•MARADONA + FABBIANI: GORDURA, HINCHAZoN Y DESINFLE

La culpa del que le da de comer

“¡Tucker, ella es una ballena!”, le dice Gilbert a su amigo mientras Arnie, su hermanito retrasado, ríe y repite la misma frase una y otra vez. Brillante trabajo de Johnny Depp junto a un deslumbrante Leonardo DiCaprio de 19 años. La película es de 1993, la dirigió el sueco Lasse Hallström y aquí se la conoció como ¿A quién ama Gilbert Grape?, curiosa traducción del título original en inglés: What’s Eating Gilbert Grape.

La culpa del que le da de comer
23-08-2026 | 13:04

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a losdemás es un defecto relativamente vano”
Friedrich Nietzsche (1844-1900)

“¡Tucker, ella es una ballena!”, le dice Gilbert a su amigo mientras Arnie, suhermanito retrasado, ríe y repite la misma frase una y otra vez. Brillante trabajo de Johnny Deppjunto a un deslumbrante Leonardo DiCaprio de 19 años. La película es de 1993, la dirigió el suecoLasse Hallström y aquí se la conoció como ¿A quién ama Gilbert Grape?, curiosa traducción deltítulo original en inglés: What’s Eating Gilbert Grape. Su personaje habla de Bonnie, sumadre, una mujer de 230 kilos que desde el suicidio de su marido vive recluida en el piso superiorde la casa comiendo sin parar frente al televisor, profundamente deprimida. Todos en el pueblohablan de ese cuerpo inerte y descomunal. Los chicos trepan a los árboles y la espían. Se burlan deella.
Algunas casualidades son increíbles, ¿no? Elegí volver a ver esta peli sólo para desquitarmedel deprimente espectáculo que River, el club que insiste en ser Racing, brindó contra Lanús. Esque todo tiene que ver con todo, muchachos. El nivel de frustración que hoy transmite la rotundafigura de Cristian Fabbiani es sorprendente. Como a Bonnie, la realidad que vive lo angustia, loinmoviliza. Y uno tiende a analizar su caso con cierta piedad perdonavidas. Provoca más lástima queindignación.
En Lanús lo mandaban al exilio cada vez que se hartaban de sus peleas y expulsiones. Una vezen Chile, otra en Israel; la última en Rumania. En esa liga de tercera categoría salió campeón,cobró en divisa fuerte y convivió con Amalia Granata, su novia embarazada, una rubia que se hizofamosa por contar en la tele su única noche con Robbie Williams. De regreso al país, la parejitapasó por el living de Susana Giménez para mostrar a la pequeña Uma –involuntario homenaje ala protagonista de Kill Bill– e inmediatamente después se dedicaron a destrozarse en losprogramas de chimentos de la tarde.
Después de un aceptable paso por Newell’s, mil notas con la mamá cocinera y un millónde madrugadas en Esperanto, Fabbiani cumplió su sueño: llegó a River convertido en ídolo gracias ala metralla mediática. Se convirtió en un De Narváez futbolero: todo el mundo sabía quién era peronadie tenía idea de lo que podía hacer.
Ya casado con Valeria Vanucci –una ex tenista que canta en un grupo inspirado algotardíamente en las Spice Girls y alguna vez confesó cierta extraña afición por las hortalizas quecompartió con su entonces novio, Pablo Rago–, al Ogro se lo ve gordo, caído. Impulsado por unvoluntarismo tan conmovedor como inútil, prometió ser goleador pero no embocó ni una, pobre. Ahorahacen cola para insultarlo.
Fabbiani es muy alto y hábil para su tamaño, pero no sabe cabecear. Lo suyo es pivotear,cubrir la pelota, jugar por abajo. Clásico jugador de papi, es fuerte pero lento: le falta potencia(fuerza + velocidad). Hoy se diluye tristemente entre los rivales, se fastidia, culpa a loscronistas faranduleros, tira un taco y sale cualquier cosa. Un desastre.
A esta altura es lícita la pregunta: ¿qué es realmente Fabbiani, además de un personajeconsumible y descartable? Para jugar de enganche no le da, para ir por afuera le falta sprint, notiene gol. ¿Entonces? ¿Dónde lo ponemos? ¿Cómo lograr que la cruda realidad coincida con el guiónmediático? ¿Qué hacemos con él?
Si el caso Fabbiani nos deja más dudas que certezas, lo de Maradona, otro gordo en francodescenso, es directamente desconsolador. Encerrado en un lujoso spa italiano de Merano, habla porteléfono con los integrantes de su cascoteada Armada Brancaleone armando listas de convocados yexcluidos mientras todo el mundo sabe que Grondona, más allá de lo que diga para suavizar lascosas, decidió bordaberrizarlo. ¿Qué es eso? Un neologismo muy usado en la política latinoamericanaque nació en 1973 con Juan María Bordaberry, presidente uruguayo convertido en títere del podermilitar. El plan es claro: Maradona pone la cara “para la gilada” y las decisionesclaves las toman otros. Ya se verá quién, o quiénes. La cosa es quitarlo del medio con elegancia,sin perjudicar el negocio de tenerlo junto a Messi en Sudáfrica. Mmm...
Considerando su espantosa gestión al frente de la Selección y el quiebre de su imagen frentea los jugadores que lo idealizaban, hasta parece una salida razonable. Sin embargo, conociendo elindomable espíritu maradoniano y su nula capacidad de negociación, la idea suena impracticable. Noway. A menos que lo lobotomicen como al McMurphy de Jack Nicholson en Atrapado sin salida, ladeidad de Fiorito ejercerá su viejo papel de Gran Trágico Nacional y será sólo dos cosas, comosiempre: héroe... o mártir. Matará o morirá. Y con él, todos.
A prepararse, entonces. Mientras Charly García gana kilos y pierde vuelo, Maradona y Fabbianise inflaman y se desinflan fatalmente, cada vez más lejos del papel que habían reservado paraellos. Ficciones puras como el INDEC, discursos de ocasión, historias circulares del país abismal.La vieja y querida casita de la crisis, compatriotas.

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