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Hoy, Cobos le gana al kirchnerismo

Cuál es la probabilidad de que Néstor Kirchner, u otro candidato oficialista, gane la elección presidencial de 2011?

Hoy, Cobos le gana al kirchnerismo
24-08-2026 | 12:47

Cuál es la probabilidad de que Néstor Kirchner, u otro candidato oficialista, gane la elecciónpresidencial de 2011?
Si se votase hoy, el oficialismo sería derrotado por Julio Cobos en un hipotético ballottage.Es menos claro lo que sucedería con otros contendientes. En general, otros candidatos opositoresdan menos que Cobos y, excepto Scioli, no hay otro candidato oficialista con posibilidades. Esta esuna descripción de lo que hoy registran las encuestas, pero no es un pronóstico. Lo que sucedadependerá de otros factores.

En primer lugar, la situación de la economía. La percepción generalizada en la población es queestá mejorando y seguirá mejorando. Parece que también el Gobierno percibe eso. El kirchnerismo yaexperimentó la agradable sensación del “viento a favor” años atrás y cree saber cómomanejar el timón para volver a aprovecharlo. Está por verse si extrajo las conclusiones del caso enlo relativo al aumento de la inflación y la manera de encararla. La inflación fue el principalfactor que desencadenó la declinación de la popularidad de Kirchner a mediados de 2007, cuando aúnel viento soplaba a favor. Tal vez el Gobierno tiene otra versión y atribuye su declive a lasucesión de distintos incidentes y procesos desafortunados que le tocó vivir, en gran parteprovocados por propia decisión. En esa perspectiva, cabría esperar que morigere su estiloconfrontativo y deje de fabricarse adversarios a diestra y siniestra. De hecho, eso es lo queparece estar haciendo.

Por el contrario, el enfoque actual está basado en el supuesto de que estimulando el consumointerno por todos los medios posibles se maximizarán los votos en 2011. La apuesta del Gobiernoparece ser que el consumo tapa la inflación; ahora, cuánto consumo y cuánta inflación soncompatibles con ese equilibrio está todavía por verse. La apuesta es riesgosa.
Hay otro factor que está jugando a favor del Gobierno: la oposición o, más propiamente, lasoposiciones. Las oposiciones muestran dos flancos débiles: fragmentación y carencia de un mensajeatractivo. La fragmentación podría estar en vías de alguna resolución: el radicalismo se estáreorganizando como partido y algunos dirigentes del peronismo antikirchnerista producen señales deque intentan hablar entre sí –pero por ese lado no hay ni asomos de organización.

El problema del mensaje es más grave. Las oposiciones todavía no han inventado una estrategiapara tomar la iniciativa. Hoy es el Gobierno el que marca la cancha. Para los ciudadanos, eldiscurso prevaleciente es una sucesión de más ruidos que señales claras; para peor, lo que seentiende –cuando algo se entiende– no es muy creíble.
Los dirigentes opositores transmiten a diario que todo está muy mal; la mayoría de la genteno cree que todo está tan mal. Hablan del aislamiento creciente de la Argentina en el mundo; lagente registra que los presidentes del continente unánimemente designaron a Néstor Kirchner alfrente de la Unasur. La corrupción es tema cotidiano, pero a los ojos del público no alcanza paracalificar a este gobierno diferencialmente; además, ése no es un tema que define votos. El problemade las oposiciones es que no se diferencian. Los medios –a los que muchos ciudadanos hanpasado a ver como actores de la oposición, tal como lo instala el Gobierno– muestran todo loque sucede de un color monótonamente sombrío; la mayoría de la gente ve más matices.

Eso explica que un gobierno que tiene a dos tercios de la población en contra, o indiferente asu suerte, todavía pueda aspirar a ganar una elección presidencial. Los votantes no terminan devislumbrar qué destino podría estar ligado al triunfo de algún candidato opositor. Si la economíaestá dejando a los argentinos dormir tranquilos, no tiene mucho sentido procurar convencerlos cadadía de que están peor de lo que quieren creer. Tendría más sentido transmitirles qué pueden esperarde mejor si eligen una opción política distinta.
El mensaje de que cualquier cosa que venga será mejor que este gobierno es precisamente elmensaje que fortalece al Gobierno, porque para una gran parte de esos dos tercios de votantespotencialmente hostiles al oficialismo es un mensaje no atractivo, insustancial; es unno-mensaje.

*Rector de la Universidad
Torcuato Di Tella.

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