•occidente en crisis

La bondad, enfermedad mortal del tigre

24-08-2026 | 18:05

Nuestro Occidente en crisis recibe el castigo por su hipocresía autocastradora. Se flagela conla voluntad de ser. Siente vergüenza de ser todavía la forma civilizadora más extensa y dominante.Y lo peor: tiene vergüenza de su pasado, de sus guerras, de su grandeza. Sin embargo, surge unaresistencia (bastante tardía) ante este pietismo disfrazado de humanismo envejecido. El escritorShelby Steele describió recientemente que el mundo occidental en su conjunto ha padecido hastaahora un déficit de autoridad moral. Hoy, somos reacios a utilizar plenamente nuestro poderíomilitar para no parecer imperialistas, aunque seamos atacados. Somos reacios a proteger nuestrasfronteras para no parecer racistas. No rechazamos a los nuevos inmigrantes para no parecerxenófobos y hasta en los manuales educativos disimulamos los logros históricos para no parecerarrogantes. Los otros tienen derecho a todo. Occidente vive hoy en culpa y a la defensiva.“Es un imperio avergonzado de ser y de haber sido…” Sarkozy recibió un apoyopopular abrumador de la opinión francesa por expulsar a rumanos y gitanos que invadieron elterritorio francés. Esto pasa en toda Europa y todos padecen el abuso, pero Sarkozy reciberepetidas reprimendas de la Unión Europea y de los franceses biempensantes, en público. En silencioíntimo lo aplauden, en la pasarela humanista políticamente correcta, lo vituperan.

Los imperios se extinguen muchas veces por callada implosión, como el soviético en 1989-1991. Elimperio occidental corre el peligro de una implosión por hipocresía. El síndrome escandinavoconsiste, en esencia, en considerar que todos tienen razón, menos los blancos de ojos azules queprefieren la autoflagelación de la culpa. (Esta venganza ya tiene actualidad en la Argentina:cierto racismo al revés.)

Los imperios desaparecen cuando dejan de afirmar sus obstinaciones fundantes (religiosas,imperiales, racialistas, tecnológicas, etc.) William Blake escribió un verso inolvidable: “Siel sol dudase por un instante, se apagaría.” Tal vez a Estados Unidos, proa del imperiooccidental, le está pasando esta desgracia. (Intentar la bondad es la enfermedad mortal del tigre,aunque se enojen los humanistas.)

En 1945, vencedor de la Segunda Guerra con Rusia y los ingleses, Estados Unidos significaba el50 por ciento del poder económico mundial y la única fuerza nuclear. Hoy, es la mitad del podereconómico de entonces, y en crisis. Militarmente, carece del unicato que no usó en su tiempo deapogeo. Empató la Guerra de Corea, pese al consejo de McArthur de ir hasta el final con el uso delpoder atómico. A partir de allí, perdió sus tres guerras más importantes: Vietnam, Irak I e IrakII, y se encamina con melancolía al matadero de Afganistán, prometiendo, eso sí, retirarse a finesde 2011.

Sus tropas son reclutas sin convicciones superiores, sin sombra de metafísica. Piensan sólo entachar los días con una tiza hasta regresar at home, a la nadería del american way… Elsoldado islámico prefiere la muerte sagrada del samurai. Su casa es el Todo, la casa de Dios. EnAsia, la democracia liberal es un dios de segunda, no arrima bochín.

De Olof Palme, que fue una especie de Balbín nórdico, hasta hoy Occidente se siente culpable deser rico, de haber matado y muerto por su Dios, de haber movido los ejércitos mas grandes de lahistoria, de haber adorado a Julio César, a Napoleón, a Nietzsche. Hoy tiene que renunciar a lasfiestas, crueles o santas, de ser. Hasta tiene que proteger a las bestias que en la libertad delbosque lo devorarían, como lo hicieron los tigres gigantes antes del impacto de aquel asteroideequivocado que cambió el eje de la Tierra. Por esto, las mujeres usan hoy tapados de plástico(¿pero, hay algo más excitante que una bella adolescente desnuda dentro de una piel dejaguar?).

Es sabido y repetido que después de Gibbons con Roma fue Spengler quien en 1918 estudió ypronosticó nuestra decadencia hipócrita. Con esta frase cierra su obra monumental: “Lahistoria universal es el tribunal del mundo: ha dado siempre la razón a la vida más fuerte, másplena, más segura de sí misma; ha conferido siempre a esta vida derecho a la existencia, sinimportarle que ello sea justo para la conciencia. Siempre ha sacrificado la verdad y la justicia alpoder, a la raza, y siempre ha condenado a muerte a aquellos hombres y aquellos pueblos paraquienes la verdad era más importante que la acción y la justicia más esencial que lafuerza”.


*Escritor y diplomático.

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