Impacto en la Argentina del (des) acuerdo del G20

24-08-2026 | 19:41

La convocatoria del G20 en los albores de la crisis internacional que se precipitó en septiembrede 2008 fue un reconocimiento de la relevancia de algunos países emergentes en el escenariointernacional y, por ende, una instancia superadora de las cumbres del G7 y del G8. En un mundoenfrentado a la mayor crisis desde la década de 1930, las primeras reuniones del G20, en Washingtonen noviembre de ese año y en Londres en abril de 2009, mostraron más coincidencias que disidencias.Algunos de los mensajes de esas cumbres estaban orientados a la búsqueda de coordinación en escalaglobal, a la necesidad de mejorar la regulación del sistema financiero, a aportar más recursos alFondo Monetario Internacional y pedirle más flexibilidad para apoyar a los países en desarrollo.Con sus más y sus menos, varios de esos anuncios tuvieron su correlato en acciones concretas en losmeses posteriores.
Sin embargo, a medida que comenzaba la recuperación, se hacía cada vez más evidente que elbalance positivo de las primeras cumbres había sido el resultado del “espanto ante lacrisis” más que una decisión de largo aliento vinculada con la gobernabilidad de laglobalización. Pittsburgh y Toronto, sedes de las cumbres posteriores, al mostrar más desacuerdosque acuerdos, fueron una manifestación de esa realidad.
A pesar de ello, la Cumbre de Seúl generó expectativas porque tenía lugar después de unintercambio poco amistoso entre algunos de los países participantes en relación con lo que se dioen llamar “la guerra de las monedas”, cuya última manifestación habría sido la decisiónde la Reserva Federal de los Estados Unidos de emitir US$ 600 mil millones en los próximos meses.
En un mundo donde la suma del superávit en cuenta corriente de China, Alemania y Japón essimilar al déficit en cuenta corriente de los Estados Unidos, el anuncio de la Reserva Federalpuede ser visto como una respuesta a la escasa predisposición de esos países, en especial China yAlemania, a expandir su demanda interna y a apreciar sus monedas.
El intento de obligar a una apreciación en las monedas de los países con superávit mediantela ampliación de la oferta de dólares tiene efectos colaterales en el ámbito global, ya que elimpacto se extiende al conjunto de países.
En otras palabras, la falta de un acuerdo –para facilitar la reducción de losdesequilibrios globales y la recuperación de los Estados Unidos– tendrá como resultado queAmérica latina y el conjunto de países en desarrollo tendrán que soportar una mayor oferta dedólares y, por lo tanto, una acentuación de la tendencia a la apreciación de sus monedas.
Por el lado positivo, para los exportadores de commodities, las escasas opciones de inversióngenerarán una mayor demanda especulativa sobre estos bienes.
Lo negativo de la Cumbre de Seúl es que, más allá de las buenas intenciones en distintosaspectos vinculados con el desarrollo, nada cambió, de manera que las tendencias que se avizorabanhace algunos meses continúan vigentes.
A una mayor presión sobre los tipos de cambio y a un deterioro de la cuenta corriente de lospaíses en desarrollo, se podría agregar que, mientras no se consolide la recuperación global ypersistan las altas tasas de desempleo en el mundo desarrollado, habrá más riesgos de que serecurra a medidas proteccionistas y en contra de la inmigración, posiblemente con característicasxenófobas. Es decir, mayores riesgos de un regreso a lo sucedido en la década de 1930, con mayoresimpactos en los países más abiertos al comercio, un espacio donde predominan los países endesarrollo.
A pesar de ello, debe enfatizarse que, hasta ahora, esas son sólo amenazas, ya que lasmedidas proteccionistas asociadas con la última crisis han sido relativamente leves.

Ciclo y herramientas. Tal como está sucediendo en América latina, en la Argentinase acentuarán, entonces, las tendencias hacia la apreciación del peso y la excesiva expansión de lademanda interna, lo que tiende a acentuar el ciclo económico e impacta negativamente sobre lacuenta corriente. Ello es preocupante y debiera dar lugar a medidas dirigidas a mitigar los efectosde esta tendencia.
Justamente, los países de la región están tratando de combatir esos efectos negativosapelando a una combinación de instrumentos; entre ellos, con distintas dosis entre países: lacompra de dólares por los bancos centrales, con su correspondiente esterilización; políticasfiscales contracíclicas, que en la coyuntura implica menor expansión del gasto público;regulaciones financieras que castigan el endeudamiento externo, colocación de excedentes fiscalesen el exterior e imposición de restricciones a la entrada de capitales.
Hay, sin embargo, otra manera de entender el contexto internacional que parece cobrarrelevancia en ámbitos cercanos al gobierno argentino. Esta visión enfatiza que “hay viento decola”, lo que permitiría durante los próximos meses sostener el crecimiento de la demandaacentuando el ciclo expansivo, disfrutar de la demanda especulativa con elevados precios de lascommodities y mantener “planchado el dólar” y, con ello, moderar la aceleracióninflacionaria producida por los otros factores.
En lugar de políticas fiscales contracíclicas, “el viento de cola” se agregaría auna política fiscal fuertemente expansiva. En ese contexto, qué mejor que subestimar los recursosfiscales en el presupuesto, de manera que esa expansión del gasto público sea totalmentedeterminada por el Gobierno sin intervención del Congreso, y por ello funcional al disciplinamientodel peronismo y de los gobernadores.
A diferencia del resto del mundo, la falta de acuerdos en Seúl aparece como una buena noticiapara los que, más allá de los efectos de mediano plazo, tienen como principal objetivo lareelección.

Cambio de vientos. Un último comentario. No avisado de estas intenciones ytemeroso del aumento de la inflación, el gobierno de China parece orientado a aumentar la tasa deinterés y reducir la expansión del crédito, lo que podría significar algunos problemas para lafiesta que algunos imaginan.

* Ex ministro de Economía de la Nación, director de la Escuela de Gobiernode la UniversidadTorcuato Di Tella.

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