Cuando Dante Panzeri definió el fútbol como “la dinámica de lo impensado” , tal vezno advirtió que dicha caracterización podía liberarse de su objeto de referencia y convertirse enun concepto cargado de política. Porque la política hace su esfuerzo, a veces inútil, contra lasformas de disciplinarlo, de vaciarlo; y, a veces, nos sorprende recordando su naturaleza creativa,su inventiva. Son los conservadores, con diferentes nombres, a lo largo de la historia, que hantratado de hacer de la realidad algo absolutamente previsible, controlable, atado a los vaticinios–racionales o mágicos–, a las condiciones sociales convertidas en una sociedadcongelada, naturalizada en su desigualdad. Era conservador el oráculo de Delfos, como lo es hoy untelevisor.
Organizaciones de pretensión revolucionaria son, muchas veces, expresiones paradójicas delstatu quo; como hay conductas que sin el soporte de un dogma social previo se convierten entrasgresión y avance. Antígona es un ejemplo siempre a mano de la resistencia.
La decisión por el pago de la deuda podría ser la bandera de Margaret Thatcher. Sin embargo,en el amplio campo de Marte de la lucha política es parte de la porfía entre el progresismooficialista y la oposición.
Es decir, la política tiene pliegues que impiden al mejor analista encontrar el último detalle;y que eso que parece mínimo articula con espacios impensados, convirtiendo lo previsible enimprevisible. Siempre hay algo libre por fuera de la eficacia del logos que, por fortuna, alcanza asorprendernos.
Ni el observador ni el actor logran agotar la comprensión sobre lo que el acontecimientoexpresa en forma condensada como entidad compleja. Es decir, vivimos una vida que no podemosreducir a su explicación; y la vida pública se complejiza con el número y la diversidad derelaciones.
Hace pocos días la suerte del Gobierno o de uno de sus funcionarios –Mercedes Marcó delPont– estaba sellada. La formación opositora (agrupaciones políticas y grandes medios) nopresentaba grietas; sin embargo, lo imprevisto ocurrió. Algo, en el orden de lo político-ideológico(la afirmación de que Carrió no sea conducción de ningún peronista tiene una eficacia notable), ytal vez de alguna subjetividad, se quebró en varias piezas.
Es oportuno ahora volver sobre las ilusiones conservadoras respecto a la realidad y señalarque al oficialismo le podría ocurrir eso mismo si cree que la realidad se eterniza; si consideraque ya ganó 2011, o peor aún, que la oposición nunca aprenderá.
El pensamiento fijo es muy parecido al pensamiento único, ambos no admiten al“otro”. En el primero, es la ausencia de cambio y en el segundo es la carencia de unálter disidente.
No hay nadie, en esta tierra, que pueda decir que está exento de caer en estas formasconservadoras del pensamiento.
El peligro de cristalización está a la vuelta de la esquina; y más cuando por efecto de lalógica electoral se hace necesario insuflar al kichnerismo de más peronismo a secas, que defiendeal poder así como está. A esto hay que sumarle las estructuras transversales, que crecen alrededordel kichnerismo en competencia con Pino Solanas. Néstor Kirchner, sujeto político, con suconvicción pragmática, va por todos; mientras los fastos de la política le han vuelto a sonreír endosis homeopática.
Es factible suponer que lo novedoso seguirá apareciendo y que desmentirá a los alquimistasque pregonan el fin de la política a partir de la catarata de telediarios sacralizada por el nuevodios.
Siempre hay algo que no sabemos que puede producirse, y es bueno reconocerlo. Las profecíasen caja cerrada a las que son afectos algunos dirigentes intentan constituir el futuromaniatándolo. Formas reaccionarias, a veces, en envases de la derecha o en envases de la izquierda.
La situación política actual es de tal naturaleza que lo impensado construye con abundanciasus próximos pasos, que provocarán a muchos la desazón por el desvío de un porvenir sujetado.
*Sociólogo.




