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La ciudad ausente

Me invitan a la Legislatura de la Ciudad a celebrar los veinte años de una meritoria Asociación. Declino, pero en solidaridad recomiendo leer sus demandas en http://amigos-del-lago.blogspot.com. Es que ese lugar me recuerda los años 80 cuando solía acompañar a mis dealers, a veces a surtirse de cocaína y otras a efectuar ventas, entregas o cobranzas de sus pingües rubros.

La ciudad ausente
24-08-2026 | 11:13

Me invitan a la Legislatura de la Ciudad a celebrar los veinte años de una meritoria Asociación.Declino, pero en solidaridad recomiendo leer sus demandas en http://amigos-del-lago.blogspot.com.Es que ese lugar me recuerda los años 80 cuando solía acompañar a mis dealers, a veces a surtirsede cocaína y otras a efectuar ventas, entregas o cobranzas de sus pingües rubros. Me indignaba vertanta ineficiencia y displicencia. Y tantos ñoquis. “Ñoquis” no se usaba en la época,pero la institución del empleo de vagos y delincuentes como dádiva política estaba tan vigente comoahora. Los representantes del Partido Radical y los del Partido Intransigente, ungidos por efectoscomiciales del bluf alfonsinista y de la mitología progre del embaucador Oscar Alende, se dedicabanal tráfico de influencias para saquear el patrimonio colectivo y me producían un inmenso asco. Peronada hay más fácil para un adicto que renunciar cualquier forma de dignidad y sobreponerse acualquier asco que entorpezca su carrera por más droga. Volví a las puertas de ese edificio reciénen vísperas de la elección de jefe de Gobierno que ungió a Macri. Junto a músicos, intelectuales yagentes culturales monté guardia una tarde mientras adentro los diputados discutían detalles la Leyde Mecenazgo, proyecto de Diego Santilli al que aporté algunas consideraciones. La discusiónparlamentaria fue ardua y en el camino se hicieron concesiones que, sin afectar su espíritu,debilitaron la institución que apuntaba a fundar. La ley Santilli, tal como fue sancionada, seadecuaba a las expectativas de los dos potenciales ministros de Cultura a quienes Macri y Michettihabían prometido el cargo: el coleccionista Ignacio Liprandi y el economista Pablo Batalla,respectivamente. El primero fue vetado por la Iglesia. El otro por tomarse en serio las promesaselectorales del PRO y por incompatibilidad con el grupo sushi festivalero que terminó imponiendo aLombardi, al matrimonio compuesto por su actual jefe de Gabinete y su esposa, que revista comoDirectora de Festivales, y a dos miembros de la familia política del ministro. Todo es político yla familia política del ministro –dos muchachos de origen frigerista que ahora se desempeñanen rangos de Director y Asesor– se ha convertido políticamente al PRO pese a que ahora hapasado a ser familia política de Chacho Alvarez por cuestiones pertinentes a la prensa del corazón.En un contexto tan festivo y familiero, no me sorprendió la protesta contra el Ministerio que enestas mismas páginas formuló Spregelburd hace un par de sábados. Yo padecí algo semejante pero mequedé pensando que quizá nos hayan hecho un favor.

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