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La calidad es una incógnita

Yo no sé cuán en serio se pueda tomar el encontronazo entre Fito Páez y Ricardo Arjona.

24-08-2026 | 11:13

Yo no sé cuán en serio se pueda tomar el encontronazo entre Fito Páez y Ricardo Arjona.
Cuando discuten dos filósofos (¿Benjamin y Adorno?) las posiciones opuestas no sólo sonopuestas sino también ambas verdaderas. Cuando discuten dos científicos (¿Mandelbrot y Prigogine?)se entiende muy poco; pero todo lo que se entiende es fascinante. Cuando discuten dos tipos queacaban de chocar sus autos, uno de los dos tendrá forzosamente razón, porque hay leyes, pero nonecesariamente habrá acuerdo.
Pero cuando discuten dos artistas (no hay ironía, me refiero a dos personas cuya eficaciatiene que ver sólo con el gusto) todo se presta para la chacota. No se deduce verdad alguna, niocurre fascinación técnica en la ininteligibilidad del asunto, ni mucho menos se puede hablar deleyes que garanticen la razón de uno u otro. ¿Será ese desplazamiento hacia una zona de vacíobastante inútil, hacia un vacui no horroroso, el que tanto me hace reír? Los análisis eruditossobre Arjona no son verdaderos ni falsos, sino muy entretenidos. No sirven mucho para ir al meollo:por qué lo vulgar gusta muchísimo, tanto como para querer revertir la ecuación y afirmar que sigusta mucho, es porque es vulgar. Vaya lío. Porque vulgar es una palabra que ofrece sóloconnotaciones negativas. En vez de significar lo que debería significar: del gusto de casi todos,del gusto del vulgo.
Hay algo teatral, perverso, en esperar de Aliverti –por ejemplo– una opinióncuasi-política. La franqueza de su repulsión por Arjona (“un terroristamétrico-sintáctico”) es conmovedora por apasionada. Pero muy graciosa. Tal vez por ser unacausa perdida: Arjona seguirá vendiendo tanto como quiera. El secreto de su éxito radica en que supúblico se reconoce en un código singular, sin importar qué valores haya detrás: tal vez no lesprovoque la conmoción que a mí un Unamuno o un Joyce, pero les crea un “nosotros” y coneso alcanza. Es como una camiseta de fútbol. Algo inexplicable para los que no logramos comprenderesa metonimia que hace a un hincha decir “ganamos” cuando los que han ganado son los 11que jugaban. Misterio. Vacío. Contradicción. De eso se forja toda estética. Incluso las más feas.

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