•JUGADORES, CUERPO TECNICO Y DIRIGENTES

La crisis tiene muchos padres

Las cuestiones internas de por qué Boca revolea la cola en el Clausura ’09 y se quedó fuera de la Copa a manos de Defensor Sporting fueron analizadas y desmenuzadas en ediciones anteriores en estas páginas. Los errores son variados, y tienen como protagonistas a gente de todos los estamentos del club.

22-08-2026 | 18:05

Las cuestiones internas de por qué Boca revolea la cola en el Clausura ’09 y se quedófuera de la Copa a manos de Defensor Sporting fueron analizadas y desmenuzadas en edicionesanteriores en estas páginas. Los errores son variados, y tienen como protagonistas a gente de todoslos estamentos del club. La dirigencia encabezada por el presidente Jorge Amor Ameal es responsablede no reforzar el equipo. Está bien que las cosas se hicieron para cuidar el mango, pero losresultados no acompañaron y las responsabilidades tienen que ver con la economía de guerra queimplantaron. El déficit del club es tan extraordinario que los 8 millones de dólares que entraronpor Dátolo y los 2 millones de Boselli no paliaron el problema de forma contundente. Entonces, lascompras se redujeron a las de Abbondanzieri, Lucho Figueroa y Damián Díaz. Nada más. El hincha seatrevía a soñar en grande porque se había acostumbrado a las hazañas, pero nunca como ahora hubotantas fallas en distintos lugares.


La pregunta del millón es si Carlos Ischia se tiene que ir. No corresponde a los periodistascontestar esta pregunta, sólo nos corresponde hacerla. La respuesta la tiene los dirigentes. Eltema –además– es una cuestión de formas. La realidad es que el presidente y variosdirectivos del club pretenden que se vaya. No porque no lo quieran, sino porque consideran quecometió demasiados errores. Muchos de estos dirigentes quieren como DT a Carlos Bianchi, perocuando el Virrey asumió como mánager, hizo poner una cláusula que le impide ser el sucesor deIschia.
Lo que sí nos corresponde –en cambio– es analizar el trabajo de Ischia. Losresultados son negativos. En el torneo, Boca ocupa el vigesimosexto lugar, con 16 puntos en 14partidos. En la Copa, se quedó afuera eliminado por un rival chico. Su error principal fue formarel equipo para el primer semestre alrededor de un solo jugador: Juan Román Riquelme. No fue unerror porque Román no esté en condiciones de ser el eje del equipo, sino porque no había un plan Ba eso. Riquelme sufre problemas físicos desde hace rato (poco entrenamiento, lesiones), juega pocoy, cuando lo hace, no desequilibra como antes. Y cuando no puede estar, sus reemplazantes no estána la altura, ya sean Chávez, Gaitán o Gracián. Cuando Román desertó, Ischia intentó alguna vez un4-4-2, pero, básicamente, trató de que la ausencia se sintiera lo menos posible. Parece que huboimprevisión y no se trabajó lo suficiente.
Los inconvenientes defensivos del equipo fueron un tema sin solución. Las distracciones lequitaron varios puntos en minutos clave de los partidos. Y distracciones que, como en el gol deDefensor, costaron seguir en la Libertadores.


En cambio, no se puede acusar a Ischia del bajo nivel de Abbondanzieri, aunque el Pato nohaya sido culpable directo de alguna derrota. Es un jugador caro a los afectos xeneizes; sinembargo, no dio la seguridad de otros tiempos. Pero tampoco la dieron sus eventuales reemplazantes,Javier García y Josué Ayala.
El tema final del rendimiento del equipo es la poca influencia de Rodrigo Palacio. Está aaños luz del delantero desequilibrante que era un jeroglífico para cualquier defensor rival. Ahoraes un obstinado chocador que no puede con sus rivales y, para colmo, el arco parece quedarle muylejos. De este modo, toda la esperanza ofensiva queda en los pies, la cabeza, el cuerpo y el almade Martín Palermo y a veces, como la noche del jueves, es bien marcado y no tiene espacio paraestablecer superioridad. Y cuando Palermo no puede meter ni siquiera un cabezazo o no puede haceralguna cabriola milagrosa, no hay Dios que ayude a Boca. Los volantes llegan muy poco al gol (nisiquiera Riquelme, que no convierte ni de penal) y la subida de los laterales se hizo muyprevisible.
La mayor culpa de Ischia tiene que ver con esto: Boca se hizo un equipo previsible, losrivales saben qué hacer para controlarlo. Y los jugadores son responsables de no mantener el nivel.Apenas Battaglia juega con alguna regularidad y Fabián Vargas aparece con talento y sacrificio. Elresto está por debajo de lo que puede ofrecer.


El epílogo es para la interminable interna del plantel, agravada y exhumada cuando losresultados no acompañan. Ya fue dicho acá que el verdadero líder del grupo es Palermo. Y aRiquelme, eso no le gusta nada. El 10 sigue enfrentado con tipos importantes, como Palacio oAbbondanzieri, y Palermo suma adeptos a cada paso. Ischia discutió con Bianchi, el contrato deBianchi es alto, demasiado como para este momento económico del club (la idea de traerlo de mánagerfue excelente, digamos). Y hay dirigentes que quedaron al margen del fútbol profesional que operana periodistas enemigos de Bianchi para que lo hundan con palabras y ensalcen a estos directivos, aquienes la llegada de Bianchi les cortó un negocio que, alguna vez, sabremos exactamente cuál es.
Boca no está funcionando. Todo lo que disputó en el semestre lo perdió. Nada es casual. Sibien el presidente Amor Ameal dice que los contratos están para ser cumplidos, todos saben que lashoras de Ischia al frente de Boca están contadas y que la limpieza de mitad de año incluiráapellidos ilustres.


Llegó la hora de la renovación. Llegó el momento de ponerse los pantalones largos, dejarse depeleas absurdas y tratar de retomar la senda que comenzó en 1998.
Este Boca de la noche del jueves no se pareció en nada al que dice querer ser el Rey deCopas.

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