Jóvenes intelectuales

La Internacional Argentina, me refiero a la librería de Francisco Garamona y Laura Crespi, se mudó a la calle Gascón. El lugar es también la sede de la editorial Mansalva y hasta allí llegan de visita los autores de la casa. En una calurosa tarde de diciembre visitaron el luminoso local tres de ellos: el locuaz Raúl Escari, el circunspecto Ricardo Strafacce y el hiperactivo Fogwill. Tres potencias que no sé si se saludaron mientras yo intentaba cautelosamente elegir algún libro.

21-08-2026 | 17:05

La Internacional Argentina, me refiero a la librería de Francisco Garamona y Laura Crespi, semudó a la calle Gascón. El lugar es también la sede de la editorial Mansalva y hasta allí llegan devisita los autores de la casa. En una calurosa tarde de diciembre visitaron el luminoso local tresde ellos: el locuaz Raúl Escari, el circunspecto Ricardo Strafacce y el hiperactivo Fogwill. Trespotencias que no sé si se saludaron mientras yo intentaba cautelosamente elegir algún libro. Digocautelosamente porque Garamona es un muy buen poeta y un notable editor, pero como librero estemible: siempre ocurre que esa obra que uno quería conseguir resulta una rareza agotadísima cuyovalor de mercado es extravagante. Pero el comprador compulsivo de libros siempre termina llevandoalgo y así fue como salí con una recopilación de críticas literarias de José Carlos Mariáteguieditadas por Jorge Alvarez en 1969. El libro es de aspecto muy feo, viene con una absurdailustración seudoincaica en la tapa y una introducción del profesor italiano Antonio Melis–tomada de una revista cubana– que muy poco tiene que ver con el contenido de laselección, integrada mayoritariamente por columnas aparecidas en periódicos limeños entre 1921 y1930.
El precio, la tapa y el prólogo no impiden que la lectura sea estimulante, deliciosa.Mariátegui (1894-1930), el gran intelectual marxista latinoamericano, fundador del PartidoSocialista (luego Comunista) del Perú, escribe sobre libros “en el tiempo que le dejan susotras actividades”, pero resulta un crítico fino, perspicaz y lleno de ideas. Es una menteabierta que se acerca a la literatura de su tiempo desde la frescura y el fervor de un pensamientovirgen de contradicciones políticas, capaz de celebrar a Trotsky, a Victor Serge, a Isaac Babel, aBoris Pilniak y a otras futuras víctimas de Stalin como si fueran integrantes de la ortodoxiarevolucionaria. Gran defensor del surrealismo, Mariátegui se ocupa también de Tolstoi y deDostoievsky, de Valle Inclán, de Edwards Bello y de Proust, un escritor demasiado homosexual yburgués para su gusto, aunque no puede dejar de admirar la radicalidad de su escritura: Mariátegui,como su contemporáneo Gramsci, no concibe la vanguardia política separada de la vanguardiaartística.
Entre los artículos incluidos en la antología hay uno dedicado a un libro de Guillermo deTorre, “Literaturas europeas de vanguardia”, que Borges (futuro cuñado del autor)reseñó en la revista Martín Fierro. Ese texto, que anuncia alborozado a Macedonio y a Güiraldescomo figuras menos provincianas que las que llegan desde Madrid vía de Torre, contiene un fragmentomemorable: “Quiero echarle en cara su progresismo, ese ademán molesto de sacar el reloj acada rato. Su pensamiento se enunciaría así: nosotros los ultraístas ya somos los hombres delviernes; ustedes rubenistas son los del jueves y tal vez los del miércoles, “ergo”,valemos más que ustedes... A lo cual cabe replicar: ¿y cuándo viene el sábado, dónde lo arrinconanal viernes?”. Mariátegui cita fraternal y aprobatoriamente la boutade de Borges, y desde allítermina de demoler a De Torre por no distinguir la vanguardia de la mera novedad. Es muy posibleque su artículo sea más elegante que el del argentino.
De Torre publica el libro en Madrid en 1925, y las reseñas aparecen en Buenos Aires y en Limael 5 de agosto y el 28 de noviembre. Borges se admira por la erudición de De Torre, que tiene 25años, igual que él. Mariátegui tiene 31. No hace falta una gran perspicacia para advertir que estosjóvenes latinoamericanos no sólo exhiben un discurso iluminado y pertinente, sino también que semantienen adecuadamente comunicados y actualizados. Dado que Escari, Strafacce y Fogwill sonpersonas brillantes pero maduras, me pregunto en qué librería se reunirán las vanguardias precoces,los Borges, Mariátegui y De Torre de nuestros días.

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