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Kirchnerismo, etapa superior del menemismo

Es evidente que los Kirchner tienen un concepto excesivamente mediático de la democracia. Y de casi todo.

Kirchnerismo, etapa superior del menemismo
23-08-2026 | 09:42

Es evidente que los Kirchner tienen un concepto excesivamente mediático de la democracia. Y decasi todo.
Editan el INDEC como un mensuario, siempre con títulos auspiciosos sobre la inflación y lapobreza.
Editan la obra pública como un diario: entre el 70 y el 80 por ciento de sus anuncios en lamateria han sido, en los últimos dos años, papel pintado.
Editan un multimedios oficial y una treintena de matutinos, radios y canales de empresariosamigos, beneficiados por la jugosa pauta publicitaria gubernamental.
Editan sus propias historias personales como una serie de fascículos: según ellos, fueronperseguidos por la dictadura, cuando sólo hay registros de un par de noches en la comisaría de RíoGallegos y varias fotos sonrientes con los jerarcas provinciales del Proceso; según ellos,combatieron a Carlos Menem, quien, en realidad, privatizó el petróleo, creó las AFJP y fue reelectoen 1995, en buena medida, gracias a ellos, que llegaron a definirlo como “el mejor presidentede la historia”.
Dos años en la Intendencia de la capital santacruceña, doce en la Gobernación y más de seisen la Presidencia sobran para sostener que a Néstor y a Cristina les fascina la ficciónperiodística casi tanto como al Leopoldo Fortunato Galtieri del “que venga elprincipito” y el “vamos ganando”, y quisieran poner a los grandes medios en manosde sus amigos, como lo intentó el caudillo riojano oponiéndole al Grupo Clarín el CEI CiticorpHoldings.
Ahora, los Kirchner nos dicen que la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación“pone a prueba como nunca a la democracia”, otorgándole a la reorganización del mapamediático nacional un carácter redistributivo que aún están lejísimos de lograr en materiaeconómica. Parece que, siempre según los K, con la tele y la radio se come, se cura y se educa.
El nudo marketinero del proyecto que el martes empezará a debatirse en el Congreso constituyeuna tremenda falacia: a partir de su sanción, el 33% de los medios estará en manos del Estado, otro33% quedará en la órbita privada y el tercio restante será manejado por “la sociedadcivil”.
Preguntas conceptuales:

¿Por qué la comunicación será más democrática si Hugo Moyano, por ejemplo, cumple su sueño defundar un canal de la CGT? ¿No sería más democrático, primero, que los sindicatos hubieran podidorenovar libremente a sus capangas, atornillados a los sillones desde hace ya casi tresdécadas?

¿Por qué los indios wichis, por ejemplo, defenderán mejor su cultura y sus derechosteniendo la posibilidad de crear su propia emisora? Hasta ahora, los conflictos de los“pueblos originarios” para recuperar sus tierras han sido más difundidos por los mediosque los Kirchner desprecian que reivindicados por las autoridades con hechos concretos.

Pregunta de fondo:
¿Y con qué plata se equiparían y sostendrían a largo plazo estos medios socializados?
Pretender que alguien responda esto ahora sería iluso, ya que a dos semanas de sellado elacuerdo con la AFA por el “fútbol libre”, nadie conoce ni siquiera la letra gruesa delcontrato. Pero debe decirse que la torta publicitaria comercial es finita y suele volcarse a lossoportes de grandes audiencias. Muchos medios controlados por sociedades anónimas son ya esclavosde los dineros públicos. El Gobierno acaba de incluir una cláusula a su proyecto, que prohíbeexpresamente que los privados, a través de fundaciones u otros artilugios, puedan salir a cazarmedios sociales cuando éstos se vean ahogados. ¿Será el Estado –es decir, el Gobierno–quien los manejará en nombre de la “libertad de prensa”?
Claro que oponerse a la existencia de estos medios presuntamente puros y castos que tantoinflama las entendedederas de prestigiados intelectuales, gremialistas y dirigentes de derechoshumanos, sería como oponerse al artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
A propósito, ¿por qué será que le damos más importancia en esta coyuntura a la propiedad delos medios que al derecho a la vivienda, por ejemplo, garantizado por dicho artículo constitucionalaprobado hace 52 años?
Tal vez porque el kirchnerismo venga a ser, al menos en materia de información pública, algoasí como la etapa superior del mememismo. O sea, un plan para lograr el mismo objetivo (el controltotal del poder a través de la imposición de un relato incuestionable de la realidad) pero conmecanismos más refinados. La prometida revolución a través de un nuevo reparto de los medios es unarevolución para la gilada. El relato huele a verso.
¿No hace falta una nueva ley, entonces? Desde luego que sí. No obstante, es tarea delperiodismo independiente advertir que ésta viene envuelta en una nueva y formidable trampa. Yrecordar que esto no es Holanda, sino la Patria K.

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