•El periodismo que viene

La carrera periodística

Días atrás, un periodista joven, con un cargo importante en un diario de papel, me contó que no sabía si aceptar una propuesta de un nuevo medio digital.

24-08-2026 | 06:58

Días atrás, un periodista joven, con un cargo importante en un diario de papel, me contó que nosabía si aceptar una propuesta de un nuevo medio digital. En momentos como ése, evaluamos nuestropasado (el capital profesional que ponemos en juego) y nuestro probable futuro (la eventualganancia). Es nuestra “carrera” la que intentamos planificar.

¿Qué es una carrera en periodismo hoy?

Yo hice una carrera en Clarín. Entré el Día del Periodista de 1976 y me fui el último día demarzo de 2003 como jefe de la Redacción. Se le llamaba carrera a un recorrido generalmente haciaarriba en una escalera de aprendizaje, reconocimiento profesional y monetario, y poder (el rankinges mío, claro).

En los años 70, hacer una carrera era trabajar en una institución que brindara seguridad.Empezar joven y salir jubilado, el recorrido de mis abuelos.

Pero los periodistas éramos un caso aparte. Una buena carrera era cambiar mucho de empleo: así,el crecimiento y el aprendizaje estaba más apoyado en uno mismo que en una estructura empresaria.Cambiar era crecer. Apenas dos años en el oficio, en La Razón, empecé a trabajar también en ElCronista, y luego estuve en el diario Noticias. Y mientras tanto, intenté hacer televisión:“audicioné” y gané un puesto como reportero en Canal 7 (Felipe Solá fue otro de lospostulantes; sí, fue periodista) pero no lo tomé porque me obligaban a afeitarme.

El golpe militar cambió todo. No sólo estaba el peligro: se reducían mucho las fuentes detrabajo. Los periodistas también necesitábamos un lugar que nos diera cierta ilusión deseguridad.

Cuando se fueron los militares, ya estaba en marcha un cambio superior: ahora no era unacatástrofe política sino la cultura de la época la que modificaba las condiciones para elperiodismo. La informática desplazaba a la industria pesada, el conocimiento se transformaba en elvalor supremo en la economía.

Las empresas con organizaciones verticales y procesos lineales (propias de las industriastradicionales y los ejércitos... y de los diarios tradicionales) entran en crisis. Siemprefuncionaron con un costo altísimo en energía derrochada: exigían creatividad y la castigaban porqueel verdadero valor supremo no era la innovación, era la complacencia con las jerarquías, algopropio de los procesos industriales. Qué ironía, los diarios eran empresas del pasado que producíanlos bienes del futuro: la información y el conocimiento.

De pronto aparecen empresas como Google, capaces de trabajar con equipos, descentralizadas,deslocalizadas, en red, sin jerarquías congeladoras. Empresas capaces de estimular y aprovechartoda la creatividad: no se puedan dar el lujo de desperdiciarla porque su supervivencia depende deella. “Hay una relación profunda entre el tipo de organización de los procesos sociales y losvalores que los constituyen”, dice Felix Stalder en su libro sobre las ideas de ManuelCastells. “En el industrialismo, la forma social dominante es la jerarquía; en elinformacionalismo, es la red”.

Las viejas empresas dicen “mi verdadero capital es la gente“ y en su acción concretaprivilegian los procesos y las máquinas. A las nuevas empresas no se les ocurre decir eso. Seríacomo decir “yo respiro aire”. En ellas el poder se basa en el conocimiento y lacapacidad de innovar y coordinar.

En esa cultura, no hay carrera en el viejo sentido. La época tiene un ratio de cambio inédito:Internet explotó en el ’95 con la aparición de los navegadores; en 1998, empezaron los blogs;en 2000, Google ya vendía avisos; en 2004, las redes sociales ya eran una fuerza imparable. Cadahito es un cambio profundo. Qué sentido tiene esperar un lugar cómodo para siempre. Suena amorirse, ¿no? Es la muerte.

El problema que tienen los periodistas jóvenes es que estamos en una transición y estamos en laArgentina, unos años atrás de un futuro que ya está ocurriendo en los países centrales. Todavía losdiarios de papel tienen un gran prestigio entre los periodistas jóvenes. Y las nuevas tecnologíasson asignaturas marginales en las carreras de periodismo; aún escucho decir que no hay que darlesmayor espacio porque lo esencial del periodismo es inmutable.

Linda frase para quedarse quieto. Son las nuevas tecnologías de la información las que hacenposible la globalización. Son herramientas, sí, pero están embebidas en nuestra cultura: sin ellas,no podríamos comprender nuestro momento histórico ¡ni escribir sobre él!

Entonces: el riesgo de estar en la Argentina es prepararse para el pasado. No es solamente unproblema de los medios ni de las escuelas de periodismo. Es un problema general: se ha gravado laimportación de productos de informática para beneficiar a los ensambladores de Tierra del Fuego.Otra: los Kirchner privaron a las telefónicas  de la posibilidad de hacer triple-play paraconseguir votos de la izquierda a la Ley de Medios. Es insensato: la tecnología impone laconvergencia.

El otro problema para pensar hoy en una carrera es que estamos en la transición. Está en marchala construcción de un periodismo nuevo pero el viejo aún tiene más prestigio y más gravitaciónsocial y política.

Los que hoy empiezan una carrera en periodismo tendrían que apostar a una promesa y navegar, sies necesario, en ambos mundos. Para mí, les conviene tener la cabeza y el corazón puestos en losmedios digitales: vivir en aprendizaje y cambio. Las carreras profesionales siempre han sido,sobre todo, un recorrido interno. La gran novedad es que hoy un periodista puede tener su propiomedio. No es el único camino. Es una posibilidad. Así que no necesita tanto como antes de soportesexternos. Esto le voy a decir al colega que me consultó sobre su carrera.


Periodista. www.robertoguareschi.com

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