•los kirchner y el clientelismo

La ayuda social creció el 42,3% en las últimas elecciones

PERFIL tuvo acceso a las cifras de los planes de ayuda alimentaria que maneja el Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Alicia Kirchner. La información oficial –que sólo fue divulgada luego de un recurso legal– revela que el dinero invertido en subsidios sociales aumenta exponencialmente en los años electorales, para caer luego pese a que la pobreza no lo haga. Del mismo modo, los planes se concentran en distritos clave para el oficialismo. Una ayuda social selectiva, en tiempo y lugar, que en las elecciones de 2007 se incrementó el 42,33% con relación a 2006.

21-08-2026 | 22:00

Hay millones de argentinos que pasan hambre. Por eso existe el Plan Nacional de SeguridadAlimentaria, una iniciativa del Estado que lleva comida a los más necesitados.

Pero el Gobierno está manejando ese programa de una manera que resulta –por lomenos– muy llamativa. La máxima prioridad debería ser solucionar las urgencias sociales,aunque parece que no están respetando ese principio.

PERFIL tuvo acceso a datos que podrían provocar un escándalo: los fondos públicos para alimentossubieron en los años de elecciones y bajaron en aquellos donde no hubo campañas electorales.

Este fenómeno sucede desde 2004, cuando el plan alimentario contaba con un total de 446 millonesde pesos. En 2005, de votaciones legislativas, la suma aumentó a 583 millones, mientras que en 2006disminuyó a 529 millones. La tendencia continuó en 2007, año de la elección presidencial, cuandolas partidas crecieron hasta 754 millones y después bajaron levemente en 2008. Más allá de losnúmeros totales, esta tendencia también se registró en varias provincias del país, sobre todoaquellas con buena relación con el oficialismo.

Las sorprendentes cifras provienen del Gobierno y fueron conseguidas por este diario a través deun pedido de acceso a la información, un recurso legal que obliga al Poder Ejecutivo a brindardatos públicos.

Este extraño “sube y baja” de la ayuda social no tiene ninguna sintonía con losniveles de pobreza del país. Y mucho menos con los cuestionados índices del Instituto Nacional deEstadística y Censos (INDEC), que en los últimos años viene informando un descenso –sininterrupciones– de la cantidad de gente pobre.

¿Por qué la asistencia alimentaria se incrementó justo en los años electorales y disminuyó enaquellos donde no había que votar? Este medio se comunicó con el Ministerio de Desarrollo Social,organismo que tiene la responsabilidad de administrar esos planes y que está dirigido por la cuñadade la Presidenta, Alicia Kirchner. A pesar de los reiterados llamados, los voceros oficiales nuncabrindaron una respuesta.

En cambio, distintos analistas y expertos de organizaciones no gubernamentales no dudaron enhablar de “clientelismo político” y coincidieron con que se intenta aprovechar estaclase de programas sociales para conseguir votos en las elecciones.

Planes, planes. El Gobierno tiene distintos planes sociales para combatir lapobreza. Son iniciativas fundamentales para la población, que mueven millones de pesos y que sonmanejadas desde el Ministerio de Desarrollo Social por la hermana del ex presidente NéstorKirchner.

¿Cómo se están administrando esos programas tan importantes? ¿Cómo se reparten esos fondosmillonarios entre las provincias? PERFIL intentó responder a estas preguntas, pero se topó con lahabitual negativa de la gestión kirchnerista a informar sobre estas cuestiones primordiales.

Por ese motivo, este diario decidió presentar un pedido de acceso a la información, unaherramienta legal que obliga al Poder Ejecutivo Nacional a brindar datos públicos. La presentaciónse realizó con la valiosa ayuda de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), una ONG queimpulsa la utilización de ese recurso.

El pedido solicitó los números detallados de todos los planes sociales del Ministerio deDesarrollo. Fue necesario presentar dos pedidos. En ambos casos las respuestas fueron incompletas ypor eso ya se puso en marcha una tercera solicitud. Pero algunas cifras que brindaron ya sonreveladoras: el dinero del plan alimentario aumentó en los años de elecciones y se derrumbó en losperíodos no electorales.

