•REELECCION INDEFINIDA

La crisis de la democracia

Los militares que gobiernan y los líderes políticos que visten uniforme, los duces, generales, coroneles y ayatolás son peligrosos. La peor democracia es preferible a la dictadura más iluminada, y no se justifica ningún golpe militar en contra de un gobierno democrático.

23-08-2026 | 02:27

Los militares que gobiernan y los líderes políticos que visten uniforme, los duces, generales,coroneles y ayatolás son peligrosos. Ver la escena del presidente Zelaya desalojado del poder porunos uniformados hondureños provocó una indignación continental. La peor democracia es preferible ala dictadura más iluminada, y no se justifica ningún golpe militar en contra de un gobiernodemocrático. Pero a veces cometemos el error de juzgar con imágenes que producen sentimientos y nocon conceptos. Más allá de las reacciones que nos produce esta escena arcaica, vale analizar si elde Zelaya era un gobierno democrático, si un presidente sigue siendo legítimo cuando, habiendosurgido de las urnas, rompe la Constitución. Para que exista la democracia, son indispensables laselecciones pero también una oposición con garantías, independencia de los poderes, libertad deprensa y respeto a las normas.

El tema de la reelección ha sido sensible en la América hispana. A lo largo del siglo XIX muchospresidentes mexicanos se perpetuaron en el poder. El último de ellos, Porfirio Díaz, fue derrocadopor el partido Anti Reeleccionista, que inició la Revolución Mexicana, y desde hace cien años enMéxico nadie puede ser reelegido para ningún cargo. La reelección sirvió para que los estudiososhablaran de “repúblicas bananeras” para referirse a países que parecían hacienda de unafamilia. Los Somoza gobernaron Nicaragua durante 45 años; los Duvallier, Haití por 29 años; losTrujillo, República Dominicana por 31 años, y los hermanos Castro, Cuba durante 50 años. EnGuatemala, la reacción en contra de la reelección fue tan grande que llevó a prohibir que seancandidatos los parientes y afines de los ex mandatarios. La Constitución hondureña, vigente desdehace 27 años, dice que quien ha sido primer mandatario no podrá ser elegido nunca ni presidente nivicepresidente del país. El artículo 239 dice textualmente que “quien quebrante estadisposición, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán inmediatamente ensus funciones y quedarán inhabilitados por diez años para ejercer una función pública”. Enotro de sus artículos, señala que intentar la reelección del presidente se considera traición a lapatria. País sojuzgado por militares durante décadas, Honduras logró estabilizarse con estaConstitución.

El año 2005 fue elegido presidente el empresario Manuel Zelaya, que se acercó progresivamente aHugo Chávez desde la firma de un acuerdo que permitió subsidiar los combustibles del país, hastaingresar al ALBA, grupo de países liderados por el militar venezolano. Zelaya adoptó el estilointemperante de Chávez, propio de las dictaduras centroamericanas y caribeñas de siempre: chocó contodas las instituciones del país, con su propio partido, con los de oposición, con el Congreso,atacó a la prensa libre, a la Iglesia Católica, a los militares. Finalmente, siguiendo un libretoaplicado en Ecuador, Bolivia y otros países, quiso cambiar la Constitución para instaurar lareelección. El siguiente capítulo ha sido siempre el mismo: usar todo el peso del Estado paraacallar a los medios de comunicación y a la oposición, e instaurar un totalitarismo plebiscitario.Zelaya logró que se unieran en su contra todos, desde el progresista arzobispo de Tegucigalpa hastael Congreso y la Corte Suprema, que ordenó su detención y exilio sin respetar un proceso jurídico.La degradación de la democracia hondureña ha roto todos los límites. Ninguno de los grupos respetalas normas, y lo único que saben decir es que sus adversarios son peores. Ojalá el diálogo permitasuperar este conflicto y los hondureños aprendan a vivir en una sociedad democrática, que noconsiste en votar y participar de plebiscitos manipulados, sino que se nutre del respeto a laoposición y a la división de poderes, y fortalece la importancia de la libertad de prensa. Ese esun camino que muchos latinoamericanos necesitamos todavía transitar.


*Consultor político de Mauricio Macri y Francisco de Narváez.

También en Perfil