Gran Bretaña reaccionó a las recientes declaraciones de la secretaria de Estado estadounidense,Hillary Clinton, sobre Malvinas con lo mismo de siempre: “Si quieren las Malvinas, tienen quehablar con los malvinenses”.
Inclusive, fuentes del gobierno del premier Gordon Brown filtraron a la prensa que en Londreshabía “preocupación” por la oferta de gestiones de Washington, y porque uno de susfuncionarios había utilizado el término Malvinas, y no el de Falklands.
De todos modos, el eje del problema pasa a ser cada vez más la opinión del puñado de miles deisleños.
La tarea de convencer a esos hombres y mujeres parece titánica: ¿quién quiere pasar de ser unbritánico de primera clase a ser un sudaca de segunda? Sin embargo, la historia tiene, con matices,un caso reciente.
Súbditos orientales. El traspaso de la colonia británica de Hong Kong a China senegoció a partir de 1982. Y, tras el acuerdo, seis millones de súbditos de la corona seconvirtieron en miembros del pueblo chino.
En 1982, China estaba destruida después de la Revolución Cultural y el estado del país era, pormucho, peor que el de la Argentina ahora.
Lo notable fue que se lograron alinear los intereses de todos, con la fórmula “un país,dos sistemas”. Hong Kong se convirtió en un territorio autónomo en todo, salvo en defensa ypolítica exterior.
Esta fórmula generó beneficios para China, al tiempo que garantizó a los súbditos hongkoneses lacontinuidad de su estilo de vida.
“Quizás los malvinenses acepten algún tipo de compromiso,” comentó a PERFIL RobMcBride, un periodista británico que tabajó durante los 80 en el diario Penguin News de PuertoArgentino y cubre Hong Kong desde 1991.
China, igual que nuestro país, sigue sin poder consolidar instituciones sólidas y tribunalescreíbles. Esto dificulta su acceso a mercados internacionales de capital.
Con el cambio de jurisdicción de Hong Kong a China, el gigante asiático ganó una jurisdiccióncon la tradición del “common law” británico, que mantendrá intacta según el tratado detraspaso.
Sin dependencia. En Hong Kong, los chinos firman contratos con el mundo y susempresas se financian en mercados internacionales. No dependen de Beijing ni de Londres.
Alex Fong, presidente de la Cámara General de Comercio de Hong Kong, afirma que el rol de estaciudad es el de puente entre China y el mundo.
“Muchas de las fusiones y adquisiciones de la región se hacen a través de Hong Kong, pornuestro marco legal”, explicó Fong a PERFIL.
Si la Argentina heredara una jurisdicción de ese tipo se bajaría el riesgo de inversión y lasempresas locales accederían a financiamiento sólo disponible en los países centrales.
De aplicarse en el Atlántico Sur la solución hongkonesa, nuestro país obtendría un premio que,por mucho, superaría las potenciales regalías del petróleo que, supuestamente, se encuentran en elfondo del mar que rodea al archipiélago de las Malvinas.
Ante esto, cabe destacar que la consultora energética Platts publicó un informe reciente en elque califica la probabilidad de encontrar petróleo en Malvinas como baja, y habla de la exploracióncasi como una “timba.”
De todas maneras, “si se hablara directamente con los isleños, y se llegara a algún tipode acuerdo sobre las regalías, se podría llegar a buen resultado”, evaluó McBride.
Fórmula mejor. Una fórmula dentro del esquema “un país, dos sistemas,”sirve al interés argentino mejor que si se restituyera ese territorio y se integrara como unajurisdicción más. Empresas bien financiadas serían fuente de empleo y desarrollo para todos losargentinos.
“Es interesante comparar los dos casos, hay similitudes cuando se mira a ambos comoresabios del imperio británico,” explicó McBride; “hay diferencias, en las Malvinas haypocos miles de personas que no sienten presión por negociar con la Argentina”.
Sin embargo, el periodista hizo un análisis a largo plazo: “Con la menguante influenciabritánica, se puede argumentar que en los años venideros (...) no se podrá contar siempre con laprotección militar británica”.
Cambio de reclamo. De modificarse la posición argentina que pide una restituciónsin considerar la opinión local, se estaría explorando un camino nuevo con un potencial económicoenorme para el país.
Al mismo tiempo, la sola sos pecha de los malvinenses de pasar a depender de Buenos Aires, losaterra. La fórmula de Hong Kong es la manera de proveer garantías.
*Desde Hong Kong.