El Plan Nacional de Seguridad Alimentaria (PNSA) es una de las asistencias más importantes,porque se encarga de una necesidad tan básica como los alimentos. Tiene que ayudar a cualquierpersona que no tenga nada para comer: familias con hijos menores, embarazadas y discapacitados. Yahí no se termina la delicada misión, porque además debe proveer a los comedores infantiles ygranjas comunitarias.

Es un plan que maneja una gran cantidad de dinero. Fue creado en los comienzos de laadministración kirchnerista y absorbió a todos los demás planes alimentarios del Estado. Eso lepermitió acumular una montaña de fondos, que fueron creciendo con el paso de los años y que durante2008 superaron los 700 millones de pesos.

Este plan millonario tiene un mecanismo sencillo: el ministerio firma convenios con lasprovincias, reparte las sumas acordadas y después los distritos deciden quiénes reciben la ayuda.Al final de la cadena, los beneficiados pueden recibir bolsones de comida o ticketsalimentarios.

Según los números oficiales conseguidos por PERFIL gracias a su recurso legal, en 2005, añoelectoral, el PNSA recibió 137 millones de pesos más que en 2004. En 2006 –de manerainsólita– bajó más de 50 millones, pero después en 2007 se incrementó en 225 millones. Yaunque en 2008 la cifra se mantuvo alta, de todas maneras se volvió a registrar un leve descenso deocho millones.

Los altibajos en las partidas no tienen ninguna relación con los índices de pobreza. Lospolémicos indicadores del INDEC vienen informando en los últimos años una disminución sininterrupciones de la gente pobre –la última medición marca 15,3 por ciento–, lo quesignifica que los fondos alimentarios también deberían haber bajado de manera proporcional. Tampocohay coincidencia con las estimaciones privadas, que informan que la pobreza viene aumentando desdeel año 2006.

Provincias. Este fenómeno viene sucediendo en muchas provincias, sobre todoaquellas que tienen gobernadores cercanos al oficialismo. Y en varios casos, la curiosa tendenciaocurre desde 2004.

La provincia de Buenos Aires es un ejemplo muy ilustrativo. Aquel año le otorgaron 97 millonesde pesos, pero después en 2005 –hubo elecciones para legisladores– la suma subió a 127millones. La historia siguió en 2006, cuando los fondos bajaron a 77 millones, mientras que un añodespués volvieron a subir hasta los 113 millones.

Córdoba es otro distrito que está en manos del peronismo desde hace varios años y mantuvo unarelación amable con la Casa Rosada, por lo menos hasta el conflicto con el campo. En 2004 leasignaron 55 millones, al año siguiente trepó a 86 millones y en 2006 descendió a 65 millones. Lasdiferencias se hicieron más notorias en los años siguientes, cuando en 2007 los fondos se elevaroncasi el doble –113 millones–, pero en 2008 bajaron casi a la mitad –60millones–.

Otro caso notorio es el de Tucumán, que siempre tuvo un alto nivel de pobreza y donde laasistencia social debería ser una prioridad. Sin embargo, el dinero para los alimentos experimentóla misma montaña rusa: en 2004 recibió 32 millones de pesos y después subió a 39 millones. En elperíodo 2006 bajó a 29 millones y en 2007 escaló hasta los 45 millones.

En ese grupo de provincias chicas se encuentra Santa Cruz, el territorio político del matrimoniopresidencial. Los montos son más bajos que en otros lugares –por la poca cantidad dehabitantes– pero el fenómeno es idéntico.

Esta situación también sucede desde 2006 en otros distritos cercanos al oficialismo. Es el casode San Juan, gobernada por el ultrakirchnerista José Luis Gioja. Aquel año recibió 19 millones depesos, en 2007 se duplicó a 40 millones y en 2008 bajó a 15 millones.

En ese grupo también está Chubut, cuyo gobernador es Mario Das Neves, un hombre que se mantuvocerca del kirchnerismo. En 2006 percibió 8 millones; en 2007, con elecciones, la suma trepó a 19millones, y en 2008 descendió a sólo 9 millones.

