Hindelita sacó al embajador de Chile en la Argentina. Y Marquitospena le pegó un frenazo aFrancisco de Narváez. Sólo usaron 140 caracteres.
Para los que no conocen Twitter, el párrafo anterior tiene 140 caracteres, el máximo que permiteesa red social y de comunicación en Internet. No puedo explicar más porque me quedo sin espacio;por favor usen Twitter si necesitan más información.
Hindelita es el nombre de usuario de la periodista Hinde Pomeraniec (Clarín). El otro usuario deTwitter es Marcos Peña, secretario general del Gobierno porteño. Los hechos que ellosdesencadenaron marcan la consagración de Twitter en la Argentina como herramienta periodística ypolítica, capaz de producir efectos y acciones concretas. “Twitter demostró que afecta lasecuencia de los acontecimientos”, dice Julián Gallo, consultor de medios interactivos.
Ahora, las dos historias. Hinde entrevistó al embajador Miguel Otero; el antiguo pinochetistadefendió, suelto de cuerpo, a aquella dictadura. En Chile se desató un escándalo. Otero loneutralizó diciendo que había sido una conversación privada, una entrevista a una persona.Hindelita le mandó un “tweetazo” de 119 caracteres, publicado por los grandes medioschilenos: “Aclaración: la entrevista al embajador Otero fue en su despacho, o sea, fue alembajador de Chile y no a una ‘persona’”. Fin de Otero.
El bonachón De Narváez cargó de pronto contra Macri: le dijo derechoso, bipolar. Peña ledescargó varias tandas de 140 caracteres. De Narváez reculó en público. Lo más importante para esteanálisis es la decisión de usar Twitter: porque es más cálido que un comunicado, porque llegarápido al periodismo y a la militancia, dice Peña. Y, pienso, porque les confiere imagen dejuventud, eficacia, cercanía.
Twitter no es, sin embargo, algo nuevo. Esa herramienta ya era popular en Internet; la usanperiodistas y políticos, gente de la farándula, académicos, etc. Pero Twitter es un universochiquito en nuestro país: tiene sólo 375 mil usuarios, y de ellos apenas 180 mil participanactivamente. El resto sólo lee o ni siquiera eso. Era algo marginal.
Ahora comienza a ser conocida por el público; por eso pienso que influirá en la expresión. Ojalános ayude a ser más concretos y concisos. Cuando escribimos, a los argentinos nos interesa parecerprofundos más que claros.
En cambio Twitter impone atributos que benefician al periodismo, sobre todo al que está enformación. Algunos de ellos:
◆ Escritura: Darío Gallo, editor general de Perfil.com, entiende que Twitter contribuye ala formación periodística, enseña a titular y sintetizar, mejora la redacción, limpia de paja lasfrases rimbombantes o huecas, mata los adjetivos superfluos. El receta diez “tweeteos”por día, mínimo.
◆ Interactividad: Momi Peralta, gerente de Desarrollo Mulltimedia de La Nación, cuyosperiodistas son, quizá, los más activos en Twitter, dice que esa herramienta les permite unarelación más rica con sus públicos.
◆ Desmediación: Los periodistas pueden dirigirse directamente a sus lectores sin necesidadde un medio establecido que los legitime y distribuya.
◆ Plataforma para la acción: Bruno Menarvino, licenciado en Comunicación, cuenta que él yotros jóvenes de Villegas, avergonzados porque muchos vecinos apoyaban a los presuntos violadoresde una menor, usaron Twitter para expresarse y conocerse. De allí surgieron talleres en escuelaspara pensar Villegas a partir de algo que los enorgullece: la literatura de Manuel Puig, hijo de laciudad.
◆ Nuevos géneros: Carolina Muzi, periodista, docente en la Universidad de La Plata, creeque Twitter quizá esté alumbrando nuevos géneros periodísticos.
Puede ser. En China existe un servicio noticioso para celulares que ya tiene 40 millones desuscriptores pagos: sus textos son poco más que títulos, igual que Twitter. Sí, puede ser; en cincoaños, más gente accederá a Internet con celulares que con PCs.
Seguro que habrá un género periodístico mínimo. Puede ser una apoteosis de la palabra, pleno designificado, potente y convocante, igual que los mejores títulos, igual que los mejores tweets.Puede ser también una herramienta de comunidad y acción. Ojalá.
*Periodista. www.robertoguareschi.com




