•la concepcion militante k

Hecho para fanáticos

La lógica de construcción kirchnerista no acepta disidencias, pero tampoco tibiezas: ahí está Scioli para demostrarlo.

28-07-2026 | 13:21

Como gustaba apropiarse de frases ajenas –que desde su ignorancia repetía la juventudmaravillosa con inocencia conmovedora–, el general Perón solía decir obviedades como:“Para hacer una tortilla, se necesita romper varios huevos”. Nadie le dijo a sudiscípulo, Néstor Kirchner, que tal vez no sea necesaria una descomunal rotura de huevos parareeditar el tradicional plato español. Tamaño exceso para el revuelto puede provocartrastornos.

Pero el empeño gastronómico del jefe político del oficialismo no repara en gastos. Y acomete,como en las últimas horas, hasta con su presunto delfín bonaerense, Daniel Scioli, al que desde lamaledicencia más explícita decidió humillar en el acto público del pasado jueves (tarea querecatadamente ya había iniciado hace más de un mes, como se advirtió en esta columna el últimosábado), al que le exigió hablar sabiendo que una mordaza lo enmudece. Sea porque le molestaronrecientes declaraciones de Scioli (“tengo las manos atadas”, parafraseando a RaúlAlfonsín y trasladando responsabilidades al Gobierno nacional por falta de fondos), el vínculo conalgunos personajes inapropiados (¿Duhalde, tal vez?), relaciones adultas con empresarios que laCasa Rosada detesta (se evita dar nombres, la supervivencia de otros también “ata lasmanos”), exagerado respeto a la Iglesia, la utilización de personal que el kirchnerismoimaginaba escriturado para sí (Diego Maradona), tardanza en la designación de funcionariosrecomendados (Emilio Monzó), primacía en las encuestas sobre el propio líder, coqueteo conintendentes revoltosos ante los K o, fundamentalmente, por alguna discrepancia crematística sobrenegocios en ciernes (Telecom). Lo cierto es que, en ocasiones, a Scioli le cuesta entender queNéstor no quiere kirchneristas, quiere acérrimos kirchneristas (frase que no corresponde al autor,más bien puede atribuirse a Hugo Moyano).

Díficil la explicación sobre el origen rabioso del conflicto, aunque nadie ignora que ciertasprioridades económicas anteceden a las necesidades políticas del ex presidente. Aun así, hasta enel entorno se habla del “malifatius” de Kirchner para con un aliado que, además, ofreceuna alforja con votos. ¿Cuál será el destino de los que carecen de adhesiones, entonces?Interrogante que asuela a quienes, para los próximos l5 días, como una reiteración aburrida,imaginan que Cristina de Kirchner puede anunciar algunos cambios en su cercanía. Quizás,anticipando un curso nostálgico y que a ellos les resulta agraciado para sus aspiraciones en 2011:recuperar el peronismo de los 50, la movilización del movimiento obrero a su favor, de ahí elacecho al sector empresario y la venia para viejos proyectos de la CGT, como el reparto deganancias empresarias con los obreros y la modificación de la Ley de Quiebras para cederles,eventualmente, más poder a los sindicatos.

Hasta puede incorporar una parte de la izquierda, como hizo el General. Para completar laimagen, quizás el resto opositor concilie en integrarse a una suerte de Unión Democrática,propiciar compromisos de modificaciones institucionales (¿la Constitución quizás?) en las que seolviden diferencias por la voluntad unívoca de arrojar con votos a los Kirchner y a Moyano delbalcón de la Rosada. O sea, replicar con la misma lógica de los Kirchner: vos o nosotros, conmigo ocontra mí. Se habla, claro, de peronismo salvaje.

