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Ingreso ciudadano y pobreza

Imaginamos que hablar de la pobreza no la elimina. Nadie cree en el pensamiento mágico. Pero las palabras crean sus propios escenarios e instalan ciertos problemas. Existe en la actualidad una disputa por ocupar, cada vez más espacios para adueñarse del tema. La Iglesia Católica, por tradición, habla de los pobres un par de veces por año.

Ingreso ciudadano y pobreza
23-08-2026 | 19:00

Imaginamos que hablar de la pobreza no la elimina. Nadie cree en el pensamiento mágico. Pero laspalabras crean sus propios escenarios e instalan ciertos problemas. Existe en la actualidad unadisputa por ocupar, cada vez más espacios para adueñarse del tema. La Iglesia Católica, portradición, habla de los pobres un par de veces por año. Tiene concedido los espacios mediáticospara trasmitir esta preocupación en las vísperas de las fiestas, en el día de San Cayetano y enacontecimientos similares. En nuestros días no sabemos si se ha agravado la pobreza respecto deotros momentos, pero sí se ha acentuado de parte de esta confesión religiosa la alarma social hastahacerla casi diaria.

De parte de los sectores laicos esta insistencia no es menor. Hay especialistas internacionalesde la pobreza que tienen armado dispositivos digitales para ser usados en interminables giras anteauditorios selectos para mostrar la realidad del hambre. Son los conferencistas que con suspoderosos power points nos muestran los gráficos y los macabros números que recuerdan que muere enel mundo un niño cada tres segundos, antes de servirse las delicias del catering contratado para elfin del evento.
Al gobierno de los Kirchner no les gusta nada que se insista en señalar la cantidad de pobresque hay en el país. Supone que esta avanzada social tiene el propósito de convencer a los próximosvotantes que la política oficial ha fracasado y que el modelo no ha servido para lo que debeservir: mejorar la vida de las mayorías.
Las estadísticas varían entre un 20% a un 40% de pobres según lo calcule el Indec o losinstitutos privados. Las razones del aumento de la pobreza se dirime entre los que responzabilizande la misma a la crisis financiera internacional y quienes las atribuyen a la política económica deeste Gobierno. Por otra parte, están quienes afirman que se gasta mucho y mal en ayuda social y losque insisten en que deberían destinarse más fondos para este propósito.

Hoy la oposición se agrupa alrededor del tema de la pobreza y de una propuesta que losmancomuna: el ingreso ciudadano universal. Esta idea, que tiene varios años, le aseguraría a cadahabitante del suelo argentino, hasta los dieciocho años, el derecho de percibir una suma de dineropor el sólo hecho de haber nacido en esta tierra. No se hacen según esta iniciativa distinciones declase ni de posición económica. Hay una idea moral detrás de la propuesta que tiene que ver con laprotección que el Estado debe dar a los hijos de su tierra que no son culpables de haber nacido enla misma y que ya no son cautivos exclusivos de la responsabilidad familiar, y hay un trasfondopolítico.

Existen denuncias contra el clientelismo que somete a los necesitados de ayuda a cumplir con lasórdenes de punteros del poder político si quieren ser acreedores del subsidio social. Mediante elingreso ciudadano no selectivo se evitarían las presiones, las humillaciones y la compraventa deconsciencias.
Hasta aquí la idea. Ahora viajemos a la tierra. Entregar cada mes una suma que varía entre130 y 300 pesos a cada madre o padre o tutor de uno o varios menores requiere una organización deun nivel óptimo. Una excelencia burocrática sin fisuras. La palabra “trámite” quedestaca el modo de vida que deben sobrellevar millones de argentinos deberá achicarse hasta casidesaparecer del Estado.
Una tarjetita que habilite el cobro en los cajeros automáticos tendrá que contar con losfondos bancarios destinados a tal efecto y las interminables colas a fin de mes no deberíanperpetuarse. Las sucursales bancarias estarán en la obligación de atender con cortesía ciudadana alas masas de pobres que se alinearán en sus puertas y evitar señalamientos discriminatorios tantocomo a los habituales patovicas que vemos en las discotecas.

Si se llega a implementar una tarjeta alimentaria los supermercados habilitados deberán estarorganizados para tal efecto y no ser los que tienen precios más caros. Si se exige a cambio deldinero pruebas de que el menor cumple con los requisitos de escolaridad y salud, más oficinas yempleados deberán cumplir con celeridad y eficiencia la tarea encomendada.
Nadie se podrá quejar por la eliminación de los descuentos por sostén familiar en el pago deganancias, de acuerdo a la nueva disposición, aduciendo que un vecino gana más y no lo declara a laAFIP. Esta institución deberá revisar todas las declaraciones y restablecer en el sistema de pagostodas las sumas exoneradas.
No es necesario seguir con las exigencias que obliga este nuevo sistema ya que es totalmentefactible de implementar en una sociedad organizada. La nuestra no lo es, se define por undescalabro burocrático ineficiente. Si nuestro único problema en lo que respecta al funcionamientodel Estado fuera la corrupción, todavía habría esperanza de que nuevo personal gubernamental conafán de transparencia pueda mejorar las cosas, pero cuando la ineficiencia es estructural y tieneque ver con la conformación de los aparatos estatales encargados de la gestión pública, entonces ladificultad es grave.

Hay ilusiones que se inflan y nuevas realidades que se barajan. Se piensa que con este mecanismode ingreso universal el pobre ya no será pobre, sino un ciudadano incluido en el funcionamiento dela democracia republicana dueño de su consciencia y liberado de la tutela de los caudillospolíticos. Hay muchos que dicen que está en manos del Congreso de la Nación terminar con la pobrezay con el servilismo político en la Argentina. Emergerá todo un país de clase media educado en losprincipios de la ciudadanía gracias a los –más o menos– ciento cuarenta pesos por hijo.
Sin embargo, las cosas pueden no ser así. Madres de tres hijos pueden verse estimuladas atener más hijos si no se implementan políticas de planificación familiar que impidan que la ayudaobtenga resultados contrarios a los buscados. Pensar que en los barrios pobres y en las villasmiseria los que mandan son sólo punteros mercenarios y no auténticos líderes sociales, es ignorarla realidad de la protesta social y del trabajo de los que colaboran todos los días para llevarcomida a miles que lo necesitan.


Se habla de más de cien organizaciones sociales a las que adhieren más de cien mil militantesen todo el país, creer que un ingreso ciudadano diseminará las consciencias en la individualidadresponsable es desconocer los procesos sociales y menospreciar a los que sufren la miseria. Si nofuera por el escándalo que los damnificados provocan con los cortes y las manifestaciones públicas,si no fuera por los medios de comunicación que difunden las noticias de estas movilizaciones, nadieescucharía los reclamos del pueblo, y menos lo harían los responsables de políticas públicas.
Pobre no es aquel al que le faltan ciento cincuenta pesos por hijo, sino aquel que por sutrabajo no tiene un horizonte de progreso social. Trabajo, esfuerzo recompensado, movilidad social,vivienda, salud y educación de calidad. (Esta nota fue escrita antes del nuevo decreto oficial,cuya factibilidad da para otros análisis.)

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

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