•la guerra en afganistan

Kabul, Helmand y después

La Operación Moshtarak fue la ofensiva más grande de la OTAN desde 2001. Pero los talibanes no retroceden. El comercio del opio y las muertes de civiles afganos.

Kabul, Helmand y después
24-08-2026 | 07:35

Kabul, capital y ciudad más grande del Estado Islámico de Transición de Afganistán; sede de sugobierno. El pasado 13 de febrero se desató la ofensiva en Marjah contra los talibanes. Se ladenominó Operación Moshtarak (“Juntos”, en lengua dari). El progreso fue más lento quelo calculado. Las tropas regulares afganas no ofrecen la suficiente confianza como para cederleslos espacios reconquistados. Los soldados locales se retrasan incontables horas mientras que losmarines los esperan, impacientes.
¿Kabul ordena lo que no debe ordenar o el material humano no cumple con lo que deberíacumplir? Las muertes civiles que minan la confianza en la OTAN son atribuidas por los jefesmilitares norteamericanos a los errores que según ellos podría evitar el contingente afgano en casode ser disciplinado. En el trabajo de separar a la población civil de los talibanes para evitar quemueran inocentes, las tropas invasoras invierten un tiempo precioso y reclaman más actitud porparte de la tropa nativa. La campaña se prevé larga y cruenta.
El 25 de febrero funcionarios afganos izaron la bandera nacional en Marjah, como emblema detriunfo sobre la insurgencia. Según la agencia informativa Pajhwork Afghan News (PAN), luego de laceremonia patriótica y de que de un líder tribal leyera unos versos del Corán, el gobernador de laprovincia Gulab Mangal afirmó que “a partir de hoy habrá seguridad, trabajo y gobierno enMarjah”, y nombró como jefe comunal a Abdul Zahir Aryan, quien tras prestar juramento ante ellibro sagrado del islam se comprometió a atender las necesidades de la población.
El general David Petraeus, jefe del Mando Central de Estados Unidos (Centcom) y comandante dela fuerza multinacional en suelo iraquí desde febrero de 2007 hasta el 16 de septiembre de 2008, haprometido mucha faena en Afganistán. Acaba de declarar que la operación insumirá entre 12 y 18meses de campaña. Acaso ésta sea la última oportunidad para estabilizar relativamente a un gobiernocivil en el país y de sofocar cualquier zarpazo de Al Qaeda. A continuación, será imprescindiblecolaborar con Afganistán en ofrecer a su población respuesta frente a sus carencias máselementales: luz eléctrica, agua corriente, escuelas, hospitales, carreteras asfaltadas.
Helmand (centro de la región que es la mayor productora de amapolas de opio del mundo,responsable del 42% del total global afgano). La ciudad de Marjah, localidad de 80 mil habitantessobre la que se desató el asalto de febrero, está situada en la provincia de Helmand, bastiónprincipal del Talibán. A orillas del río Helmand vive la mayoría del millón y medio de habitantesque tiene la provincia, el 92% pastunes, etnia de la que surgieron los talibanes. El comercio delopio constituye una fuente de ingresos vital para la insurgencia islamista; diversas fuentesafirman que Helmand le provee 200 mil dólares mensuales.
La Operación Moshtarak es la más importante conjunción de tropas norteamericanas, de la OTANy afganas de la historia. Afganistán es un traje a medida para la guerra de guerrillas. Unlaberinto de montañas que afianza las identidades locales y complica la tarea de una fuerza militarextranjera. Lo escuálido de los ingresos fiscales dificulta la entronización de un gobierno civilcreíble. Kamran Bokhari, Peter Zeihan y Nathan Hughes sostienen que el tiempo siempre está a favorde la guerrilla si la fuerza regular no es nacional sino extranjera.

La estrategia de ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) consiste tanto entener éxitos bélicos cuanto en modificar los parámetros mismos del país, de modo de poder retirarsecuando Al Qaeda esté desmantelada como peligro real. Esta visión pone el foco tanto en las armascomo en la política, que a fin de cuentas, aunque no se la vea –como las estrellas en lasnoches nubladas–, siempre está.
El 22 de febrero se supo que un bombardeo de las fuerzas de la OTAN en la provincia deUruzgan había matado a 27 civiles, entre los cuales había cuatro mujeres y un niño, al confundirloscon insurgentes en momentos en que se acercaban en tres minibuses a una unidad conjunta de la OTANy el ejército afgano. El presidente afgano, Hamid Karzai, nacido en 1957, calificó el suceso como“injustificable” y condenó el ataque “en los términos más enérgicosposibles”. El 14 de febrero fueron 12 las personas que murieron en lo que la OTAN calificócomo un “error”.
El episodio más luctuoso se produjo en septiembre pasado en Kunduz (norte del país), cuandoun ataque aéreo de la OTAN –bajo mando alemán–, mató a noventa personas, entre las quese encontraban civiles, en plena campaña electoral alemana. Pocas horas después del mortíferobombardeo nocturno de dos camiones con gasolina varados en el lecho de un río, el por entoncesministro de Defensa, Franz Josef Jung, afirmó que sólo habían muerto talibanes, a pesar de disponerde un video y de documentos escritos que probaban la muerte de civiles. Fue cesado en noviembre de2009 por Angela Merkel, quien casi inmediatamente después de la tragedia obtuvo las cabezas deljefe de Estado Mayor alemán, Wolfgang Schnederhan, y del viceministro de Defensa, Peter Wichert,“a petición propia”. La guerra es rechazada por casi tres de cada cuatro alemanesaunque apoyada por cuatro de las cinco fuerzas políticas presentes en el Bundestag (ParlamentoNacional de Alemania).
El 23 de febrero, el gobierno holandés tuvo que convocar a elecciones generales anticipadaspara el 9 de junio, después de que la coalición de centroizquierda en el poder (democristianos,calvinistas y laboristas) se hiciese astillas y el primer ministro –el democristiano JanPeter Balkenende– dimitiese el último fin de semana por sus discrepancias en torno a lapermanencia o no de las tropas holandesas en Afganistán. No pudieron disuadirlos ni siquiera losascensos de los partidos radicales, con el líder populista de derecha Geert Wilders (contrario a lainmigración y al islam) de un lado, y los socialistas radicales del otro. Según encuestas, el 66%de los holandeses apoya la retirada de las tropas para finales de 2010.
¿Después? (Adverbio de tiempo y lugar que significa posterioridad en el tiempo o en elespacio, cuando se expresa de un modo absoluto.) Lo de siempre: la inequitativa distribución de laresponsabilidad y de las consecuencias, de la sangre civil y de la militar, de razón y victoria yde injusticia y derrota, substancias con las que trabaja la historia.

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