•ELECCIONES A LA URUGUAYA

La derrota de Minguito

Pese al inflamado triunfo, de 47 a 28, guarismo que emociona a los partidarios movilizados del Frente Amplio, José Mujica, el Pepe que tanto evoca al Minguito televisivo, el domingo perdió, casi definitivamente, la posibilidad de erigirse como el próximo presidente del Uruguay.

23-08-2026 | 19:00

Pese al inflamado triunfo, de 47 a 28, guarismo que emociona a los partidarios movilizados delFrente Amplio, José Mujica, el Pepe que tanto evoca al Minguito televisivo, el domingo perdió, casidefinitivamente, la posibilidad de erigirse como el próximo presidente del Uruguay. Para cumplircon la epopeya del guerrillero domesticado, por prepotencia de democracia.
Otra vez, el primero, Minguito Mujica, declina, ostensiblemente, en favor del segundo, LuisLacalle. Porque Lacalle está obviamente capitalizado por los 17 puntos que le brinda Bordaberri, eltercero excluido. Bordaberri es el aspirante del Partido Colorado, hijo del mandatario preso, queconvirtió la sonoridad del apellido en un neologismo. Bordaberrización. Es el rol del civil quepresta el nombre para el poder militar. Idea del setenta copiada de la Argentina de los sesenta. Através de Guido, el presidente justamente olvidado.
La distancia que separa a Mujica de Lacalle es engañosamente holgada. En la práctica, asistetécnicamente al empate virtual. Entre el izquierdista demasiado moderado, Mujica, con 47, y elsocialmente presentable, aún sindicado como neoliberal, Lacalle, con 45.

Desde la misma noche del domingo, Lacalle se convierte en el favorito para la segunda vuelta, el29 de noviembre. En caso de imponerse el liberal, puede clausurarse la pedantería cíclica que marcala parábola del guerrillero, democratizado a fuerza de sensatez.
La parábola del revolucionario reformado amenaza con reiterarse, también, en la gigantografíadel Brasil. A través de la señora Dilma Roussef. Es otra combatiente de antaño que supo evolucionarpolíticamente a partir de la magnitud de la derrota generacional. La debacle ideológica incita arevalorar, en el sur del continente, los atributos de la democracia que oportunamente supieron losprotagonistas combatir.
En realidad, Minguito Mujica, en el Uruguay, y la señora Dilma Roussef, en la gigantografíadel Brasil, pretenden reiterar, con niveles de seriedad, la parábola que se impuso en la Argentina,en broma trágica, pero en la versión más trucha. Con la consagración del neomontonerismoretóricamente retrasador, que encarna Kirchner.
Al contrario de Mujica y de Roussef, que participaron de ejecuciones de verdad, Kirchner sólopudo destacarse, en la época de la referencia, en la ejecución de los créditos hipotecarios. Losque le permitieron conocer el rostro menos cruel del capitalismo. A través de la desventura delenriquecimiento.

Más que los proyectos movilizadores de los partidos, para la campaña por la segunda vueltadespunta, en adelante, un “mano a mano”. Entre Mujica y Lacalle. Donde entrarán atallar, con más fundamentaciones, los atributos de los hombres. Con los perfiles de lasdiferencias. Significa que en adelante comienza a considerarse también el valor, más que ético,estético. La formalidad, otro valor que fascina a los uruguayos. Tanto como la adhesión masiva alterritorio, colectivamente inusual, de la sensatez. Visto desde la óptica insensata del paísvecino.
Ocurre que en Uruguay se descree, acaso afortunadamente, de los beneficios de“argentinizar” el proceso político. Porque ayer votaron también por clausurar losjuzgamientos sistemáticamente interminables sobre las aberraciones del pasado. Es el sentido delrechazo a la derogación de la Ley de Caducidad. El efecto produce una emancipación cultural quetiene que ver con la concordia. Con la madurez que implica el evitar sumergirse entre los tropiezosfantasmales del insólito vecino.

La Argentina sirve, en definitiva, como ejemplo de lo que nunca debe hacerse. Como exhibir laaltivez de las venganzas jurídicamente organizadas. Que se suma a otras aberracionescontemporáneas. Como el conflicto agropecuario, que tan favorablemente repercutió en la economíauruguaya. O en el mantenimiento obsesivo del puente obturado, entre Fray Bentos y Gualeguaychú.

*Extraído de jorgeasisdigital.com.

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