Más obsesionado por la “construcción del relato” que por la realidad misma, elGobierno jugó al menos tres de sus principales figuras para evitar que un programa humorísticolastime aún más su herida popularidad.
Néstor Kirchner, Sergio Massa y Aníbal Fernández se comunicaron en persona con las autoridadesde la productora Ideas del Sur para que excluyan al personaje de Cristina de “GranCuñado”, el segmento del programa ShowMatch que comenzará a salir mañana, lunes 11, por Canal13.
PERFIL pudo confirmar que el pedido más efusivo fue el del marido de la Presidenta. Y cosistióen que “la saquen, lisa y llanamente”.
Menos vehementes resultaron los llamados telefónicos de Massa y Fernández, quienes hicieron sutrabajo al transmitir la preocupación oficial por un eventual “efecto De la Rúa” y por“preservar la imagen presidencial en un momento tan delicado”, pero también semostraron muy divertidos con los detalles de sus propios personajes de ficción. Sonaban“chochos de la vida”, en ese aspecto extrainstitucional.
Al borde de una campaña electoral en la cual pretenden plebiscitar su gestión con un irritativoa todo o nada, los mandamás del kirchnerismo se empecinan en no entender que nada los“delarruiza” más que este tipo de gestos de debilidad. Parecen creer, como Fernando dela Rúa, que un eventual papelón televisivo los colocaría más cerca del helicóptero que cualquierade sus errores como gobernantes.
Así, ambos se zambulleron en la tormentosa calma del fin de semana en Olivos preocupados por doscosas básicas: el cierre de las listas para el 28 de junio y un arranque de campaña con “GranCuñado” en el aire.
Lo primero fue apenas un trámite, en el que sólo se dedicaron a manejar los tiempos con la mayorintriga que hoy puede provocar en la sociedad una decisión política de esa naturaleza. El verdaderonudo estomacal se los provoca la incertidumbre en cuanto a qué efectos nocivos pueden sumar esoseventuales 40 puntos de rating, que equivalen a cuatro millones y pico de votantes.
Todo vale. Podrá decirse (y con razón) que es algo muy grave llamar a unaproductora desde el Gobierno para pedirle o exigirle que cambie una u otra cosa de sus contenidosartísticos o periodísticos. Sin embargo, no ha sido lo único (ni acaso lo más grave) que se hizodesde Balcarce 50 para evitar que “Gran Cuñado” pueda convertirse en una ridícula armaletal.
Hace un mes y medio, no bien apareció la información de que el segmento de imitaciones políticasde ShowMatch volvería este año, se supo que una jauría de sabuesos de la AFIP se había instalado enIdeas del Sur. Nadie lo desmintió. Y, lejos de ello, el 23 de abril último la Asociación deEntidades Periodísticas de la Argentina (ADEPA) publicó una solicitada en la que denunciaba“la irregular y arbitraria persecución fiscal que están sufriendo los medios gráficos yaudiovisuales de todo el país”.
Ante esa realidad, caería de maduro que la decisión de lanzar al ruedo la nueva ley deradiodifusión (en coincidencia con la campaña electoral) forma parte de una serie de accionesdisciplinadoras hacia los medios, donde al Grupo Clarín (dueño del 30% de Ideas del Sur) le cabe elpapel de enemigo público número uno, tras años de rudo romance.
La ruidosa visita de militantes de la JP-Evita al programa radial de Nelson Castro, el viernesen la Feria del Libro, debería ser inscripta en la misma movida. Sólo queda desear que el próximohecho no sea más violento.
Hago lo que quiero. Esta semana, mientras celebraban lo cordial que había sido laentrevista que le hicieron a Kirchner en Telefe (su canal preferido), los asesores de campaña delex presidente le acercaron una idea provocadora.
—Lo mejor sería caer de golpe en ShowMatch y matarse de risa. Usted quedaría como un duquey si hubiera algún costo que pagar, lo pagaría Tinelli –fue la propuesta, adjudicada aAlfredo Scoccimarro, vocero de Kirchner y subsecretario de Medios de la Nación.
—Ni en pedo. Ustedes hagan lo que quieran, pero yo hago lo que quiero –habría sidola respuesta del jefe.
Don Néstor también se negó a grabar spots de campaña y a hacer fotos posadas para los afichescallejeros. El hombre sigue confiando en que “el contacto directo con el pueblo” es sumejor marketing.
Hubo algunos insultos para Marcelo Tinelli en esa reunión. El ex presidente se quejó de que unamigo llegara al punto de no atenderle el teléfono. Se ve que tomó como una pésima excusa elargumento de que “Marcelo está a full con el programa y bastante golpeado por lo de suseparación”.







