•REGLA DE ORO

Importancia del frente fiscal

De cara a la adecuación general de la política económica asociada a la posibilidad de que la economía vaya emergiendo de la crisis, el tratamiento del frente fiscal es una asignatura crucial, la que se debe encarar bajo un programa integral.

23-08-2026 | 01:27

De cara a la adecuación general de la política económica asociada a la posibilidad de que laeconomía vaya emergiendo de la crisis, el tratamiento del frente fiscal es una asignatura crucial,la que se debe encarar bajo un programa integral. Comencemos, entonces, citando antecedentesrecientes, con una breve descripción del presente, y formulemos algunas sugerencias.

En el seno de la matriz estratégica perfilada después de la devaluación de 2002, que secorporizó en el modelo competitivo productivo, el sector fiscal estaba llamado a jugar un rolestabilizador de amplio alcance. En tanto las políticas cambiaria (tipo de cambio alto) y monetariaactuaban como locomotoras del sobrecrecimiento, con una virtuosa presión de demanda, el sectorfiscal –en base a un pronunciado superávit primario de tenor estructural– debíaasegurar un anclaje clave: un “cable a tierra”. Aun aceptada la importancia del gastopúblico en la actividad económica, no convenía, al respecto, dejar de lado la “regla deoro” del superávit estructural.

Lamentablemente, con el tiempo, la aplicación de esa regla se debilitó visiblemente. Prevalecióuna fuerte prociclicidad del gasto en lo alto del ciclo, lo que minó el superávit primario, leídoestrictamente. Luego, aquel anclaje se diluyó, deparando demanda redundante y deteriorándose elencuadre estabilizador. En un marco así, la política de cambio competitivo se veía en peligro, y,al postre, se penetró efectivamente en un ciclo de apreciación cambiaria real, que aún perdura enesencia.

El relajamiento de la regla de oro fiscal estructural, en perspectiva, motivó otras implicanciasenojosas. Por ejemplo, limitó la enjundia de la política anticíclica intentada durante la crisis:vgr., el ritmo de suba del gasto público en lo que va del año fue muy inferior al anual de 2007 yalgo más bajo que el de 2008. Asimismo, la mayor exposición fiscal incidió cual resorte endógeno–más las causales exógenas– en el intenso proceso de fuga de capitales.

Adicionalmente, la desaceleración económica verificada y su molesto impacto en el desempeño delos recursos fiscales son un factor de mayor gravitación en cuanto al deterioro en curso delsuperávit primario, que el planteo de una política deliberada de déficit.

En un contexto tan delicado como el presente, aun cuando la desaceleración económica se estéatenuando, y dado el relativo resultado de la política fiscal anticíclica intentada, el mero“seguir adelante” con las condiciones que definen el deterioro inercial del superávitprimario suena riesgoso. En una economía como la nuestra, con soberanía monetaria de factorestringida, fuga de capitales, y acechanzas de redolarización, una situación fiscal que avancefuerte hacia el terreno negativo –y que puede despertar la sospecha de una monetizacióncreciente con motivo de aquélla– es capaz de agravar los rasgos complicados en cuanto aactividad económica en lugar de ablandarlos.

Parece, entonces, que es aconsejable reencuadrar el frente fiscal, acercando el ritmo de gastoal de los ingresos (un anticipo pueden constituirlo ahora los libramientos impagos). Sabiendo queexiste un capítulo severo a considerar en el consolidado fiscal, que pasa por las apremiantesfinanzas provinciales. Esta presión balanceará, en la faz nacional, el relativo alivio generado enlos vencimientos de la deuda por diversas vías, y alentará una enérgica discusión sobre losrecursos, en la que la recaudación por retenciones puede gravitar. Es entonces cuando, parareforzar recursos con la mayor perspectiva dinámica posible –aparte de examinar algunacontribución especial–, el establecer un tipo de cambio más realista, en virtud de susaportes directos e indirectos, es capaz de jugar muy positivamente. Dentro de un programa integral,lo cambiario y lo fiscal pueden apuntalarse mutuamente, y, conectado con esto, asomaría un mejorhorizonte para la remonetización de la economía, algo que también ayudaría. Con una política deingresos activa, fijando marcos, podría esbozarse así el camino de una recuperación sin estrépitosinflacionarios.


*Economista.

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