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La casa del fuego

La casa del fuego
28-07-2026 | 13:20

Atiéndame bien, señora, que le voy a dar una receta sensacional para hacer torta de limón:fácil, rápida y perfecta. Nunca se arruina. Ay, caramba, creo que me confundí de sección. ¡Cómo!¿Este no es el suplemento gourmet? ¿No? Qué lástima. Porque le aseguro que mis recetas valen lapena y que la de la torta de limón es excepcional. No se trata de nada fuera de este mundo, no: esuna torta casera como la que podría hacerle su mamá, sabrosa e ideal para tomar el té a las cincocomo corresponde o a las seis si a las cinco usted todavía está en la oficina o en el colegio o endonde usted trabaje. A cualquier hora. No con el desayuno: con el desayuno preferible que nadadulce y todo saladito, tostadas con manteca, un sanguchito de jamón cocido y queso cremoso, panesintegrales, un huevo pasado por agua. No, no es que me haya dado por la cocina. La cocina es parteimportante de mi vida, vea, le aseguro. Yo sostengo, como Alice Kyteler (Cf. Locas por la cocina,Buenos Aires, Biblos, 1997) que “el secreto [de las comidas ricas y nutritivas y sanas] estáen ver la cocina como un lugar al que se entra con la misma emoción que al dormitorio, sabiendo quealgo íntimo y maravilloso va a pasar ahí. La cocina no es el lugar del que nunca debimos habersalido: es el lugar al que entramos con el corazón ligero y la cintura llena de expectativaspicantes”. ¿Por qué? Pues por una razón evidente: porque en la cocina hay calor. Puede sermolesto en enero, pero con abrir puertas y ventanas la molestia desaparece, y no hay duda de que esreconfortante en julio. La cocina sigue siendo “la casa del fuego”, como llamaban losnormandos al sitio de puertas adentro en el que se encendía la lumbre y en donde se la cuidaba paraque no se extinguiera, y se la ubicaba para que el humo saliera por la ventana, por el “ojodel viento” (window), que no era entonces más que un agujero en el techo provisto de hojasopuestas para encauzar las corrientes de aire. Sigue la cocina siendo la casa del fuego, peroahora, haya azulejos y microondas, o un banquito de madera con un calentador arriba; una cocinaelectrónica y lavavajillas, o un horno de ladrillos y una pileta de fórmica, haya lo que haya,cocinemos por placer y con placer. Y atención, no nos dejemos engañar por la tontería de losprejuicios.

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