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Irak: la perversión de la “tarea cumplida”

Barack Obama confirmó el retiro iraquí tras el mes en el que se produjo la mayor cantidad de víctimas en un año. Los intereses de Washington y el temor local.

Irak: la perversión de la “tarea cumplida”
24-08-2026 | 16:13

Sábado 7 de agosto: ataque en el mercado de Al Ashar, en el centro de la ciudad iraquí deBasora. Los estallidos arrojaron un saldo de por lo menos 45 muertos y 185 heridos. El jefe delcomité de seguridad de la provincia, Ali al-Maliki, informó que “se trató de una acciónterrorista”. Muchos de los campos de petróleo iraquíes, país que posee la tercera reserva másgrande del mundo, están situados en los alrededores de Basora. Según informa The Associated Press,las hermanas Meema (de 3 años) y Teeba (de 5), muertas en el atentado, eran tan unidas que su padredecidió enterrarlas dentro del mismo ataúd. Domingo 8, en Ramadi, a cien kilómetros al oeste deBagdad, la explosión de un coche bomba dejó un saldo de por lo menos 12 personas muertas y 32heridas.

Sectores militares norteamericanos afirman que en el último año, a partir del momento en que lastropas comenzaron a replegarse de las grandes ciudades iraquíes hacia la periferia, el número devíctimas mensuales se redujo en más de la mitad. Según los números del gobierno iraquí, julio de2010 fue el mes en que más civiles murieron desde mayo del 2008; dicha fuente fija el número en396, 192 más que en el mes precedente. Los propios norteamericanos aceptan que Irak sufre unpromedio de 15 ataques extremistas por día. El griterío por las cifras silencia el hecho de que setrata de seres humanos.

El 1° de agosto, durante un discurso ante una agrupación de veteranos de guerra en Atlanta,Barack Obama anunció que –en cumplimiento de su promesa electoral– había ordenado queel próximo 31 de agosto cesaran las operaciones de combate de tropas estadounidenses en Irak. De unmáximo de 165 mil hombres, quedarán sobre el terreno (hasta finales del 2011) 50 mil soldadosocupados en supervisar y entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes. “Hoy cerramos uncapítulo”, manifestó el presidente, quien tuvo el tino de añadir que “la dura verdad esque aún no hemos visto el final de los sacrificios de Estados Unidos en Irak”, pero no lacaridad de referirse al de los civiles iraquíes.

El 7 de marzo del 2010 tuvieron lugar en Irak las elecciones parlamentarias, de las queindirectamente resultaría el próximo gobierno. Por un estrecho margen (11.346 votos y 2 diputados)se impuso la coalición del ex primer ministro Iyad Allawi por sobre la del actual Nuri al-Maliki.Maliki no aceptó su derrota e impugnó los resultados. Al día de hoy, persiste la incertidumbreacerca de quién encabezará el próximo gobierno.

Aunque algunos políticos iraquíes opinan que la indefinición institucional no es un obstáculopara mantener la seguridad –cuanto más próximos al poder están, más lo opinan–, elmiércoles 11 de agosto en Bagdad, el teniente general iraquí Babakir Zebari sostuvo que para elmando militar será una tarea extremadamente difícil defender al gobierno y a los civiles cuando elejército estadounidense se haya ido. “En este momento, la retirada marcha bien, porquetodavía están aquí. Pero el problema volverá a comenzar después de 2011. Los políticos debenencontrar medios para tapar ese vacío”, postuló Zebari según la BBC. El generalestadounidense Steve Lanza respondió que “las fuerzas de seguridad iraquíes están a la cabezade la seguridad interna y son plenamente capaces de garantizar la seguridad interior”. Sinembargo, el analista militar y ex coronel iraquí Adil al Azawi afirmó que las declaraciones delteniente general Zebari eran muy profesionales. “El Ejército iraquí no tiene ni siquiera el20 por ciento de las armas que tienen los ejércitos de otros países vecinos”, agregó. Zebariarriesgó una propuesta: “Fíjense en Turquía, los Emiratos Arabes Unidos, Qatar y Baherin.Todos esos países tienen bases militares americanas gracias a acuerdos bilaterales. Y no veo porqué tenemos que ser reacios a ideas como esa”.

El libro de Rajiv Chandrasekaran, Vida imperial en la Ciudad Esmeralda, que ganó el premioSamuel Johnson de no ficción que otorga la cadena pública británica BBC, narra sucesos ocurridosentre abril de 2003 y octubre de 2004, dentro de la Zona Verde de Bagdad, centro fortificado quealbergó por aquellos años a la Autoridad Provisional de la Coalición. Basado en centenares deentrevistas y de documentos internos, Chandrasekaran pinta desde las ínfulas del virrey L. PaulBremer III hasta las ocurrencias de la turba de veinteañeros contratada por el sector privado paramostrar que era posible construir una democracia jeffersoniana en un país del suroeste de Asiadesgarrado por la guerra.

“Los cereales del desayuno”, escribe, eran traídos en avión desde los EstadosUnidos: la presencia en la mesa del desayuno de marcas made in USA, como los Froot Loops o losFrosted Flakes de Kellog’s “contribuía a elevar la moral.” La multinacionalHalliburton, detalla Chandrasekaran, había contratado a docenas de pakistaníes y de indios para quecocinaran, sirvieran las mesas y limpiaran, pero a ningún iraquí. “Nadie les había explicadopor qué, pero todo el mundo lo sabía: podían envenenar la comida.” Obvio. Las conversacionesseguían un protocolo versallesco: siempre era pertinente hablar bien de “la misión”: lacampaña de Bush para convertir a Irak en una democracia pacífica, moderna y secular donde todo elmundo, con independencia de la secta o de la etnia a la que perteneciera, pudiera vivir bien.“Los discursos sobre cómo había arruinado Saddam el país y cómo iban ellos a revitalizarlotambién eran de rigor. Y a menos que conocieran muy, pero muy bien, a sus compañeros de mesa, a lahora de comer nadie cuestionaba nunca la política estadounidense.” Y nos describe una reglade oro: “Todo lo que se podía externalizar, se externalizaba. Del trabajo de organizar losconcejos municipales se encargó una empresa de Carolina del Norte por 236 millones dedólares”.

Francisco de Quevedo solía emplear el siguiente refrán: “De tales polvos, taleslodos”; lo que mal empieza, termina peor. El 20 de marzo de 2003, Estados Unidos e Inglaterralanzaron las primeras bombas sobre Irak. Un mes y medio después, haciendo equilibrio sobre elportaaviones USS Lincoln, George W. Bush anunció que “la misión en Irak estabacumplida”. A la luz de los siete años transcurridos y de los episodios acaecidos, toda unadefinición de lo que el ex presidente entendía por cumplir con sus tareas.

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