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La ambigüedad de la OEA

En primera impresión, la asamblea de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA ha dado un paso histórico, al votar a favor del reingreso de Cuba al organismo internacional, excluida del mismo en 1962, cuando se reuniera en Punta del Este.

22-08-2026 | 20:28

En primera impresión, la asamblea de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA ha dado unpaso histórico, al votar a favor del reingreso de Cuba al organismo internacional, excluida delmismo en 1962, cuando se reuniera en Punta del Este.
Entonces, la mayoría de los países de la región, liderados por los EE.UU., cuyo presidenteera John Fitgerald Kennedy, votaron por la exclusión en el contexto de la Guerra Fría, que habíallevado al régimen de Fidel Castro a transformarse en un aliado político y militar de la URSS.
Como reflejo de la época, en la Argentina, el voto del país en contra de la exclusión en lapresidencia de Frondizi, junto con el triunfo del peronismo en la provincia de Buenos Aires, secombinaron para producir el golpe que terminó con el gobierno.
La totalidad de los países que integran la OEA votaron por el reingreso, pero el gobiernocubano y en particular Fidel Castro se siguen mostrando críticos del organismo y manifiestan notener interés por retornar por ahora.
Esto parecería reducir el carácter de histórica que se da a la decisión, que sólo exige unproceso de diálogo para efectivizarse. Para el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuyainfluencia en la región es importante, como lo mostró la Cumbre de Presidentes del continenterealizada en Trinidad y Tobago en abril, el paso que se ha dado no es suficiente.
La clave del problema la dio la secretaria de Estado de los EE.UU., Hillary Clinton, quienmanifestó que el reingreso está condicionado a que el régimen cubano dé pasos concretos en materiade democratización, incluyendo el reconocimiento de la oposición y la existencia de medios decomunicación privados e independientes.
En su opinión, una vez satisfechas estas condiciones, se dará el mencionado reingreso y elCongreso de los EE.UU. recién comenzaría a tratar el levantamiento del discutido embargo.
Los hermanos Castro ven así con realismo que en el mejor de los casos se inicia un procesolargo y complejo, en el cual el gobierno cubano será sometido a exigencias que no le será fácilcumplir.
Es que el modelo del comunismo asiático, que ha permitido a China y Vietnam un grancrecimiento económico, en el cual la inversión externa ha jugado un rol importante, sin alterar elautoritarismo político, no se traslada tan fácilmente a un país latinoamericano, que integra unaregión en la cual los valores de la democracia son relevantes, y ello se ve reforzado por laproximidad de los EE.UU.
Pero el gobierno cubano se encuentra en una situación económica delicada. Sus exportacionesde níquel han caído drásticamente, al igual que el turismo a consecuencia de la crisis global, y elsuministro de petróleo venezolano se ha visto reducido por los problemas que enfrenta el régimenchavista.
Ello llevaría a pensar que el gobierno cubano se vería obligado a ceder en el campo de lademocracia a cambio a inversiones y apertura económica. Ello no resulta tan sencillo. Es que loscasos de democratización de regimenes comunistas entre fines de los años ochenta y comienzos de losnoventa, mostró que una vez iniciado el proceso de apertura éste se vuelve incontenible.
Por esta razón, el régimen castrista no se apresura a aceptar la aparente decisión de la OEA,situación que lo obligaría a comenzar a discutir una agenda política que puede complicar un sistemade partido único en el cual la oposición no tiene posibilidad de expresión ni participación, justoen momentos en que la economía se complica, obligando al gobierno a adoptar medidas de ajuste deemergencia, que no son populares.
De acuerdo a ello, la decisión de la OEA puede iniciar un proceso, que llevará tiempo yvarias etapas, que los hermanos Castro por ahora no tienen interés en acelerar.
Para el gobierno de Obama, ha podido dar una señal concreta de cambio en la política haciaAmérica latina, sin renunciar a su exigencia de que se avance hacia la democratización en Cuba.
Es así como la Asamblea de la OEA celebra lo que considera una votación histórica, elbeneficiario de ella no muestra interés en aprovecharla y es Hillary Clinton quien da las claves deesta aparente contradicción, al explicar que la posición de su país ha cambiado algo, pero notanto.

*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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