Grosero machismo

Ayer Jorge Fontevecchia escribió una nota para la que eligió el discutible título de “Porongas”. También se incluyó entre los que conforman lo que él llama “la audiencia sensata”.

24-08-2026 | 08:11

Ayer Jorge Fontevecchia escribió una nota para la que eligió el discutible título de“Porongas”. También se incluyó entre los que conforman lo que él llama “laaudiencia sensata”. Es una columna machista, de una vulgaridad poco común en alguien que seerige a sí mismo en un intelectual con condiciones de juzgar a funcionarios, políticos, periodistasy a la sociedad toda. Está escrita en un lenguaje seudo-intelectual que no puede ocultar lagrosería. En definitiva, lo mal educado que puede resultar alguien cuando maltrata conindisimulable narcisismo a una mujer.

Pero no termina ahí: pone en el mismo plano a Cristina Fernández y Elisa Carrió, como si ambas yel proyecto político que encarnan significaran lo mismo. Aquí, el periodista pone en evidencia supropia mirada falocrática y patriarcal donde, si son dos mujeres las que compiten, entonces soniguales. Si dos mujeres debaten es una pelea de peluquería. Si dos mujeres discuten, no puede serotra cosa que una reyerta de chismosas. Fontevecchia ignora (u oculta) las profundas diferenciasque hay entre la Presidenta y la diputada. Cristina llegó al Gobierno de la mano del poderconstruido por su esposo. Carrió construyó su legitimidad en base a su probidad intelectual,decencia, trabajo y capacidad de diálogo. Kirchner viene de pegarle un zarpazo a las reservas delBanco Central mientras entretenía con un discurso vacío a trescientos legisladores. A esa mascaradaen la que convirtió la Presidenta a la Asamblea Legislativa, Carrió no concurrió anunciando lo quedespués iba a pasar. Parecería ser que la indignación de muchos sensatos es que Carrió puedeanticipar maniobras gracias a su formación política y a sus dotes de estadista, mientras que otrospolíticos y analistas de la realidad sólo se dedican a comentar lo ya realizado. Para peor esmujer. ¿Cómo una mujer, además divorciada y sin marido, puede analizar la política con capacidad deanticipación? Para la perspectiva de un machista, eso es francamente insoportable.

¿Carrió y Cristina gritan? De acuerdo. ¿Son, por eso, lo mismo? Cristina grita desde la cúspidedel iceberg conformado por el enorme poder mafioso-corporativo que tiene a su partido, el PJ, comored tentacular organizadora y a su marido como jefe provisorio; un poder que tiene agarrada a lasociedad argentina por… la garganta. Carrió grita desde el desierto. Grita desde el desafío aese poder, acompañada apenas por un pequeño partido que sin aceptar pactos a espaldas del paísdefiende –cometiendo muchos errores, cómo no– sus mejores principios: la ética, larepública, la distribución verdadera del ingreso. Extraviado aparece Fontevecchia, tanto como paracreer que Carrió y Cristina son más o menos lo mismo. Tan perdido como para pensar que los ladronesy los que los denuncian son la misma cosa. ¿Tan coincidentes son el fondo y la forma como para quedenigre a Carrió, primero llamándola “poronga” y luego comparándola con Cristina?

“Tampoco esos métodos desesperados dan ya los mismos resultados que en épocas donde lasituación terminal podría haberlos justificado”, dice Fontevecchia. Aquí es fácil advertir yano sólo el machismo y la chabacanería sino también la actitud pragmática amparada en aquello de“el fin justifica los medios”. La Coalición Cívica, y Carrió más que nadie, no llevaadelante políticas en busca de resultados, sino que hace lo se debe. Y hacer lo que se debe eshacer lo que la República necesita: cumplir con las leyes y la Constitución, aún cuando algunoscrean que esto precisa de justificación.

Los varones no son todos iguales, no pueden ser igualados a partir de su constitución sexual. Alas mujeres tampoco las iguala “portar pollerita”. Sería un buen ejercicio de reflexiónque Fontevecchia pudiera comprender la diferencia, sobre todo cuando de un debate político setrata. La cercanía del día que conmemora la lucha de las mujeres por su emancipación podría servirde marco propicio para que de una vez por todas, el machismo –tanto el grosero cuanto el“educado”– deje de encontrar situaciones en las que poder justificarse.

*Adrián Pérez; Horacio Piemonte; Patricia Bullrich; Griselda Baldata; Elisa Carca; Carlos Comi;Héctor Flores; Susana García; Fernanda Gil Lozano; Fernando Iglesias; Juan Carlos Morán; AlfonsoPrat Gay; Elsa Quiroz; Hilma Ré; Fernanda Reyes; Marcela Rodríguez;  Juan Carlos Vega yAlicia Terada. Firman, además, diputados provinciales y legisladores porteños.

Consultado, Fontevecchia respondió que no tiene más para agregar que lo dicho en su contratapadel día de ayer, sábado, cuyo texto se puede leer en www.perfil.com

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