Kirchner-Kirchner como Perón-Perón

Kirchner-Kirchner como Perón-Perón
24-08-2026 | 17:51

Evolución de aprobación del gobierno. En ocho meses, desde diciembre pasado, su piso másbajo, recuperó la aprobación anterior a la crisis del campo.

Con rápidas apariciones, Néstor Kirchner logró engañar a la opinión pública sobre su estado desalud. A quien no podrá engañar es a la salud. En su caso, “más vivo es más tonto”,porque cuanto más éxito tenga en disimular su enfermedad, más se enfermará.

Pero ése es un problema psicológico de Néstor Kirchner: hay quienes creen que está enojado conla vida y acelera hasta reventar. Lo que sí es un problema político es quién sería el candidato avicepresidente de un eventual candidato a presidente cuya salud genere riesgos de no poder concluirsu mandato sin sobresaltos. Después del trauma de Cobos, e incluso de los cortocircuitos con Sciolial comienzo de su presidencia, en 2003, quedó demostrado que –aun sano– las relacionescon los vicepresidentes tienden a no ser satisfactorias para los Kirchner. Peores tendrían que sersi se suma el riesgo a que puedan sucederlos.

Antes del stent, los candidatos a vice de Kirchner eran desde Capitanich hasta Gioja. Despuésdel stent, podría pensarse en Kirchner-Kirchner. Así como la salud de Perón fue determinante a lahora de elegir a Isabel Martínez de Perón como vice para su tercera presidencia, con un Kirchnermalherido sólo Cristina daría garantías de clonación.

Cristina consumiría así su última posibilidad constitucional consecutiva: ser vicepresidente seconsidera un período ejecutivo igual que si fuera presidente. Pero Néstor Kirchner sí podría serreelecto en 2015. Aunque de poco serviría esa posibilidad si llegara a no poder concluir uneventual mandato 2011-2015.

Otra alternativa es que directamente sea Cristina la candidata para su reelección. Quizá sea másaliviado para la salud de Néstor Kirchner ser el jefe de la Presidenta que ejercer él mismo lapresidencia. Cristina Kirchner sigue midiendo más que su marido en las encuestas y cosechando mejorel repunte de aprobación de su gobierno que comenzó en diciembre del año pasado, cuando alcanzó elpiso de 28% de aprobación, hasta llegar al 49% en la última encuesta realizada del 13 al 27 deagosto por Ipsos/Mora y Araujo. Como muestra el gráfico que ilustra esta columna, laaprobación-desaprobación del Gobierno forma dos “u” perfectas en los últimos ochomeses.

La encuesta que regularmente desde 2004 viene realizando cada dos meses Ipsos es una de las másserias del país. Pero del 13 al 27 de agosto fue justo cuando el Gobierno derrapaba con Fibertel yPapel Prensa, y las consecuencias de esos desaciertos se verían en la encuesta de octubre.

En la edición de ayer, informamos sobre los deseos de Scioli de ser el candidato a presidente alver que Néstor Kirchner no repunta lo suficiente en las encuestas y –aunque de eso no sehable– que su estado de salud agregó problemas a su candidatura.

El deseo de Scioli es ser candidato de un peronismo unificado: de un Kirchner debilitado que seconforme con que el nuevo presidente no lo envíe a prisión, y del Peronismo Federal que sinReutemann, sin un Macri fuerte, o Duhalde, Solá o Da Neves llegando sin poder garantizar eltriunfo, también se conforme con Scioli como premio consuelo. También en la edición de ayer (en lacontratapa) se explicó que Scioli, para ganarse ese lugar, probablemente tenga que darle la razón aHegel en su dialéctica del amo y el esclavo y arriesgarse a confrontar con el amo. Hará falta másque un stent o un amesetamiento en las encuestas para que los Kirchner, Néstor y Cristina, seconformen con una retirada ordenada del poder.

Vienen meses eléctricos.

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