•una leccion para serbia

Kosovo y la paz en los Balcanes

El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya confirmó la autonomía kosovar. Se sentó un precedente para el nacimiento de nuevos estados independentistas.

Kosovo y la paz en los Balcanes
24-08-2026 | 15:27

El 22 de julio, la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, tituló supronunciamiento N° 141 del Listado General del modo siguiente: “La declaración unilateral deindependencia de Kosovo guarda correspondencia con el derecho internacional”. Como unrefucilo, el presidente serbio Boris Tadi redobló con que Kosovo sigue siendo parte de Serbia,“que nunca reconocerá la unilateralmente proclamada independencia”. Dado que Occidenteve la membresía de Serbia en la Unión Europea como una prenda para la estabilización de losBalcanes, la tajante (y previsible) posición de Tadi constituye un obstáculo que, por difícil dedimensionar, es incierto remontar.
Por lo demás, la opinión no vinculante de la Corte se agita como una sortija entre las manosde los movimientos separatistas de todo el mundo. Allí se anotan eventualmente algunas regionescomo Escocia en el Reino Unido, el Alto Adige en Italia –con una importante presencia étnicaalemana– y partes de Rumania y Eslovaquia, que están pobladas por minorías húngaras. TambiénOsetia del Sur y Abjasia, declaradas independientes de Georgia, los separatistas de Nagorno-Karabajreclamado por Azerbaiján, y algunas regiones como el País Vasco y Cataluña en España. El 23 dejulio, el gobierno español comunicó a Serbia, que Madrid no reconocerá a Kosovo como un Estadoindependiente. Argentina no acepta que Kosovo sea un país, por considerar que en ese caso no se harespetado ni el “principio de integridad territorial” ni se alcanzó una soluciónnegociada por las partes en conflicto.
Esta columna ya se ocupó de Serbia y Kosovo, tierra que los serbios consideran “el almainalienable” de su patria, sentimiento que sobrevive desde 1389. En dicha fecha, un ejércitocristiano a las órdenes del príncipe serbio Stefan Lazar perdió la dispar batalla de Kosovo Polje(campo de los mirlos) contra las fuerzas superiores en número del imperio otomano. A Lazar se lovenera como un santo y lo han sobrevivido fulgurantes poemas épicos.

Entre 1996 y 1999, vanguardias de seguridad serbias y yugoeslavas se abatieron sobre losseparatistas albano-kosovares. En 1999 (entre el 24 de marzo y el 10 de junio), fuerzas de la OTAN(Organización del Tratado del Atlántico Norte) bombardearon objetivos yugoeslavos, mientras que losserbios desencadenaron una “limpieza étnica” contra separatistas y civiles. Las luchasculminaron con más de 10 mil muertos, un millón de desplazados y violaciones generalizadas a losderechos humanos, que hoy se dirimen en tribunales internacionales. En 2008 (17 de febrero) elParlamento kosovar –de manera unilateral– declaró la escisión de este territorio delresto de Serbia, creándose un nuevo Estado bajo la fiscalización de Estados Unidos y la UniónEuropea. El mapa étnico del país exhibe una amplia mayoría de albaneses, seguidos por minoríasserbias, bosnias y goranis.
El 8 de octubre de 2008, la ONU resolvió someter la cuestión referida a la declaraciónunilateral –por parte de las instituciones provisionales de autogobierno– de laindependencia de Kosovo, a la opinión consultiva no vinculante de la Corte de JusticiaInternacional. Requería su parecer respecto de si los actos llevados a cabo respetaban o no elderecho internacional. Antes de pronunciarse, el tribunal solicitó declaraciones por escrito aaquellos países que se sintieran involucrados, y fueron recibidas entre otras las de EstadosUnidos, Rusia, países de la Unión Europea, Serbia y Argentina.

En su pronunciamiento del 22 de julio, la Corte expresó que si bien entiende que el principio deintegridad territorial es una parte importante del orden legal internacional, los antecedentesmencionados durante el trámite (como por ejemplo resoluciones del Consejo de Seguridad en los casosde Rhodesia del Sur, el norte de Chipre y República Srpska) exhiben que la ilegalidad de ladeclaración de independencia no derivó de su unilateralidad, sino de hechos diferentes conectadoscon el uso ilegal de la fuerza u otras flagrantes violaciones de normas del derecho internacionalgeneral. De ello concluye que en el contexto de Kosovo, el Consejo de Seguridad nunca adoptó laposición de atribuirle hechos semejantes, por lo que confirma que de su práctica no puede inferirseninguna prohibición en contra de declaraciones unilaterales de independencia. La opinión de laCorte es clara cuando afirma no haber juzgado si existe o no el derecho a la secesión, incluso comosolución a “un conflicto irresoluble”, y esmerada en subrayar la excepcionalidad de lasituación sobre el terreno que precedió a la secesión kosovar, como modo de alambrar la posibilidadde extensión del caso a otras situaciones.

Sin embargo, Dana Allin, profesor de Johns Hopkins, opina que “Occidente quiere expresarque este caso no crea un precedente importante, pero es una lógica un poco rebuscada”, debidoa que una cosa es decirlo y otra, llevarlo a cabo. Por su parte Dick Leurdijk, autor junto con DickZandee de Kosovo: de crisis en crisis, ha sostenido que el fallo “es interesante ysorprendente”. Leurdijk piensa que “aunque puede crear situaciones delicadas en otraspartes del mundo con ansias soberanistas, hay que fijarse en lo que el Tribunal Internacional deJusticia denomina circunstancias especiales de Kosovo”.
Sea como fuere, y a pesar de que el vocero del departamento de Estado Philip J. Crowleyexhortó el jueves a aquellos estados que todavía no lo han hecho a que reconozcan a Kosovo (69 delos 192 países de la ONU ya lo hicieron), los líderes serbios pueden ver un costado favorable encontinuar la lucha por la recuperación de Kosovo, que no es otro que el estrechar los lazos con elcostado nacionalista de su propio electorado. Máxime si es verdad que –como ha escrito elanalista Andrej Isakovic– es probable que Serbia deba esperar hasta el año 2020 para unirse ala Unión Europea.
Por mucho que la propia Corte se haya esmerado en precisar que “el hecho de que unacuestión tenga aspectos políticos ello no le quita su carácter de cuestión legal”, y que nose siente involucrada ni preocupada por “los motivos políticos que estén detrás de unademanda de opinión o las consecuencias políticas que la emisión de esa opinión pudieratener”, será hacia la política donde haya que mirar cuando se desee avizorar la evolución deeste conflicto.

También en Perfil