Por negarse a una fotografía con Cristina, el día de las denuncias sobre Papel Prensa, buenaparte del sector empresario ha sido condenado, algunos –como ahora pregona el propioNéstor– con nombre y apellido: los conflictos moyanistas con Techint, por ejemplo, son máspolíticos que gremiales. Aunque paralizar la producción de acero puede devenir en conflictosintrasindicales (¿irán al patíbulo en silencio los metalúrgicos?), por no mencionar lo económico(un eventual castigo al crecimiento). De lejos evitará Kirchner, se supone, llegar a esa situación.Pero, ¿y si estimula un choque de planetas? No hay ciertamente quienes sean capaces de prever suconducta: su personalidad es un misterio hasta para los más cercanos. Esa es la razón de lasinternas en el Gobierno, de los cambios que se anuncian y no se producen, de que Julio De Vido–tal vez para esmerilar a un Guillermo Moreno que irrita a gran parte de la sociedad–no aplicó esfuerzos para convocar a empresarios en la jornada “cavallista” de Cristina,mientras otro preferido –el gobernador José Luis Gioja–, para eludir represalias, casimariconamente se escapó de una reunión con industriales a la que se había comprometido asistir.Inestabilidades que afectan al hombre fuerte, Aníbal Fernández, al propio recién llegado HéctorTimerman, ni hablar de Amado Boudou o algunos ascendentes Legionarios de Cristo que, en el pasado,los acusaban de pederastia y, ahora, de no respetar el dogma ni a sus mujeres.

Quien sí observa y actúa con más aptitud es Moyano: sabe que el matrimonio lo necesita comocolumna vertebral el año próximo y, por lo tanto, permite que husmee su abogado Héctor Recalde enlejanos proyectos de la CGT de Rucci y levante para su estatua de bronce el proyecto de laparticipación obrera en las ganancias empresarias, de modo que hacer fund raising en inversoresinstitucionales –los que ignoran el país desde hace tiempo– se traslade a forjarcolectas entre los trabajadores para abrir un local, instalar una planta o crear una línea nueva.Más para vivir de lo nuestro, si uno tiene sentido del humor. Como digresión, y aludiendo al hijodel propio abogado de la CGT que comanda la indomable Aerolíneas Argentinas, nadie sabe aún larazón por la cual en Brasil ya se encuentran en condiciones y hasta pintados cinco de los avionesque Embraer le vendió a la empresa (aunque vendrían algun día, en apariencia, a nombre de Austral)cuando, en el país, la gente queda colgada en los aeropuertos porque no hay equipos suficientespara cumplir con los servicios.

Frente al kirchnerismo acérrimo, el Peronismo Federal empieza a recoger lisiados, heridos,malhumorados o maltratados. O en vías de serlo. Ya se lanzó a la campaña, como radicales y otros,el esquema oculto al proyecto se basa en una garantía de tiempo: sólo cuatro años de futurogobierno. Lo que podría resultar una conveniencia para los que suponen que los Kirchner son unadinastía sine die. Sea Duhalde o Reutemann por razones de edad, o una eventual sociedad con unCobos limitado por la Constituciones, quien ahora aparece todos los días en los medios. Desde susdistritos, acompañarían Francisco de Narváez y Mauricio Macri. Esos cuatro años, imaginan, seríansuficientes para devolverle al país algunos elementos básicos que resolverían preguntas sencillas:¿por qué las inversiones van a Brasil si este país crece igual que la Argentina? Ahora encabezaDuhalde una transición de pocos meses para ver si decola, ya que parece aquel avión de HowardHughes que nunca llegó a volar. No le faltarán recursos para esta iniciación de ayer. Es un dato. Yen el caso de que no despegue, a Reutemann más de uno lo sospecha decidiendo su futuro hacia elprimer trimestre del año próximo, siempre y cuando se consume una aclamación –finalmente, losdeportistas se doblan con este tipo de situaciones– que lo impulse a competir como número unoo número dos. Entonces, todavía, puede haber más recursos. Aunque no se trata de romper muchoshuevos, como parece hacerlo Néstor, la sabiduría del cocinero consistirá en ubicarlos correctamenteen la sartén: deben consumirse en la primera vuelta, tal vez con una falsa unión democrática; casocontrario, la tortilla se la seguirán comiendo otros.

También en Perfil