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La crisis eslovaca

24-08-2026 | 14:41

La crisis les funciona a los europeos como un megatema. Más o menos como acá el mundial. Todomegatema es muy público, y permite –por ejemplo– iniciar una conversación entreextraños: sin saber nada el uno del otro, ambos coinciden en saber que en Alemania, un pulpovidente que se llama Paul predice resultados y que asegura que hoy Argentina perderá. Porque unmegatema puede ser importante o no.
El festival de cine al que asisto en Eslovaquia me invita a hacer uso de los servicios delspa. El masajista me solicita –en cerrado eslovaco– que me saque la malla, según uso ycostumbre local. Mientras lo hago, otro paciente en pelotas se dirige a mí en inesperado italiano.Es que esta malla que me estoy sacando la acabo de comprar en Nápoles, y es un slip tricolor aguisa de bandera italiana y con la nada discreta inscripción “Italia” en medio delculo. Así que, mientras cada uno recibe lo suyo entre aceites olorosos y camillas hidráulicas, eleslovaco me explica más o menos en este orden: que le encanta hablar en italiano, que está muytriste, que es maestro, que lo acaban de despedir del trabajo, que recogió sus cosas y que se vinoa tomar un masaje. Porque estaba estresado. “¿Cerraron la escuela?”, le pregunto.“Sí. La cerraron. Y no sé qué voy a hacer.” “Bueno”, lo tranquilizo yo enitaliano, “pero esto es Europa. Alguna solución van a encontrar.” Después cae en elsilencio. Y yo también.
Pensé en un profesor formoseño, o jujeño, en idéntica situación, perdiendo su trabajomientras los países se ajustan a los requisitos de los bancos. Pensé en las formas concretas de ladesesperación detrás del megatema “la crisis”. Pero la imagen del maestro desempleadotratando de calmar su angustia a golpes de shiatzu se me sigue antojando un poco bizarra.Europea.

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