•las urgencias de cada candidato

Historias extrañas de 2011

Como una paradoja, Cristina comparte los mismos límites que Cobos. Entre los otros aspirantes, la edad o el escenario político les ponen reparos.

24-08-2026 | 19:23

Rara vez coinciden los planetas. O ciertas historias. Pero en las elecciones del año próximo,aparecerá reunida una conjunción de desenlaces personales con particular extrañeza: la mayor partede los aspirantes jugará en esa oportunidad su último partido, el tiro del final en la política,fortuna para uno y jubilación para el resto (o retiro, por lo general bien remunerado). Sea poredad o límites legales, ninguno de los perdedores sobrevivirá como protagonista de la escena desde2011 y, el ganador de la contienda, apenas si podrá quedarse hasta 20l5. Curiosa simultaneidadfáctica para bloquear a tantos actores y, además, habilitar en el futuro el ingreso a la principalcategoría de otros personajes, un inevitable cambio que no garantiza la interrupción genética delos que se retiran. Antes de hacer nombres sobre los condenados a los años del documento filiatorioo al documento constitucional, conviene despegar a tres voluntarios que militan en ese elencocomúnmente aceptado como imprescindible para el país: Daniel Scioli, Ricardo Alfonsín y MauricioMacri, los únicos en condiciones de triunfar ante los comicios del año próximo y, luego de cumplirel inicial mandato, postularse más tarde por otros cuatro años. En suma, si abundan losespecialistas en aludir al ciclo 2011-20l5 como una transición obligada, sea por mutación de ideas,acomodamientos políticos o económicos, lo definitivo es que en ese período sí habrá transición porotras razones: se liquidará un plantel de candidatos de viejo arrastre y el único que persista deese remate no podrá luego reelegirse.

Las excepciones Alfonsín, Macri y Scioli enfrentan perspectivas diferentes. El radical aguardaque le entreguen la responsabilidad partidaria y requiere para llegar, al menos, que el peronismomantenga su división interna. A su vez, el jefe porteño lanzará, el próximo l0, su candidaturapresidencial, más sostenido en la propagación de su apellido que en una estructura territorial o dealianzas políticas. A simple vista parece una temeridad, aunque ciertos números le sean favorables;la jugada de quien le gusta apostar (tiene cierta debilidad por los naipes, aunque el negocio deljuego le podría complicar la última etapa de su mandato), actitud característica de quien –yanuevamente casado, quizás con la eventualidad de otro hijo– no dramatiza volver a vivir lejosde la municipalidad, como un ciudadano más, en su casa, y sin ocupar tampoco la residencia deOlivos. En cuanto al gobernador bonaerense, la vocación presidencial que le atribuían se hacontenido ligeramente tras la desaparición de Néstor Kirchner (quien empezó a ser El, como el Señorentre los católicos, en los discursos de su viuda, en lugar de Kirchner como lo denominaba antes),más bien se somete a la carta astral de la mandataria: si ésta se afirma en el gobierno, volverá apresentarse a la Presidencia y él mantendrá –si no ocurren acontecimientos imprevistos–sus pliegos para repetir en la provincia. El resto de los aspirantes, en cambio, entra en el tifónde la última bola de la noche. Telón y despedida.

Aunque sea el menos deseado de sus sueños, Cristina comparte destino con Julio Cobos: ambos sonpresidenciables en el 2011 por un solo turno. Disponen de un solo tiro, el del final, para esafecha: si no aciertan, la vuelta se hará cuesta arriba en el 20l5. Por lo tanto, es ahora o nunca.Y no son los únicos con un calendario que les impone un plazo fijo, aunque no sea por ley. Enrigor, al otro lote lo restringe una amenaza más pesada: la edad. Nadie puede imaginarlos dentro decinco años en la competencia: son Carlos Reutemann, Eduardo Duhalde y Pino Solanas –entre losmás destacados–, podrían legalmente extender su mandato por cuatro años, en el caso de quealguno de ellos fuera elegido; pero aceptar esa posibilidad en el 20l5 supone un atrevimiento, aunsi la medicina incorporara avances extraordinarios en materia de longevidad. De ahí que, paraellos, también es ahora o nunca.

De esta lucubración futura, interesa el caso Cristina, ya que al revés de los otros aspiranteses la única que hará campaña desde el poder, dotada con más recursos pero afectada por castigospropios de la gestión. Aunque arbitre giras, discursos y visitas, desde que regresó del entierro enSanta Cruz empezó con dificultades de su cercanía: nadie, por ejemplo, puede entender la razón porla cual su gobierno, en las últimas horas, salió a sostener con tanto empeño a Hugo Moyano comoaliado. ¿Había dejado de serlo y no se sabía?

O, acaso, Luis D’Elía –un ingrávido, electoralmente hablando– expresabaintenciones superiores cuando lo críticó al jefe camionero? Quizás pecó de ingenuo D’Elía ysupuso que la anunciada “profundización del modelo” implicaba la separación de Moyano(cuestión que, sin duda, piensan el precavido Moyano y parte de su repertorio cegetista) y elentronizamiento de otras fuerzas sindicales más afines a una óptica progresista. A esa conjetura,le agregaba las discrepancias dentro el PJ bonaerense, cierta tirria con Scioli y determinadosintendentes, también el hand off del Gobierno cuando el gremialista convocó a la última reuniónpartidaria.

Otros podían sospechar que la frialdad con el encargado de la CGT indicaba la reticencia oficialcon algunas manifestaciones de poder, a juicio de algunas desmedidas, reveladas por el dirigentecamionero. Ninguna de estas evidencias, sin embargo, obligaba a pensar en una inestabilidad deMoyano, de ahí que sorprendiera la campaña auxiliadora (tres ministros, por lo menos, hablaron alrespecto) para sostener al gremialista. La paradoja es que, si realmente se “profundiza elmodelo” como han predicado algunos allegados a la Casa Rosada, deberían entrar en una mismalínea de vulnerabilidad tanto Moyano como Scioli, al igual que ciertos intendentes (Mario Ishi, porejemplo). ¿O ellos son parte del proyecto social, de centroizquierda, que pretende desarrollar unacúpula que rodea a la Presidenta? En todo caso, esos exponentes peronistas podrían ser medios,instrumentos pasajeros para la ejecución de una política diferente. Claro que quien formula estasinterpretaciones –tan acordes con episodios de los años 70– generan alertas, dudas, enlos eventuales involucrados y, también, en otros funcionarios que han sido cuestionados más de unavez por no ofrecer el costado más transparente en su gestión. No casualmente, esos hombres tambiénhan sido intérpretes o interlocutores con los amenazados sindicatos e intendentes.

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