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La batalla del calentamiento

Esta semana comenzó en Copenhague la “Cumbre climática” en la que más de cien líderes mundiales buscarán un acuerdo “que permita una respuesta colectiva, masiva y rápida al calentamiento global” del que se responsabiliza, en primerísimo lugar, a la emisión de gases derivados, como todo el mundo sabe, del desarrollo industrial.

La batalla del calentamiento
23-08-2026 | 23:53

Esta semana comenzó en Copenhague la “Cumbre climática” en la que más de cienlíderes mundiales buscarán un acuerdo “que permita una respuesta colectiva, masiva y rápidaal calentamiento global” del que se responsabiliza, en primerísimo lugar, a la emisión degases derivados, como todo el mundo sabe, del desarrollo industrial.
Casualmente, hace un par de semanas, un hacker bajó del servidor del Centro Hadley para laInvestigación del Clima en Inglaterra 63,5 megabytes de información (72 documentos sobre modelos yestudios climáticos y 1079 correos electrónicos intercambiados entre científicos preocupados, segúnla perspectiva conspirativa que constituye la sal de nuestro tiempo, en sostener la ficción delcalentamiento global).
Hace unos días, una investigadora del Conicet, entrevistada por este diario, desdeñó lahipótesis del complot, pero coincidió en que el proceso de calentamiento global habría concluidohace ya diez años.

Yo sé que el invierno pasado fue feroz en las zonas no urbanas y todavía duermo abrigaditoporque a la noche hace bastante más fresco que el previsible para esta época del año. ¿Mienten loscomplotados de Copenhague? ¿Por qué lo harían? Puestos en la línea maléfica de la “estafaclimática”, todo puede ser posible y no me disgustaría un argumento de película trash queinvestigara hasta las últimas consecuencias esa hipótesis.
Pero creo, más bien, que quienes acudieron a Copenhague para rasgarse sus vestidurasecológicas, se dejan llevar por una fuerza irresistible, la voz de la catástrofe que susurra en susoídos una inminente “catástrofe planetaria”: la imaginación del desastre es hoy de buentono.
Y creo, también, que en la discusión sobre el control en la emisión de gases se cifra unabatalla sobre modelos de desarrollo y políticas de crecimiento económico. ¿Si el “efectoinvernadero” fuera más que una ficción hollywoodense, quién pagará los platos rotos? Lospaíses en desarrollo, por supuesto, que serán conminados a limitar sus pedorreos industrializantes.
Dicho esto, defendamos los bosques, los mares, los pájaros y la diversidad biológica. Perotampoco nos tomen por tarados.

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