en dos semanas. La elite clerical de Irán no quiere la guerra, y Estados Unidossabe que el desarrollo nuclear del país no es aún una amenaza, pero siempre existe la tentación delos que gobiernan de encontrar una amenaza exterior presunta para sofocar las interioresciertas.

Un dicho persa sostiene que “... es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza elvalle”. Más que palabras de aliento para Ahmadinejad, parece un vaticinio respecto del futurode la Revolución Islámica como se la conoce. En el mientras tanto, los decisores no deberíanolvidar que si se resfría Ahmadinejad, van a estornudar Obama, el primer ministro de Israel,Netanyahu, Medvedev, y siguen las firmas. A fin de cuentas, si alguien sabe de años es el pueblopersa. Occidente debería saber de aprender a no repetir errores.

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