Lo opuesto de todos los casos anteriores sucedió en Chaco. Se trata de una provincia con uníndice elevado de pobreza, que durante mucho tiempo fue gobernada por radicales y que sólo endiciembre de 2007 pasó a manos de Jorge Capitanich, peronista de buena relación con el oficialismo.En 2006 recibió 34 millones de pesos y al año siguiente, de elecciones, la cifra bajó a 27millones. Pero en 2008 –cuando ya estaba en manos del peronismo– subió de manerasorpresiva a 64 millones.

Clientes políticos. ¿Por qué los fondos para alimentos subieron en los años dondehabía que votar y bajaron de manera drástica cuando no había elecciones? PERFIL realizó estaconsulta –en reiteradas oportunidades– al Ministerio de Desarrollo Social, pero susvoceros no brindaron ninguna explicación.

“No es casualidad que esta ayuda estatal siempre aumente en tiempos de campañaelectoral”, señala Victoria Pereyra Iraola, analista del reconocido Centro de Implementaciónde Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). “Los planes del Ministeriode Desarrollo son aprovechados para practicar clientelismo político”, asegura lainvestigadora de la ONG, que elaboró un informe sobre las prácticas clientelares en Argentina.“Estas prácticas no sólo sirven para conseguir votos en las urnas, sino también para armarredes políticas de gente que debe concurrir a los actos y obedecer órdenes de punteros”,denuncia la encargada del área de Transparencia del organismo.

El informe del Cippec se realizó tomando como base las denuncias presentadas en la Unidad Fiscalde Investigaciones de la Seguridad Social del Estado (UFISE), el organismo judicial que debeinvestigar estas irregularidades. La cantidad total de denuncias superó las cuatro milpresentaciones, una cifra baja si se compara con los cientos de miles de personas que cobran esosbeneficios. “Pero mucha gente no hace denuncias porque tiene miedo de que le saquen laayuda”, apunta Pereyra Iraola. “Para evitar el clientelismo, el Estado tendría queinformar con total transparencia quiénes cobran esos beneficios, y se tendrían que fijar reglasclaras para operar los planes”, sugiere.

“Estos altibajos de los fondos alimentarios no tienen ninguna coherencia con los nivelesde pobreza del país”, remarca Ernesto Kritz, uno de los economistas más consultados sobretemas de políticas sociales. “No tienen nada que ver con la cantidad de gente pobre ni conlas cifras oficiales ni con las verdaderas”, agrega el titular de la consultora SEL.“Está clarísima la relación de este programa social con los años electorales, lo que permitetener sospechas de clientelismo”, razona el analista. “Y para eliminar toda sospecha depráctica clientelar, se debería instalar un sistema de asignación por hijo que sea paratodos”, concluye.

“El dinero de este programa no varía según el índice de pobreza, sino que va cambiandopara buscar un beneficio en las elecciones”, admite Artemio López, un encuestador cercano alGobierno y que no podría ser tildado como opositor. “No me sorprende para nada que suceda,porque lamentablemente lo hacen todos los gobiernos”, agrega el director de la consultoraEquis.

Para López, “siempre es bueno que crezca la ayuda social, pero lo malo de este caso es quedisminuye en los años donde no hay elecciones”. A su juicio, para terminar con elclientelismo habría que brindar un único beneficio universal “por cada hijo de cadafamilia”.

Mientras las sospechas de clientelismo político sobrevuelan los planes sociales, el país vive unfuerte clima electoral y falta cada vez menos para el 28 de junio, donde el kirchnerismo se jugarátodo en las urnas y se ha concentrado en el Conurbano, su bastión, donde se distribuyen millones desubsidios.

Este diario ya puso en marcha un nuevo pedido de información al ministerio de Alicia Kirchner,para que brinde los datos que negó en los pedidos anteriores y para que informe sobre el dinero queviene usando en los programas asistenciales durante 2009.

Habrá que esperar hasta el último día de la campaña para saber si la ayuda estatal a los máspobres dependió –una vez más– de que haya elecciones.

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