Huracán Lilita

Huracán Lilita
24-08-2026 | 15:38

Lilita tiene nombre de huracán. La Organización Mundial de Meteorología, sensibilizada con lascríticas, cambió la práctica de llamar a todos los huracanes con nombre de mujer recién en 1979.Injusto resabio cultural sexista de herencia religiosa que asociaba mujer a sexo, sexo a pecado ypecado a destrucción. Por eso las brujas y las poseídas fueron generalmente mujeres. Para exculpara la Iglesia Católica de una parte de su misoginia, se podría argüir que también las místicas, elmáximo estadio de amor al bien, fueron siempre mujeres. Pero no habría forma de exculpar a Carrióde ser un huracán político que cuando hace soplar su vozarrón, nada queda en pie.
Su silbido es un arma poderosa contra adversarios de otros partidos pero es un problema aúnmayor para los de su propio sector político porque allí duele doblemente: por lo mismo que unacrítica produce a un oponente de otro partido y por la muestra de falta de cohesión interna de suespacio y los temores a falta de disciplina y apoyo si le tocara gobernar.
Siendo radical, Carrió golpeó más a De la Rúa que los propios peronistas. Cuando RaúlAlfonsín retomó el control del radicalismo, lo redujo escindiéndose con el ARI. Cuando Cobos sealejó del radicalismo, como cuando volvió, descargó contra él su furia. A la semana siguiente de lavotación de 2009, rompió su alianza electoral con Margarita Stolbizer por negarse a acatar sudecisión de no ir al dialogar con el ministro del Interior. Y lo mismo hizo recientemente con elprincipal aliado del radicalismo, el socialismo de Santa Fe, y su jefe, Hermes Binner.

Mientras se mostró aliado a Ricardo Alfonsín, su dureza hacia el panradicalismo podía llegar ainterpretarse como una estrategia racional. Hace diez años pudo ser la rebeldía natural ante los dela generación anterior para encontrar su lugar. Y en los últimos años, para debilitar a susoponentes internos: Cobos y su aliada, Stolbizer, y Binner porque podría ocupar el puesto decandidato a vicepresidente con Alfonsín, especulando con que Carrió aspirara a ser la vice deAlfonsín.
Pero a partir de su crítica a Alfonsín, ya no cabe la explicación anterior y todo pareceorientarse a una naturaleza desbordante que escapa a su propio control. A la semana siguiente decensurar a Alfonsín por la foto junto a Cristina Kirchner en el acto en Chascomús, y supuestamentecon ánimo conciliatorio, agregó: “Alfonsín es un ser adorable, pero sin experiencia política,yo a Ricardito (sic) lo trato de preservar. El Gobierno se lo quiere llevar puesto a Ricardito(sic). Le dan una placa en homenaje al padre pero es una trampa: lo ponen en una foto al lado de DeVido, que es un corrupto”. O sea, “Ricardito” es un incapaz.
Y para completar su obra de demolición, explicó: “Somos una fuerza que no quiererepetir la experiencia de la Alianza” y de paso recordó que Stolbizer y Binner estuvieron deacuerdo en la rebaja de 13% a los jubilados durante el gobierno de la Alianza. Esto, mientras losradicales promueven el 82% móvil y el kirchnerismo los acusa de hipócritas por haber demostradointerés contrario en el pasado.

Quedaría una hipótesis racional y no autodestructiva en los actos de Carrió: que aspirara acompetir por la candidatura a presidente ya sea en una interna panradical o con la Coalición Cívicapor separado, y su acercamiento a Alfonsín haya sido táctico, sólo para demoler a Cobos, y cuandoconsiderara cumplida esa tarea, tocara el turno de demoler al propio Alfonsín.
Pero en cualquiera de los casos, el peronismo kirchnerista y el Peronismo Federal le estánmuy agradecidos a Carrió por reducir las posibilidades electorales de los candidatos panradicalescon mejor imagen e intención de voto. Hace un año nadie hubiera pensado que el radicalismo noalcanzara el ballottage. Hoy, aunque todavía remotas, hay posibilidades de un ballottage entre losdos peronismos, en parte por el trabajo de Kirchner y Duhalde pero, también, gracias a lacolaboración del huracán Lilita.
Y queda una observación final sobre lo que Carrió considera experiencia política (y ella nocarece). Evidentemente, no asocia política con gobierno porque, a pesar de su exitosa carreraelectoral, nunca asumió responsabilidades ejecutivas. Quizá no quiera ser parte de ningún gobiernoy se sienta más cómoda en el papel de perpetua opositora. Si así fuera, también tendría lógica elproceso de demolición interna en el que está empeñada.

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