El pasado 29 de enero las cámaras de la BBC exhibieron el cadáver de un hombre de extremadelgadez, salvajemente torturado. Con objetividad y equilibrio, la serie Explore narró en suprograma Argentina’s Dirty War el calvario del coronel Argentino del Valle Larrabure.Desconfiando de las versiones románticas y maniqueas de la “memoria”, convocó a sustelevidentes a conocer la historia completa de la dolorosa década del 70, preguntándose por qué enpleno gobierno constitucional peronista el ERP lo secuestró y asesinó.
¿Cuál era la dictadura que combatían los “jóvenes idealistas inocentes”? ¿Cuál elplan criminal?, fueron los interrogantes que con Arturo Larrabure planteamos a la audienciamientras las imágenes mostraban las espantosas condiciones en que tuvieron secuestrado a su padredurante 372 días.
La tenaz lucha que iniciáramos peticionando que los crímenes de la guerrilla se declararan delesa humanidad daba un nuevo fruto. Un importante medio periodístico internacional, conociendo elvaliente dictamen del fiscal general Palacín encuadrándolo en tal categoría, y la estrategia delprocurador general de la Nación, Esteban Righi, para anularlo e impedir que otros fiscales seexpidieran en forma similar (Resolución 158/07) nos brindaban la oportunidad de demostrar lasfalsas premisas de dos sofismas difundidos para consagrar la impunidad de la guerrilla.
El primero alega que sus aberrantes crímenes son delitos comunes prescriptos, por no haber sidoinstigados, facilitados, ni financiados por Estado alguno.
Probamos la existencia de terrorismo de Estado argentino y cubano poniendo al descubierto elplan criminal diseñado por John William Cooke para generar una sucesión de hechos revolucionariosque forzaran a Perón a consentir la instalación de un régimen marxista.
Explicamos a la periodista Tanya Datta que los eslabones fueron colocándose desde la campañaelectoral de Cámpora. Mientras Abal Medina anticipaba que se liberaría a los terroristas, Righidiseñaba las bases de la futura amnistía y Galimberti convocaba a la formación de miliciaspopulares. Como ministro del Interior, Righi negoció los proyectos de amnistía e indulto,aplaudidos por legisladores irresponsables que elogiaron y liberaron a los terroristas sindesarmarlos. Existió una llamativa tolerancia frente a las masivas ocupaciones de barrios,universidades, hospitales, radioemisoras y ministerios, con las que la guerrilla intentó ganarposiciones, facilitando la inoperancia y/o complicidad del Estado hechos gravísimos como la matanzade Ezeiza, el asesinato de Rucci y el ataque al Regimiento de Azul, que costó la renuncia delgobernador bonaerense Bidegain cuando Perón denunció que “hechos de esta naturalezaevidencian elocuentemente el grado de peligrosidad y audacia de los grupos terroristas que vienenoperando en la provincia de Buenos Aires ante la evidente desaprensión de susautoridades…”.
El terrorismo de Estado cubano facilitó ese plan criminal y está probado por las declaracionesde prominentes miembros del ERP y Montoneros, revelando que sus cuadros fueron instruidosmilitarmente en Cuba, y los concordantes discursos de Guevara y Castro, propiciando y financiandola expansión de la guerrilla en toda Latinoamérica.
Para rebatir el segundo sofisma que sostiene que sólo el Estado puede cometer crímenes de lesahumanidad, nos remitimos al fallo Tadic, donde el Tribunal Internacional para la ex Yugoeslaviaconcluyó que también pueden cometerlos organizaciones guerrillas sin que sea necesario que losactos sean dirigidos o instigados por un grupo en permanente control de un territorio.
Conmovidos, comprobamos que el caso Larrabure está perforando las barreras ideadas por losguerrilleros para permanecer impunes. Jueces y periodistas internacionales saben bien quecompromete la responsabilidad internacional del Estado argentino que quien puede eventualmente serinvestigado por su actuación como ministro del Interior de Cámpora lo prohíba.
*Abogado de la familia Larrabure.





